Transcurrido ya el tiempo suficiente como para suponer que, en caso de merecerlo habremos sido ya capaces de encontrar la gracia que nos haga dignos de superar nuestras miserias, es cuando la percepción de la certeza procedente de saber que tal es posible que no llegue nunca, lo que nos impulsa de nuevo a retomar el contenido de la presente, allí donde lo dejamos, si tal menester fuera posible.

Mas haciendo grande al Maestro Clásico, constatamos hasta qué punto es cierta su afirmación, la cual pone de manifiesto, de manera mucho más elegante eso sí, que efectivamente, nadie puede bañarse dos veces en el mismo río. Es pues que afincada la certeza llamada a unir las variables que en tal infieren, dentro del efecto unificador que el tiempo posee como esencia unas veces devastadora, las más de las veces constructora; cuando de una u otra manera acertamos a considerar que el efecto del momento que estamos llamados a experimentar en breve no hará sino revolucionar hasta límites hoy por hoy difíciles de anticipar, normas y procedimientos que hasta ahora gozaban de la satisfacción que la rutina era capaz de proporcionarles.

Pero nada hay más antagónico para la rutina que la emoción y, puestos a elegir, hoy por hoy la emoción goza de muchos más seguidores. Por eso, sólo por eso, las especiales circunstancias llamadas a concurrir en la conformación del escenario dibujado por las premisas del presente y determinante del contexto atisbado como de actualidad, gustan más de nutrirse en el fango de la falacia, que en el torrente cristalino de la noticia contrastada.

Es así que, ya sea por acción, o en el no menos deplorable de los casos, por omisión, que poco a poco se cierne ante nosotros un escenario de la confusión cuya única disposición práctica pasa por construir una suerte de realidad paralela en la que literalmente, cabe todo.

“Más difícil será encontrar un Hombre Justo entre los muros de esta ciudad, que hacer pasar un camello por el ojo de una aguja”. Así está escrito. Y precisamente tal hecho, el que pasa por constatar no tanto que lo increíble pase, como sí más bien que exista el concepto llamado a consignar tal hecho, responsable en última instancia de que tal sea posible, lo que me lleva a preocuparme, pues si bien sólo lo pensable es viable, no es menos cierto que todo lo pensable, es posible.

La Política se nutre de conceptos, y tales son, en última instancia, elementos destinados a tejer el cesto llamado a contener la más preciada de las mercancías que tal menester es capaz de elaborar, a saber, la ideología.

Se establece entonces entre la ideología, y las sociedades destinadas a contenerlas, una forma de relación que responde a los criterios de proporcionalidad inversa.

Es así que una sociedad fuerte, madura, que ha macerado sus principios en los plazos a tal efecto demostrados como correctos, será capaz de retornar desde la naturalidad una ideología fuerte, en el mejor de los casos, contundente, capaz siempre de encontrar si misma los ingredientes llamados a promulgar lo mejor de sí misma, haciendo extensibles tales síntomas de robustez al personaje llamado a protagonizarla.

Denotamos por el contrario los efectos de una sociedad débil, llamada a cerciorar su prestancia en la contingencia propia de una fenómeno superficial, cuando la experiencia del ejercicio, o de presenciar el procedimiento en el menester de otros, nos reportar una suerte de conclusiones todas ellas destinadas a poner de manifiesto hasta qué punto la fuerza del contenido rebosa por encima de la vasija que en un primer momento parecía destinada a erigirse en su continente o lo que es lo mismo, la contingencia de los llamados a ser protagonistas de la acción política queda puesta en evidencia, junto a la capacidad de tales protagonistas, al no ser capaces con su persona de satisfacer el que está estipulado como mínimo aceptable a saber, que si tu persona es incapaz de incrementar el valor del mensaje que portas, asegúrate cuando menos de no desmerecerlo.

De esta manera identificamos una transición que en paralelo discurre para con la sucesión llamada a contener los presagios actualmente tornados en dramática realidad según los cuales la relación entre la potencia del mensaje, y la fuerza del protagonista destinado a erigirse en portavoz de los mismos es, inversamente proporcional.

