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28 de febrero del año 2020: Que se haga justicia

Susana Pérez Alonso
Escritora de novelas, poesía y ensayo. Sus obras han sido publicadas en editoriales de prestigio internacional y por reconocidas publicaciones periódicas académicas. Comienza sus trabajos en la humanización del sistema socio sanitario en el año 1982. Funda la Asociación de Usuarios y Pacientes de la Sanidad. Trabajó en la reestructuración del Área de Oncología y Radioterapia del HUC. Participa en numerosos programas de televisión y radio, así como de reuniones científicas internacionales sobre humanización de la sanidad. Graduada Social y Técnica Fiscal IUDE por la Universidad de Oviedo. Procuradora de los Tribunales.
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Desde hace 37/38 años, presido/ia una Asociación de Pacientes y Usuarios de la Sanidad. Fuimos la primera que existió en toda España. Mi padre siempre me decía que si no me costase dinero, mucho, ya no sería Presidenta de la Asociación. Y razón tenía: en ASENCRO no se pagan cuotas obligatorios, quien puede aporta 36 euros anuales y quien no puede nada. Desde hace unos años NADA. Nadie cobra dietas, nadie cobra nada. Nuestros ordenadores, el papel que tenemos en casa, la tinta, los desplazamientos, todo lo pagamos quienes componen la Junta Directiva. Mujeres, todas mujeres, por cierto. Empezamos trabajando con todo tipo de enfermos, con casos particulares y después en temas generales. A día de hoy hemos dotado de aparatos a hospitales asturianos por un valor aproximado de un millón de euros o más. Analizábamos las peticiones que nos hacían, hablábamos con los médicos y buscábamos el dinero y CEDÍAMOS esos aparatos a los centros. Jamás los donábamos, los cedíamos. A nivel personal he trabajado en multitud procesos sanitarios, desde medicamentos (conveniencia, precio…) a Donación y Trasplante. Aprendí a golpe de conocer, estudiar, analizar y ejecutar. He sido Secretaria del Consejo de Salud del Principado de Asturias con diferentes partidos, a propuesta del Consejero de turno. Tampoco cobraba nada, nunca. He realizado trabajos sobre Déficit de Alfa1, Donación de Órganos etc. A día de hoy he dimitido como Presidenta de ASENCRO. A día de hoy no sabemos dónde están muchos de los aparatos cedidos, es decir: o no nos lo quieren decir o han desaparecido. Comuniqué a la Junta Directiva, ya en agosto del 2021, que estaba agotada, debía dejarlo. Resistí hasta el mes pasado, no podía con tanta presión, era imposible aguantar todo lo que la Pandemia dejó al descubierto. Necesitaba descansar, olvidar… Pero me he dado cuenta de que necesito contar la verdad, mi verdad sobre lo sucedido. No lo que me han contado: lo que yo he vivido y con pruebas de todo lo que contaré.

En DICIEMBRE 2019 empecé a leer noticias sueltas de lo que pasaba en China, nada concreto, pero me llamaba la atención lo que leía. Desconozco que era lo que exactamente me llamaba a seguir leyendo y buscando, pero lo hacía. Padecí a finales de ese mes una recaída de mi enfermedad, genética, que fue brutal. Entre otras cosas mi lengua comenzó a perder las papilas, todas y poco a poco. La depaplilación no se la deseo a nadie… En un proceso concurrente, padecí un proceso en la orofaringe, un catarro brutal, que no se parecía a nada de lo que yo había padecido. A la par, mi única hija, trasplantada hepática, comenzó a sufrir otro proceso catarral que, habiendo padecido la gripe A, no era ni comparable. Pasé un mal enero del 2020 y no mejoró en febrero, se unió a todo el resto un proceso intestinal que me hizo perder varios kilos. ENERO Y FEBRERO DEL 2020 no fueron buenos meses, en nada. Los médicos no supieron nunca lo que me pasaba, nunca existió diagnóstico. A la vez que mi cuerpo padecía, no lo hacía menos mi mente. Seguía leyendo noticias del virus raro y un día tracé una línea sobre la bola del mundo: de China a Italia, concretamente Aviano. Pangolines, murciélagos, leía las noticias absolutamente pasmada y sin creer las versiones que se estaban dando. No es la mía una mente dada a las conspiraciones, pero paralelamente a los animales, a mis padecimientos y diversas observaciones, una noche la cuenta de mi banco apareció con una cantidad de dinero desorbitada, algo que era imposible: no me había tocado la lotería. Pensé en una equivocación del Banco, pero al mirar con detenimiento observé que unas acciones compradas hace años tenían un valor absolutamente anormal. No tengo acciones, no me gustan y las considero especulativas, gravaría su venta con más del 50% si se venden en un periodo mínimo de 5 años, pero ese es otro tema. Aquellas eran especiales: un amigo se moría de un cáncer y existía la posibilidad de entrar en un ensayo si se tenían acciones de un determinado laboratorio. Compré todas las que pude. Mi amigo falleció y al poco tiempo las acciones valían muy poco, hasta aquella noche. Y no creo en las casualidades. No dormí, amanecí en la ciudad de Wuhan, provincia Hubei, cercana al Yangtsé. El laboratorio de mis acciones, español, tenía una sede en esa ciudad y en un diario había leído que uno de los ejecutivos, en un viaje digno de espías en una película, había abandonado la ciudad la misma noche que procedieron a su cierre. Hablaban de que llevaba consigo unas placas, supuse que querían decir placas Petri y empecé a temblar. Como digo, amanecía…

Desde mediados de enero había empezado a redactar unas instrucciones en las que se leía medidas a tomar para evitar la gripe y otras enfermedades infecciosas, no me había atrevido a mentar al virus. Se distribuían en las redes sociales desde los muros de ASENCRO. La Consejería de Sanidad del Principado de Asturias parecía no saber nada cuando llamaba preguntando, pero aquella mañana, en cuanto dieron las nueve volví a llamar. El resultado fue el mismo: no sabían nada y me sentí tratada como si fuese una demente de película. Me dio igual.

EL 28 DE FEBRERO DEL AÑO 2020 acudí, acompañada por Gloria Miranda Arguelles, Secretaría de ASENCRO, a un Consejo de Salud convocado de manera urgente y cuyo único orden del día era el virus. Llevaba una mascarilla quirúrgica que alguien, no recuerdo quien, me pidió me quitase y, tonta de mí, lo hice. Al parecer creaba alarma. Nos dieron un discurso absurdo, sin pies ni cabeza, y los miembros del Consejo estaban todos callados. Aclaro que están representados todos los Sindicatos, Colegios Profesionales, organizaciones ciudadanas etc. TODOS CALLADOS, esa es la sociedad civil española: no existe más que para figurar.

Nosotras llevábamos una serie de preguntas, sabiendo que ninguna de ellas podía ser respondida ya que no habían tomado ninguna medida, absolutamente ninguna. La primera pregunta, a la que dimos respuesta nosotros, creo recordar era: ¿Qué medidas se han tomado para la protección de lAs trabajadoras/sociosanitarias que en este momento estén embarazadas? Seguimos haciendo preguntas y dando las “soluciones” ante el silencio de las “autoridades” que si no estaban en silencio, mentían. Pedimos protección e información inmediata para los pacientes crónicos, en especial los sometidos a inmunosupresión, pedimos mascarillas, información a los pacientes… Pedimos muchas cosas y al salir le entregamos todo al Consejero que lo guardó entre otros papeles. A día de hoy, el Consejero se niega a que todo esto aparezca en el Acta de aquella reunión. No quieren que se conozca que no habían hecho ni hicieron nada. Inocular un antídoto, que no vacuna, un año después, eso sí lo hicieron y lo siguen haciendo sin que logre entender que persiguen. Lo que sucedió después lo sabemos: muerte y destrucción. Mentira tras mentira…

https://www.facebook.com/Asociaci%C3%B3n-Usuarios-Sanidad-Asencro-363847987037847/photos/a.367812499974729/2829463993809555

Yo había confinado a mi hija el 11 de febrero del año 2020. El uno de marzo, creo que fue en esa fecha, ya estaba instalada en el campo en un confinamiento que dura hasta el día de hoy.

Durante más de un año realicé protocolos que de nada sirvieron. Al parecer establecer métodos para seguir tratando a los pacientes crónicos no era necesario. Evitar que se dejasen de hacer pruebas vitales para ellos, no era necesario. Definir que los confinamientos debían ser selectivos, definir como las pruebas debían hacerse trazando polígonos en las ciudades, no era necesario. Con tristeza les cuento como en el mes de Marzo del año 2020 recibí un privado de un miembro de la OMS en el que me decía escuetamente: Me gustaría conocer sus sugerencias… Reitero: un miembro de la OMS. Era marzo del año 2020. Les gustaban los planes de contingencia que ponía en las redes, así que llamé a un amigo, le pedí que hiciese una parte y me puse a redactar la mía. Condené a muerte a mi madre, hermana, hija, marido y a mí misma en aquel protocolo: defendí, como no podía ser de otro modo, que ante la carencia de medios los más jóvenes y sanos, debían ser los primeros en recibir el auxilio. Escribí hasta la necesidad de buscar lugares para enterramientos masivos, hasta eso definí. Curiosamente, jamás nos dieron las gracias ni a mi amigo ni a mí, eso sí, escuché pasmada como el miembro de la OMS lo decía en los informativos. Así es la vida. Pero mi hermana, mucho más lista que yo, me dijo que lo subiese a las redes que, una vez más, me lo iban a copiar. El miembro, vamos a dejarlo en neutro, de la OMS, no contaba con mi hermana…

Hicimos un llamamiento a la población para que nos entregase telas de calidad apropiadas para confeccionar mascarillas, en pleno confinamiento, y la gente salió de sus casas en tropel y tiraba bolsas con las telas por encima de las rejas del convento de la Calle Uría de Oviedo y las monjas y otras voluntarias nos pusimos a confeccionar mascarillas que repartíamos a quienes más las necesitaban. Mascarillas con espacio para meter filtros, los que pudiésemos, los que mejor nos parecían. Esa sociedad civil que no se sienta en Consejos oficiales, si responde.

Todos mis esfuerzos fueron recompensados debidamente: se me censuró totalmente en la prensa. Habiendo sido concedida una ambulancia para trasladar a mi hija al hospital a Oviedo, di una entrevista a dos cadenas de radio. La recompensa fue que una trasplantada hepática no necesitaba un transporte especial, que podía ir en medios ordinarios, es decir: tren o autobús. Reitero en pleno confinamiento. Esa fue mi recompensa por opinar. Y no pasó ni pasa nada… Sin afán de ser una heroína que quiere reconocimiento, ofrecí, por escrito, un piso de tres habitaciones, dos baños y un salón, a las autoridades sanitarias. Para enfermos que no tuviesen lugar en el que acogerse o personal sanitario. Casa totalmente amueblada, añado. Jamás recibí respuesta, nunca. Debía ser mejor pagar establecimientos hosteleros, y aun no siendo así, un gracias no está de más, por cortesía institucional, pero eso ya no se lleva… LIBERÉ todas y cada una de mis novelas en audiolibro, acceso libre para enfermos en hospitales, trabajadores, confinados, para toda la población, y la editorial me lo concedió. Lo comuniqué por escrito a la autoridad sanitaria: jamás respondieron. Estos detalles hacen que conozcamos a lo que tuvimos que enfrentarnos: ignorantes, indocumentados…

La prensa nacional ponía a mi Comunidad como ejemplo de lo bien que hacíamos las cosas, y yo quedaba afónica diciendo que no era así: paro, orografía, jubilados, falta de medios de comunicación, clima, impedían que se propagase el virus, no la pericia de los inútiles al cargo de todo aquel horror.

Llegaron las vacunas y de nada sirvió gritar que no se usase inmunizar, que la gente entendía por tal algo como lo que hace la vacuna de la viruela: protección casi total y que las medidas de prevención bajo ningún concepto se debían dejar de aplicar. Totalmente inútil, de nada sirvió. Redactamos Consentimientos Informados para cada una de las vacunas: de nuevo inútil. Se negaron a firmarlos. Dejé claro que no se podía inocular a todos los Servicios a la vez, es decir, el principio de precaución era claro para evitar inocular a todos los anestesistas o a las urgencias, debía hacerse como mucho con el 50% por las consecuencias que podía tener. De nada sirvió. 

Protesté enérgicamente y apelé a la moral, ética, bioética ante la circunstancia de que el Consejero de Sanidad fuese el marido de la Gerente del ERA y responsable del Plenario de Sanidad de la FSA.  De nada sirvió.

