Sigo leyendo sobre el genocidio iniciado en el 36. Cuanto más lo hago, menos lo entiendo. No es que no conozca las causas, las tengo claras: reforma agraria, reforma militar y reforma educativa, esto es: reacción de los terratenientes, de los militares corruptos africanistas y de la Iglesia, no hay más, intereses puros y duros disfrazados de liberalismo, patria y tradición.

A mí lo que me sigue sorprendiendo es la capacidad de los seres humanos para ser tan malos. Por ahí no aprendo. Me cuentan el caso de un político local que se da golpes de pecho de honradez en la calle y ha tenido que aguantar en un pleno la exposición pública y el inicio de una denuncia por intento de compra de otra política durante la campaña, porque previendo ya su voto le ofreció un puesto en el Ayuntamiento con un mínimo de dos mil euros de sueldo.

A mí me interesa, quizá por deformación literaria, ese resquicio en el que un nota corrompe a alguien y, al mismo tiempo, se piensa a sí mismo como baluarte de la humanidad. Yo soy un tipo cachondo, la seriedad impostada me deprime. Soy uno de los tíos más responsables que pudieran ustedes conocer y, sin embargo, cuando coincido con tontoelhabas henchidos de clase y formación me tengo que contener de preguntarles: ¿Nunca te has metido un dedo en el culo? Yo no, por supuesto…

Uno ve cómo se forma poco a poco el contexto y trata de pensar en complejos fenómenos para explicar los hechos históricos, pero en realidad todo es una enorme cagada: cualquier estupidez podría instilar una espiral de violencia bestial, o al revés, por mucho que creamos haber alcanzado límites insospechables muchas veces no pasa nada. Abrir la espita de la violencia supone normalizar, supone hacer cotidiano lo que hace un instante era una burrada y salir de ahí es complicado, coja una familia, una comunidad de vecinos, no hace falta más gente, y ahí tiene canallas paradigmáticos, locas fanatizadas e indiferentes que jamás harán nada que no sea su propia cobardía legítima. En un pueblo siempre hay los mismos tontos, sólo hay que darles licencia.

Lo que quiero decir, ahora que la calor empieza a apretar con lógica, es que aquel verano desquiciado no fue una excepción, podría comenzar en cualquier momento otra vez. La responsabilidad es conjunta, pero claramente los representantes públicos y los difusores de lo noticiable (¿periodistas?) tienen más. Cuando la imagen se superpone al análisis, cuando los símbolos sustituyen a los hechos, cuando a esta politicambre se les oye sus discursos hueros, pregúnteseles lo que se les pregunte, con mensajes para contentar a su claque cutremente diseñados por los dos o tres con ideas que trabajan por detrás, cuando esta casta (incluido el Matrimonio Potemkin) profesional o interesadamente profesional ejerce su labor de actor mediocre, este papel que moviliza a los idiotas y desespera a la mayoría pero les sirve para vivir… cuando la prensa les sigue el juego y no los manda a la mierda dedicándose a explicar sus basuras… estamos poniendo en riesgo la paz.

La prensa deportiva puede ser un modelo de lo que trato de explicar. No dan noticias apenas, las inventan para mantener el negocio porque saben que hay un público indiferente al fondo que sólo aspira al entretenimiento, a la polémica, al escándalo supuesto o lo humano previsible, así hasta llegar al esperpento de estos noticiarios deportivos de televisión que ya ni siquiera hablan de deportes sino que son como una vaga prensa del corazón muy ligera adobada con historias de superación o denuncia que hieren con evidencias.

La violencia está ahí, larvada, escondida, sólo hace falta una detonación para que todo aquél, toda aquélla que jamás haya hecho el ejercicio de comparar su ridiculez propia con la inmensidad del universo y la muerte, vidas sin culos ni risas, termine aplastando al otro, a la que no es igual, porque el Orden Superior así lo indica… “después de tanto todo, para nada”.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorNuevo estilos para la decoración de interiores
Artículo siguienteEl acuerdo de la derecha y la ultraderecha en Murcia abona el terreno para la comunidad de Madrid
Francisco Silvera. