Sus nombres eran Minerva, Patria y María Teresa, tres hermanas de nacionalidad dominicana que un 25 de noviembre de 1960 fueron brutalmente asesinadas y arrojadas a un barranco durante la dictadura de Rafael Trujillo. Sus cuerpos fueron el motín que cobró el poder político para dar una lección ejemplar sobre lo que puede pasar cuando las mujeres deciden alzar su voz revolucionaria contra sistemas opresores y violentos. Sin embargo, aquellas voces silenciadas ese día dejaron su eco en la voz de todas las mujeres que decidieron salir a la calle y romper el silencio, hasta que casi 40 años después las voces fueron tantas que se hicieron oír también en los foros internacionales, y mediante la resolución 54/134 de la Asamblea General de la ONU se instituyó el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.[1]

Lamentablemente el tiempo y la historia nos demuestran que estas reivindicaciones diplomáticas y políticas, no han logrado traducirse en una disminución de la violencia, por el contrario, esta sigue aumentando y mutando todos los días para adaptarse a los intereses de instituciones sociales conformadas por personas que, como aquel dictador dominicano, se rehúsan a dejar de ejercer el poder bajo la vieja dinámica patriarcal ya conocida, a costa del sometimiento constante de las mujeres. Porque los depredadores continúan estando presentes en todas partes[2]:

1.-En casa: Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) 137 mujeres alrededor del mundo son asesinadas a diario por un miembro de su familia.[3]

2.-En las relaciones de pareja: Unos 15 millones de muchachas adolescentes (de entre 15 y 19 años) de todo el mundo han sido obligadas a mantener relaciones sexuales forzadas por sus parejas, exparejas, novios, compañeros sentimentales o maridos. Según los datos recogidos en 30 países, solamente el 1% de ellas ha buscado ayuda profesional.[4]

3.-En las comunidades “tradicionales” donde les toca nacer: 200 millones de mujeres y niñas entre 15 y 19 años de edad han sufrido mutilación genital femenina. En gran parte de estos países, la mayoría de las niñas fueron mutiladas antes de cumplir los cinco años.[5]

4.-En las redes de explotación y trata de personas: En conjunto, las mujeres y las niñas suponen cerca del 72% de las víctimas. Más de 4 de cada 5 mujeres lo son con fines de explotación sexual.[6]

5.-En la calle: En un estudio plurinacional realizado en Oriente Medio y África del Norte, entre el 40-60% de las mujeres declaró haber sufrido acoso sexual en la calle (principalmente comentarios de carácter sexual, hostigamiento/seguimiento o miradas fijas/obscenas).[7]

6.-En las universidades: Un estudio realizado en 27 universidades de los Estados Unidos en 2015 reveló que el 23% de las estudiantes universitarias había sido víctima de agresiones sexuales o conductas sexuales indebidas.[8]

7.-En el trabajo: Un estudio nacional efectuado en Australia demuestra que casi 2 de cada 5 mujeres (39 %) que han participado en el mercado laboral durante los últimos 5 años han sido víctimas de acoso sexual en el lugar de trabajo. En el 79% de los casos, los autores fueron hombres.[9]

8.-En internet y las redes: Una de cada diez mujeres de la Unión Europea declara haber sufrido ciberacoso desde la edad de 15 años, lo que incluye haber recibido correos electrónicos o mensajes SMS no deseados, sexualmente explícitos y ofensivos, o bien intentos inapropiados y ofensivos en las redes sociales.[10]

9.-En la vida pública y la política: En un estudio realizado por la Unión Interparlamentaria en 39 países de 5 regiones, el 82% de las parlamentarias encuestadas declaró haber experimentado alguna forma de violencia psicológica (comentarios, gestos e imágenes de carácter sexista o de naturaleza sexual degradante usados contra ellas, amenazas o acoso laboral) durante su mandato. Casi la mitad (el 44%) afirmó haber recibido amenazas de muerte, violación, agresión o secuestro contra ellas o sus familias.[11]

Todas estas muestras representativas de violencia contra las mujeres, nos dejan ver que no es fácil despertar todos los días en un mundo que naturaliza la agresión y que es indiferente ante cifras acumuladas que ponen números en los cuerpos femeninos, para seguir repitiendo un discurso circular que funciona bajo la condescendencia hipócrita y demagógica de quienes siguen manipulando las marionetas del poder político (aún patriarcal) que desprecia lo femenino, y mientras ensalza con la palabra la lucha de las mujeres, continúa con los hechos dándoles la espalda.

Hace un par de años entrevistaron a Minou Tavárez Mirabal hija de Minerva, una de las mujeres asesinadas aquel 25 de noviembre de 1960, quien ha seguido los pasos de su madre y sus tías, y comentaba precisamente que quienes salen a dar sus discursos “cada 25 de noviembre u 8 de marzo no creen en lo que están diciendo; y no tienen ningún compromiso. Solo un día no sirve.”[12] Pues me parece que ha llegado el momento de comenzar a dotar de contenido a ese discurso con frecuencia hueco, para comenzar a construir con congruencia y valentía desde la narrativa femenina, sociedades capaces de reconocer capacidad y valor en los cuerpos de las mujeres, para dejar de seguir hablando de cifras de violencia alarmantes, porque si algo nos han demostrado “las mariposas” (nombre bajo el que las hermanas Mirabal eran identificadas por el pueblo dominicano), es que la lucha de las mujeres nunca ha sido sumisa ni temeraria, por el contrario, ha mostrado siempre un rostro de guerrera incansable cuyo legado trasciende el tiempo y las épocas, y seguirá dando fuerza a las que estamos y a las que vendrán, y si nos callan, abusan, violentan o matan, seguiremos sacando los brazos de las tumbas y seremos más fuertes.


[3] Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) (2019). Global Study on Homicide 2019, pág. 10.

[4] UNICEF (2017). A Familiar Face: Violence in the lives of children and adolescents, págs. 73, 82.

[5] UNICEF (2019). What you need to know about female genital mutilation – How the harmful practice affects millions of girls worldwide; UNICEF (2016). Female Genital Mutilation/Cutting: A global concern; y Naciones Unidas (2018). Intensificación de los esfuerzos mundiales para la eliminación de la mutilación genital femenina. Informe del Secretario General, pág.18.

[6] UNODC (2018). Global Report on Trafficking in Persons 2018, págs. 25, 28.

[7] Promundo y ONU Mujeres, (2017) Understanding Masculinities: Results from the International Men and Gender Equality Survey (IMAGES) – Middle East and North Africa., p. 16. Para obtener información sobre el Líbano, véase Understanding Masculinities: Results from the International Men and Gender Equality Survey (IMAGES) in Lebanon, pág. 77.

[8] Cantor, D., Fisher, B., Chibnall, S., Townsend, R., Lee, H., Bruce, C., y Thomas, G. (2015). Report on the AAU Campus Climate Survey on Sexual Assault and Sexual Misconduct, págs.13, 35.

[9] Comisión Australiana de los Derechos Humanos (2018). Everyone’s business: Fourth National Survey on Sexual Harassment in Australian Workplaces, págs. 8, 27.

[10] Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (2014). Violence against women: an EU-wide survey, pág. 104.

[11] Unión Interparlamentaria (2016). Sexism, harassment and violence against women parliamentarians, pág. 3.

[12]https://elpais.com/internacional/2016/11/25/actualidad/1480069515_670615.html?ssm=FB_CC&fbclid=IwAR2tQHTUCpu5CwXa0r7AB_JJVzwhR8kkj0pge8Dzg8sS174G-1psRYiR3ys

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