La gleba existe, quien lo dude es lerdo. Mandaron a la gleba a trabajar en los transportes públicos, con mascarillas de mierda al no poder pagar otras y permitieron las aglomeraciones con mucha lógica (lógica de mala gente, de esclavistas): mandar ir a trabajar y no poder ir al bar o de fiesta, eso no lo habrían soportado. Los ciudadanos aplaudían desde los balcones, los que viven en pisos interiores o trasteros no creo, luego salieron, se contagiaron y seguimos muriendo un poco todos. Luego les dijeron que los iban a inmunizar, pero seguimos muriendo. A la vez, las muertes por causas ajenas al virus fueron aumentando por falta de atención, de diagnóstico, pero no pasa nada. ¿Alguien habla del MoMo a día de hoy?  ¿Les dijeron a las personas con inmunosupresión que posiblemente no generarían anti cuerpos y debían seguir con prevención absoluta? No, no se lo han dicho en ningún momento. Nadie hizo ningún estudio, yo lo pedí, sobre la incidencia del virus en determinados enfermos, y no pasa nada.

Ahora, aquí, ponen carteles que dicen: VAC FRYDAY … Sólo me falta ver al 3×1 Y no pasa nada…

A mí sí me pasa: mi hija y yo seguimos confinadas. Hace dos años que lo estamos. Y somos privilegiadas. No veo a mi madre desde hace casi un año. Mi hija, uno de los milagros de la medicina española, casi treinta años trasplantada, trabaja -lo que puede- desde el confinamiento. Abogada, estudió en la pública, especialista en Mediación, Posgrado en Deusto en Derecho Civil y Laboral. Nombrada en un BOE Fiscal Sustituto del Reino de España y ahora hace un Master en Bioética (algo que dudo que exista en la práctica)… Mi hija necesita que alguien le diga el motivo por el que su vida se paró en el año 2020, que alguien le explique que ha hecho por ella, y los que son como ella, el Estado. La respuesta es NADA, no hicieron nada.

Esto fue una guerra y para muchos enfermos lo peor está por llegar. La han dado por terminada, la guerra, y sobrevivirán los más fuertes, la gleba ya no quiere más medidas y se cree protegida por algo que no es una vacuna inmunizante. Recordemos que no existe tratamiento, y menos para los pacientes que describo.

Lo peor, para gente como yo, está por llegar…

Para qué hablar de esa abominación llamada Pasaporte COVID que de nada sirve como es evidente: los inoculados contagian. De la inoculación obligatoria que me recuerda a épocas terribles, ignorando que para ser legal la sustancia debe de ser segura, eficaz… La Ley de Bases de 1944 claro lo dejaba, y recordemos que era una Dictadura, “…En todas las demás infecciones en que existan medios de vacunación de reconocida eficacia total y parcial y en que ésta no constituya peligro alguno, podrán ser recomendados y, en su caso, impuestos por las autoridades sanitarias…”  Y así sigue siendo si no me confundo pese al cambio normativo, que no cambia nada salvo eliminar viruela y otras patologías como obligatorias. Pero en medio de la Pandemia, me vi debatiendo con el Presidente del Comité de Bioética de España que afirmaba sin reparo que en nuestro país se podía imponer la vacunación obligatoria. Me respondió: Soy Catedrático (que no lo es) Le respondí: Yo ama de casa, he terminado ahora dos flanes, pero no hablamos de eso, hablamos de vacunación obligatoria… Dijo que debía ausentarse y apagó la cámara de su ordenador.

Sólo me salvó de la locura organizar unas Jornadas de Bioética para Ciudadanos que fueron un éxito. Sin ningún tipo de financiación, sin apoyo político pese a la importancia que tiene el conocimiento de esta materia entre los ciudadanos. Sólo eso, mi huerta en la que he plantado legumbres, patatas, verduras y todo lo que se me ocurrió. Mirar a las montañas que hay frente a mí casa, la casa de mis padres. Alimentar a los pájaros y escucharlos cantar, hacer fotografías. Correr en busca de la Luna las noches de plenilunio o buscar constelaciones con mi telescopio o el de mi hermana. Sólo eso me ha salvado de la locura. Yo acudía a Salud Mental por prescripción facultativa, al psicólogo. El rehabilitador decidió que no pudiendo tomar medicación para el dolor, era imposible que soportase los que sufro sin volverme loca, no me parecía a mí que me fuese a resolver mucho ir al psicólogo para resolver el dolor, pero acudí. Cuando llegó la Pandemia, protesté y me llamó una vez, diez minutos en los que escuchaba más el trasiego de los cacharros de cocina que mi propia voz. Y al finalizar dijo: cuando pase todo esto, llame y pida hora… Esa fue mi atención psicológica durante la Pandemia y a día de hoy nunca más supe de ella, la psicólogo era mujer. Eso sí, en una campaña publicitaria/política, ahora tenemos eso hasta en la sopa, pero la realidad es terca: ni está ni se la espera.

