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Javier Rojas
Javier Rojas
Periodista alicantino graduado por la UMH. Ha colaborado en otros medios como El Televisero o El Periódico de Villena. Ha sido director de gabinetes de prensa de organizaciones públicas como FAAVV Elche y ha trabajado como presentador del programa matutino de radio Despierta UMH. Su formación no cesa y actualmente se encuentra preinscrito en un máster sobre las Nuevas Tendencias en la Comunicación. Ha colaborado en otros medios nacionales como Radio Bost. Siempre dispuesto a crecer y a seguir aprendiendo.
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análisis

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Cuando España entera se conmocionó el pasado día 3 de julio cuando el joven Samuel Luiz fallecía después de recibir una paliza a mano de doce personas en A Coruña, nadie imaginaba que sería la única agresión que la comunidad LGTBI+ sufriría en un mes que está siendo más represivo que nunca.

Casi a diario. El 4 de julio en Valencia un chico recibió una paliza. El 8 de julio llamaron sidoso y empujaron a un joven en Huelva. El 9 de julio, tres jóvenes fueron insultadas en Barcelona. El 10 de julio un chico fue abofeteado en Madrid. El 11 de julio, en Bilbao, dos chicos fueron abordados a gritos de “maricones e hijos de puta”. Y, probablemente, hoy conozcamos algún caso más.

Quienes más alientan este odio al colectivo en España, al menos desde la esfera política, son los líderes de extrema derecha, como el candidato de Albacete por el partido verde que afirmaba que “con la firmeza del sonámbulo, Occidente se precipita en el abismo” al hablar de la aprobación del matrimonio gay en Irlanda, o el responsable nacional de prensa del mismo partido, que afirmaba no entender el motivo por el que los gays celebraban el día de San Valentin “si lo suyo no es amor, es sólo vicio”.

Y así ocurre. Entre los alientos de la política nostálgica del franquismo, los hooligans neonazis de distintos clubes de fútbol, y otras asociaciones que, entre otras cosas, van en contra de las personas transgénero, la sociedad no parece avanzar, sino retroceder. Cuando parecía que era algo que ya no pasaba en España, porque “vamos bastante avanzados” a mitad del año 2021 asesinan a un joven por su condición sexual, a patadas, como si de animales se trataran.

Lejos de razonar, lejos de parar, solo siguen su furia y su odio al diferente, al que no ama como ellos quieren que ame, al que no viste como ellos quieren que vista, al que no vive como ellos quieren que viva. Unas reacciones, tan retrógradas y LGTBIfobas que solo nos hacen acordarnos de la dictadura vivida años atrás, que condenaba al que amaba libremente a una persona de su mismo sexo.

Y, para colmo, las respuestas gubernamentales no son suficientes. Una Ley Trans insuficiente, que viene como respuesta a la anterior propuesta que fue rechazada en el Congreso de los Diputados por la derecha y extrema derecha y, además, por el PSOE.  Ahora sí, por fin los dos partidos del gobierno han conseguido un acuerdo y el pasado 29 de junio se aprobó esta ley para apoyar a la comunidad más desprotegida dentro del colectivo: las personas transexuales.

Ojalá esta lista de agredidos, que cada día se hace más extensa, deje de ser, más pronto que tarde, una realidad y se convierta en un oscuro recuerdo más de una sociedad que mira con recelo al futuro y parece añorar el pasado con negrura.

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