Soy raro, pero seguro que no soy el único ni mucho menos, a quien le inquieta y perturba y pone nervioso, o hasta enerva por completo que Windows se actualice como le da la gana.

Es más, es imposible evitar las actualizaciones. Es decir que se pueden meter en el cuarto de baño de tu cabeza, en tu intimidad como creador, cuando más les place, o cuándo toca por azar y capricho de los robots, y y deciden qué  hay que actualizar y además tienes que reiniciar el sistema, y si tenías que trabajar en ese momento, pues te aguantas, forastero.  Nosotros somos el ejército  y tú un simple pistolero sin apenas sueldo.

Pero no Tigre, estás equivocado, me dice en el bar Ring el Doctor Maravilla (apodado así porque consigue beber gratis prácticamente todos los días) mientras me sonríe con la esperanza de que le invite a otra copa. Le invito, ¿qué más da? Y entonces añade que puedo fijar en la configuración de Windows mis horas activas y en ningún momento Windows tratará de actualizarse durante esas horas.

…. ya. Porque tú lo digas.

Resulta que soy Tigre manjatan, resulta que me suelo levantar a las tres de la tarde y me acuesto normalmente cuando amanece o un poco antes; preferiblemente un poco antes: hoy a las cero seis cuarenta y cinco.

Así que abro la configuración de Windows y Windows me dice que lo más tarde que puedo poner como hora de actividad en mi ordenador son las 18 horas.

Al parecer a los robots de Windows les da mucho miedo trasnochar y le sienta mal a los circuitos.

Me cisco en la madre de todas las válvulas y programas informáticos, me vacío sobre los programadores pacatos y lerdos, vomito contra la dictadura la máquina sobre el ser humano.

Así que yo no puedo estar trabajando a las 18 horas, después de las 18 horas, porque Windows no se lo cree y si le da por actualizar mi sistema pues me aguanto y listo.

Tengo un par de ordenadores viejos que nadie pueda actualizar sin mi consentimiento y que aún funcionan más o menos, para escribir aún sirven, y en general los utilizo cuando estoy escribiendo algo que se pretende de largo aliento, pero me indigna que los torpes y lerdos responsables del obligado sistema Windows no nos dejen trabajar después de las 18 horas. Y luego dicen que los españoles nos pasamos la vida tomando cerveza y en los bares y por eso no tenemos suficiente dinero.

Cierro la ventana WINDOWS con todas mis fuerzas y ojalá le de en las narices al cretino que ha decidido que después de las 18 horas un ordenador no puede estar activo.

Otro bourbon, por favor.

Tigre Tigre

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