Diré para terminar, que he preguntado de palabra varias veces si puedo vacunarme. Sin respuesta. Hace casi un mes presenté un escrito con la misma pregunta acompañado de documentación clínica y un resumen de mi estado. Pasado el tiempo me han dicho que lo decida el médico de atención primaria… El mundo ha sido dominado por las fuerzas del mal, lo escribo consciente de lo que estoy diciendo. El mal son las grandes Corporaciones de las que ya no sabemos quiénes son los dueños; los Fondos de Inversión; el mal está en esa Europa que ha consentido todo lo que nos sucedió en estos años. Esa Europa que asienta su Constitución en directrices y/o pensamientos de sujetos como Valéry Giscard d’Estaing, amigo del caníbal Bokasa, del que recibía diamantes y colmillos de elefante, lo cual, como es evidente, inhabilita cualquier sesgo de decencia que se le pudiese suponer. El mal son los grupos de presión que hacen decentes a los buitres, el mal, en fin, son muchas cosas a día de hoy. No puedo olvidarme de doña Úrsula, siempre tan bien peinada. Doña Úrsula que no parece entender que las biotecnológicas de su marido hagan que yo vea un grave conflicto de intereses cuando predica la conveniencia de Pasaporte Covid, vacunación obligatoria y asuntos similares. Doña Ursula que dice haber borrado los mensajes que se cruzaba con el Presidente de una de las farmacéuticas que fabrica la vacuna. Y no pasa nada…

El asunto de las farmacéuticas y las vacunas, da para un tratado extenso. Antes de la Pandemia indague el motivo por el que se vacunaba de la gripe por edad y no por patología y si en el caso de una de ellas, Triangulo Negro, se estaba avisando a los padres de los menores a los que se inoculaba. El asunto viene de lejos…

Alguien debería de hablar extensamente de la conversión de la ciencia en algo poco científico: timos. Miles de trabajos presuntamente científicos sin comprobar por doble pares. Escuchar sin parar la palabra papers, me provoca ansiedad. Cuando escribo un trabajo sobre literatura primero debo enviar un resumen, si ese resumen interesa, se desarrolla y antes de publicar se revisa. Yo no hablo en esos trabajos de vivir o morir, hablo de literatura… ¿Qué le ha pasado al mundo? Albert Einstein enuncio la Teoría de la Relatividad, pero sin Arthur Eddington puede que siguiésemos pensando que Isaac Newton era irrefutable. No es ciencia un pensamiento, es ciencia lo que puede probarse. A día de hoy, la ciencia es ¿opinión?

No es esto una de mis novelas, es algo peor: es la realidad de lo que he vivido y de los años que me han robado. Siempre me preguntaré si eran unos asnos ignorantes o eran parte del mal. La respuesta a día de hoy es que ambas cosas: el mal siempre se acerca a los pueblos de la mano de los más idiotas que jamás ponen nada en duda.

Cocino, miro, planto, riego, con un objetivo simple: no enloquecer y descansar de todo lo que he visto y vivido en directo.

https://www.facebook.com/363847987037847/videos/508298413427164

https://www.facebook.com/363847987037847/videos/1090289491305752

https://www.youtube.com/channel/UCwkziR86ygMNcttwbCYnEIg/videos

NB: este artículo fue escrito antes de la comparecencia del Doctor Joan Ramon Laporte en el Congreso de los Diputados. Debemos de estar locos muchos.

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2 Comentarios

  1. Genial. Pero ha dado muchas vueltas para ver lo que desde un principio se avecinaba. Acuérdese en las primeras comparecencias, tres generales y dos políticos. Eso lo dice todo, y naturalmente el conflicto de intereses de doña Úrsula von der Pficer.
    Enhorabuena.

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