Vistos desde la nostalgia los tiempos en los que la ausencia de calidad de los mensajes pasaba casi desapercibida prueba del buen hacer del político desatado capaz de suplir con procedimiento la contingencia por otro lado esperable dentro del mensaje debilitado casi por necesidad; la vacuidad que en fondo y forma acompaña a los políticos llamados a conformar el escenario del drama que está cercano a representarse no hace sino dar sentido a la certeza de que tal vacío era entonces tan oportuno, como evidentes resultan hoy los huecos a llenar.

Porque si en ciertos momentos de nuestro pasado reciente, los contenidos llamados a conformar lo que en última instancia es la ideología hubieran estado elaborados desde la rotundidad que el peso de los contenidos podía hacer presagiar, muchos de los logros alcanzados y de los que hoy nos congratulamos hubiesen sido del todo imposibles. En lo que concierne a la cuestión genérica llamada a explicar cómo se consiguieron entonces, en la fuerza de los protagonistas albergarán la respuesta.

Por eso hoy, en un momento diametralmente opuesto, resulta lógico constatar lo que había de ser lógico, a saber, cómo un momento protagonizado por políticos mediocres ha de conservar el prestigio de la contemporaneidad que le es propio cargando en la espalda de la ideología el peso que su incompetencia es incapaz de albergar. Por eso hoy la exaltación es un medio, no un fin, y al contrario de lo que otrora era de esperar, sus efectos son evidentes no como antes en el alma de los hooligans que llenan las gradas, que sí más bien en el pueril espíritu del llamado a dar el discurso.

En definitiva, el patetismo de los protagonistas de la todavía incipiente campaña electoral, sólo pasará desapercibido en la medida en que sean capaces de incrementar, a veces hasta límites insospechados, la carga ideológica de unos mensajes que, de tener que prescindir de ello, a mera farfulla quedarían reducidos,

Trasladad ahora el efecto que a vuestros espíritus conmueve no ya tal hecho, como sí mas bien el de comprobar que ahí no acaba la ignominia de estos señores, pues no olvidéis que se creen capaces de llegar a La Moncloa.

¡Y con estos bueyes esperan que aremos!

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Natural de La Adrada, Villa abulense cuya mera cita debería ser suficiente para despertar en el lector la certeza de un inapelable respeto histórico; los casi cuarenta años que en principio enmarcan las vivencias de Jonás VEGAS transcurren inexorablemente vinculados al que en definitiva es su pueblo. Prueba de ello es el escaso tiempo que ha pasado fuera del mismo. Así, el periodo definido en el intervalo que enmarca su proceso formativo todo él bajo los auspicios de la que ha sido su segundo hogar, la Universidad de Salamanca; vienen tan solo a suponer una breve pausa en tanto que el retorno a aquello que en definitiva le es conocido parece obligado una vez finalizada, si es que tal cosa es posible, la pausa formativa que objetivamente conduce sus pasos a través de la Pedagogía, especialmente en materias como la Filosofía y la Historia. Retornado en cuanto le es posible, la presencia de aquello que le es propio se muestra de manera indiscutible. En consecuencia, decide dar el salto desde la Política Orgánica. Se presenta a las elecciones municipales, obteniendo la satisfacción de saberse digno de la confianza de sus vecinos, los cuales expresan esta confianza promoviéndole para que forme parte del Gobierno de su Villa de La Adrada. En la actualidad, compagina su profesión en el marco de la empresa privada, con sus aportaciones en el terreno de la investigación y la documentación, los cuales le proporcionan grandes satisfacciones, como prueba la gran acogida que en general tienen las aportaciones que como analista y articulista son periódicamente recogidas por publicaciones de la más diversa índole. Hoy por hoy, compagina varias actividades, destacando entre ellas su clara apuesta en el campo del análisis político, dentro del cual podemos definir como muestra más interesante la participación que en Radio Gredos Sur lleva a cabo. Así, como director del programa “Ecos de la Caverna”, ha protagonizado algunos momentos dignos de mención al conversar con personas de la talla de Dª Pilar MANJÓN. Conversaciones como ésta, y otras sin duda de parecido nivel o prestigio, justifican la marcada longevidad del programa, que va ya por su noveno año de emisión continuada. Además, dentro de ese mismo medio, dirige y presenta CONTRAPUNTO, espacio de referencia para todo melómano que esté especialmente interesado no solo en la música, sino en todos los componentes que conforman la Musicología. La labor pedagógica, y la conformación de diversos blogs especializados, consolidan finalmente la actividad de nuestro protagonista.

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