Los desastres provocados por el ‘Cambio Climático’ han constituido la principal causa de desplazamiento interno a lo largo de la última década. Intermón Oxfam estima que cada año unos 20 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares debido a los mismos. Hoy en día, es siete veces más probable que nos veamos obligadas a desplazarnos debido a ciclones, inundaciones e incendios forestales, que por terremotos o erupciones volcánicas; y tres veces más probable que a causa de conflictos, lo que constituye el 87% del total de personas desplazadas internas debido a desastres durante este periodo.

La organización Oxfam ha presentado el informe ‘Obligadas a abandonar sus hogares‘, coincidiendo con el inicio de la Cumbre Mundial del Clima (COP25) que se celebra desde hoy em Madrid,

Son sobre todo los países pobres los que se encuentran en mayor riesgo. El 80% de las personas desplazadas en la última década residen en Asia, continente que alberga a cerca de un tercio de la población más pobre del mundo. Siete de cada 10 países donde se corre el mayor riesgo de desplazamiento interno como consecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos son pequeños Estados insulares en desarrollo, como Cuba y Tuvalu.

Es 150 veces más probable que estas poblaciones se vean desplazadas debido a desastres ocasionados por condiciones meteorológicas extremas que en comparación con las comunidades europeas. En países como Somalia y Guatemala hay un gran número de personas desplazadas debido tanto a los conflictos como a la crisis climática.

Reducciones más urgentes y ambiciosas de las emisiones con el fin de minimizar el impacto de la crisis en las vidas de las personas

La comunidad internacional no ha hecho muchos avances a la hora de proporcionar nuevos fondos para ayudar a los países pobres a recuperarse de las pérdidas y daños ocasionados por las emergencias climáticas. Dado que se espera que esta difícil cuestión constituya el centro del debate durante la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas que se ha inaugurado en Madrid, desde Oxfam demandan reducciones más urgentes y ambiciosas de las emisiones con el fin de minimizar el impacto de la crisis en las vidas de las personas. También demandan la creación de un nuevo servicio financiero de «Pérdidas y daños» para ayudar a las comunidades a recuperarse y reconstruirse.

Nuevos análisis de datos procedentes del Centro de Vigilancia de los Desplazados Internos realizados por Oxfam muestran que en la última década se ha quintuplicado el número de desastres ocasionados por condiciones meteorológicas extremas que han llevado a personas a desplazarse. Además, millones de personas más se han visto obligadas a abandonar sus hogares por la sequía, el aumento del nivel del mar y otros desastres de «evolución lenta» provocados por el clima. Y todavía más personas se ven obligadas a cruzar la frontera para encontrar refugio fuera de sus países de origen.

Las mujeres, en mayor riesgo

En muchas partes del mundo, a las mujeres no se les enseña a nadar o no pueden dejar sus casas sin ir acompañadas, lo que implica que corren más peligro durante las inundaciones y las tormentas. Además, aunque las mujeres conforman el 43% de la agricultura a pequeña escala, no cuentan con las mismas oportunidades para acceder a créditos, seguros o ayuda gubernamental que los hombres, lo que merma su capacidad para adaptarse o reconstruir tanto sus vidas como sus medios de vida después de un desastre.

Creación de un nuevo servicio financiero de «Pérdidas y daños» para ayudar a las comunidades a recuperarse y reconstruirse

Las mujeres suelen ser las últimas en abandonar sus hogares cuando los fenómenos meteorológicos más extremos o erráticos hacen que sea más difícil para las familias disponer de alimentos que llevar a sus mesas. Se quedan atrás para cuidar de los niños y niñas, y de familiares ancianos o enfermos, mientras que los hombres salen en busca de sustento en otra parte. Esto puede suponer una gran carga para las mujeres, quienes con frecuencia se convierten en las principales proveedoras de sus familias, además de las únicas cuidadoras.

Por ejemplo, algunas mujeres en Somalia contaron a Oxfam que su carga de trabajo se había duplicado debido a la sequía. Algunas tenían que recorrer hasta 10km en busca de leña y agua.   Cuando se ven en la obligación de abandonar sus hogares, las mujeres, los niños y las niñas son especialmente vulnerables a la violencia y los abusos.

Las niñas y los niños desplazados no suelen tener acceso a la educación, lo que los encierra en un ciclo intergeneracional de pobreza. Las desigualdades de género también hacen que para las mujeres desplazadas sea más difícil reconstruir sus vidas. Por ejemplo, tras el ciclón en Mozambique, dado que las mujeres contaban con la tasa educativa y de alfabetismo más baja, con frecuencia carecían de información acerca de sus derechos legales que pudiera ayudarlas a asegurar su acceso a la tierra.

Pequeños Estados insulares

Siete de los 10 países donde existe mayor riesgo de desplazamiento interno como consecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos son pequeños Estados insulares en desarrollo como Cuba y Tuvalu. En Cuba, Dominica y Tuvalu, de media cerca del 5%de la población se ha visto desplazada cada año debido a fenómenos meteorológicos extremos durante este periodo. Esto equivale al desplazamiento de casi la mitad de la población de Madrid dentro de España en un solo año.

Países de alto riesgo

Las poblaciones de países de renta baja y media-baja, como Somalia y la India, tienen cuatro veces más posibilidades de verse desplazadas por desastres ocasionados por condiciones meteorológicas extremas que las de aquellos países de renta alta, como España y Estados Unidos. Durante la década de 2008 a 2019, los países de renta baja y media-baja vieron como 11 veces más personas se veían obligadas a desplazarse debido a fenómenos meteorológicos extremos que en los países de renta alta8.La inmensa mayoría (alrededor del 80%) de las personas desplazadas residen en Asia.

Comunidades de alto riesgo

Dentro de los países las comunidades más pobres (y sobre todo las mujeres) son con frecuencia las más vulnerables. Las comunidades pobres suelen vivir en casas de construcción deficiente en zonas marginales donde son más vulnerables a los fenómenos meteorológicos extremos, como las tormentas o las inundaciones. Con frecuencia viven en áreas con infraestructuras deficientes, lo que dificulta el acceso a servicios básicos, como la sanidad o la educación, después de que se produzca una emergencia. Además, es poco probable que dispongan de seguros o ahorros que les permitan reconstruir sus vidas tras el desastre. Asimismo, muchas dependen de la agricultura o la pesca, actividades particularmente vulnerables a los fenómenos meteorológicos más extremos y erráticos.

A medida que aumentan la frecuencia y la intensidad de las amenazas relacionadas con el clima, la capacidad de las personas que viven en situación de pobreza para resistir a estas crisis va mermando. Cada desastre las va sumiendo en una espiral descendente de pobreza y hambre cada vez más profundas, y finalmente se ven obligadas a desplazarse.

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