Nací en 1983. En lo que se supone que era una democracia plena. Y he crecido pensando que otros países necesitaban libertad, no el nuestro.

A medida que vas creciendo vas descubriendo que otros países tienen más libertad que el nuestro. Pero lo ves como si fuera «un lujo» en cierto modo. Parece que nosotros estamos bien, que podríamos aspirar a más, pero… «fíjate qué mal están en otros lugares». Y así es como de alguna manera, una sociedad de consumo termina convenciéndote a través de todos sus mecanismos que tu realidad, en verdad, es una fortuna. Porque además, estamos acostumbrados a escuchar de los abuelos y abuelas que en su época hubo hambre, que en su época no se podía opinar, que en su época no se podía amar libremente, ni siquiera informarte de lo que te interesaba sin censuras.

Hoy las noticias nos hacen caer de bruces. Multan a gente por cantar, por dar su opinión, por criticar un sistema, por hacer chistes, por burlarse de las tropelías que se cometen. Se denuncia a quienes ponen de manifiesto las atrocidades que se cometen mientras quienes las cometen, suelen campar a sus anchas sintiéndose impunes.

La llegada de las redes sociales ha supuesto una situación poliédrica: mientras suponen un avance para poder acceder a información, a personas, a puntos de vista interesantes que normalmente no se encuentran en los medios de comunicación más consumidos, también han supuesto un lugar donde las amenazas, los insultos, las auténticas barbaridades se producen con el más absoluto descaro e impunidad.

Se ha perdido la capacidad de opinar desde el respeto; de debatir sin insultar; de no estar de acuerdo y mantener la cordialidad.

Una sociedad cada vez más alienada, cada vez menos capaz de defender aquello que es injusto aunque no le toque directamente. Una sociedad que no se preocupa por sus mayores, ni por sus jóvenes, ni por su medio ambiente ni por su cultura.

Una clase política que ni siquiera disimula su afán ególatra por los aplausos, por el poder, por los sillones sin más objetivo que su propia notoriedad.

Tenemos problemas serios, muy serios. Un país en el que hay niños que pasan hambre; familias que se quedan sin techo; personas que no encuentran trabajo, y que algunos aún teniéndolo no consiguen llegar a fin de mes.

Unas instituciones que derrochan dinero público pagado con esfuerzo por contribuyentes que, cuando necesitan ser atendidos por los servicios sanitarios, recibir una educación de calidad, utilizar infraestructuras, encuentran el auténtico abandono.

Este país está retrocediendo en libertades, en derechos, en garantías. Este país se está echando a perder, aun teniendo el potencial más maravilloso que pudiera imaginar cualquier lugar del mundo.

España, en términos geográficos es una auténtica maravilla.

España, en términos culturales, es una joya.

España, un lugar que podría ser referente en convivencia, en enriquecimiento gracias a su diversidad, se está convirtiendo en un lugar asfixiante para la libertad de pensamiento, para la libertad de amar, para la libertad de ser y de existir.

España, ¿a dónde vas?

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9 Comentarios

  1. Esa españa que tan certeramente describe beatriz, es la españa real, la españa eterna, cutre, trilera, deliberadamente ignorante, envidiosa, mezquina y aberrantemente insolidaria. Lo otro, lo que beatriz dice que se ha perdido, fue solo un espejismo, un producto del quiero pero no puedo, genuinamente español

  2. Pues sí,totalmente de acuerdo, y le diría más,
    España está para irse. Porque aunque geográficamente sea una delicia y culturalmente sea una joya,política e institucionalmente es una auténtica porquería, sí, una mierda,porque ni sus políticos,ni sus instituciones están a la altura que merecería como país. Y esto es así porque aún queda trecho, sí es que llegamos algún día, para que España se convierta en una verdadera democracia. Aún andamos sacando a colación a Franco cada dos por tres,aún andamos tragándonos la chapuza política de la transición,que sería eficaz en aquel momento,pero han pasado ya cuarenta años y aquí nadie quiere cambiar nada,salvo cuando les interesa cambiar la Constitución con «veranidad» y alevosía. En España no se quiere avanzar, lo queremos arreglar todo con cuatro detalles efectistas,pero al fondo nunca llegamos.
    No podemos consentir por más tiempo que se siga manejando la voluntad del pueblo por parte de altas instancias financieras,energéticas y empresariales mediante la compra de políticos y jueces sin escrúpulos. ¿En manos de quiénes estamos?
    Y la inmensa mayoria de ciudadanos calla y otorga como si no fuera con ellos. Ahí radica una gran parte de nuestros problemas como país. Quienes lo van a sufrir van a ser las generaciones venideras porque entre todos les estamos construyendo un mundo de mierda.

  3. no no no,,,no vamos, ns estan llevando a base d putadas y mentiras poco o poco
    estran vendienmdo el pais a multinacionales pa qedarse ellos d gestores
    ns estan esclavizando
    y a la vez ns mienten y ocultan todo
    pero una revolucion en minoria es un suicidio

  4. España la veo como un pobre con muchas bolas de preso colgadas del cuello y atacado por un enjambre de mosquitos chupasangre gigantes. Por cierto, para mi no hay diferencia entre Franco y el colgado de Corea del norte. Son las dos caras de la misma moneda. La iglesia no deberia opinar sobre politica y menos de temas sexuales como violaciones cuando tiene mucho que agachar las orejas por los casos de pederastia. Es una verguenza que tengas que oir de amigos españoles viviendo en el extranjero decir que no pueden decir que son españoles. Tienen que decir que son italianos o portugueses porque huyen de ellos como si estuvieran apestados. No nos apeamos de la fama de ladrones, ignorantes, sinverguezas, vagos, etc. Es la fama que tenemos en todo el planeta.

  5. Completamente de acuerdo con el articulo, pero yo diría más. España será muy bonita y demás, pero su clase dirigente y política, han sido, son y serán: incompetentes,sinvergüenzas y ladrones. El pais es la cueva de Ali Baba y los cuarenta millones de ladrones.

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