Cumpliendo con su promesa electoral, el Presidente Alfonsín rechazó la Autoamnistía decretada por la última Junta Militar, y que avalaba el Partido Justicialista y sometió a juicio a las Juntas Militares que gobernaron de facto la República Argentina entre 1976 y 1983.

Este Juicio, que se inició en la esfera castrense, pasó en abril de 1985 a la Cámara Federal. Durante su desarrollo, la Editorial Perfil editó, semanalmente, el ’Diario del Juicio’.

Años más tarde Memoria Abierta digitalizó esta documentación, que hoy compilamos para poner a disposición de la mayor cantidad de gente posible.

Junto a esto, incluimos también algunos recortes periodísticos, también digitalizados por Memoria Abierta, con la esperanza de difundir la opinión de esa época de muchos actores, como así también los documentos legales que propiciaron el Juicio y la sentencia completa del mismo.

Hoy, cuando muchos pretenden reescribir la historia, este material es de suma importancia para que todos conozcamos nuestra historia, porque sólo así podremos conseguir que NUNCA MÁS, se repitan hechos aberrantes como los que juzgaron en este Juicio.

32 años atrás decía el Fiscal Strassera en su alegato que ‘Por todo ello, señor presidente, este juicio y esta condena son importantes y necesarios para la Nación argentina, que ha sido ofendida por crímenes atroces. Su propia atrocidad torna monstruosa la mera hipótesis de la impunidad. Salvo que la conciencia moral de los argentinos haya descendido a niveles tribales, nadie puede admitir que el secuestro, la tortura o el asesinato constituyan “hechos políticos” o “contingencias del combate”. Ahora que el pueblo argentino ha recuperado el gobierno y control de sus instituciones, yo asumo la responsabilidad de declarar en su nombre que el sadismo no es una ideología política ni una estrategia bélica, sino una perversión moral. A partir de este juicio y esta condena, el pueblo argentino recuperará su autoestima, su fe en los valores sobre la base de los cuales se constituyó la Nación y su imagen internacional severamente dañada por los crímenes de la represión ilegal… Los argentinos hemos tratado de obtener la paz fundándola en el olvido, y fracasamos: ya hemos hablado de pasadas y frustradas amnistías. Hemos tratado de buscar la paz por la vía de la violencia y el exterminio del adversario, y fracasamos: me remito al período que acabamos de describir. A partir de este juicio y de la condena que propugno, nos cabe la responsabilidad de fundar una paz basada no en el olvido sino en la memoria; no en la violencia sino en la justicia. Esta es nuestra oportunidad: quizá sea la última.’

No se equivocó Strassera en su apreciación, con aciertos y errores, los argentinos supimos aprender la lección y la opción militar ya no es una salida viable a los problemas que nos aquejan.

Porque como dijera el Fiscal en su alocución, ‘Señores jueces: quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: “Nunca más”.’, y los argentinos asumimos sus palabras como propias y el Nunca Más fue no solamente para la violación de Derechos Humanos sino para cualquier aventura golpista.

Por ello es valioso este material disponible en https://mega.nz/#!QhlQWC7L!Ik1X_zXTbrsX9pLl7yW-cVsZd3YmpJNOhXcqqGJKgq8, porque constituye una base moral histórica sobre la cual construir el país que nos merecemos.

Sirva también esta recopilación de homenaje a quienes tomaron parte de este Juicio, tanto desde la Fiscalía como desde el Tribunal, porque con luces y sombras dieron una lección de civismo al mundo entero.

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