De nuevo pecaré de optimista, pero creo que la Covid19 ha proporcionado a España una gran oportunidad económica, pues la única función vital que no hemos eliminado es comer; el resto, viajar o comprar ropa, ha pasado a un segundo plano, por impedimento o por darnos cuenta de que se trata de cosas superfluas.

Caixabank Research​ acaba de publicar un informe mostrando la fortaleza del sector agroalimentario español, el único que no ha caído y que, encima, ayuda a mejorar nuestra balanza de pagos, teniendo como principales clientes a Alemania y Francia.

Hasta la pandemia fuimos líderes en turismo, no solo por lo bello de nuestra geografía, sino por la forma que tenemos de crear y celebrar la vida, como se refleja en nuestra restauración, con merecida fama mundial gracias a los 15 chefs que aparecen entre los 100 mejores del mundo este año.

Para ello, la restauración ha sabido adaptarse, empezando por Estrellas Michelín como los hermanos Roca, que han reinventado “​El Can Roca de tota la vida​” con un menú diario para casa; pasando por Dabiz Muñoz, que ha lanzado un servicio a domicilio llamado ​Goxo​, con una app que sirve tanto en Madrid como en Barcelona; o llegando a Dani García, que ha soltado el lastre de las estrellas y ha lanzado el delivery ​La gran familia Mediterránea​ e incluso ha creado un reclamo turístico como es ​Dani Brasserie​ en lo alto de un hotel Four Seasons, abocándose a marcar la referencia. Tampoco es de olvidar cómo se volcó el sector de la gastronomía con la ONG del chef ​José Andrés World Central Kitchen​ dando de comer a las colas del hambre en los momentos más duros de la pandemia madrileña. Filas que siguen existiendo, ojo.

Si el fondo de regeneración europeo se va a destinar a una economía SOStenible y digitalizada, el sector que ya les está recibiendo con las manos abiertas es el agroalimentario, al estar gestionado por una nueva generación de profesionales inmersos en la automatización y la agilidad de los procesos del ​agrifood​ para escalar la oferta y poder competir en mercados globales al tiempo que mejoran las condiciones de sus trabajadores.

Asimismo, se me ocurre que Marca España podría crear un ​marketplace ​de alimentos parecido a Correos Market y una escuela ​online d​ e cocina española, y generar campañas institucionales de promoción ligando los monumentos más visitados a platos típicos españoles.

La Sagrada Familia es el décimo monumento más visitado del mundo en Google Street View: ¿y si a los curiosos les saliera un icono que les lleve a este ​marketplace​ con alimentos típicos catalanes como los calçots y videos para preparar la salsa romesco? O el Museo del Prado quizás podría ligar sus cuadros al cocido madrileño y enseñar a cocinarlo en clases online… Así como la Catedral de Santiago podría conectar con el pulpo a feira y el ribeiro. ¿A qué plato típico andaluz sabe La Alhambra?

De todo esto sabe mucho Macarena Rey, la CEO de ​Shine Iberia​, la productora de Masterchef, que acaba de recibir el Premio Ondas al mejor programa de entretenimiento.

Sin lugar a dudas, somos una economía de servicios que puede digitalizar y generar procesos ágiles, convirtiendo el Internet de las cosas en un Internet de los alimentos ligados a la experiencias gastronómicas de nuestras joyas arquitectónicas y culturales.

Como país de diferentes y ricos sabores, tenemos una gran ocasión para seguir aportando nuestra forma de celebrar la vida al resto del mundo a través de nuestros productos agroalimentarios, de modo que un alemán, un chino o un neoyorquino puedan aprender a cocinarlos a la vez que ‘catan’ nuestra creativa manera de brindar por la vida.

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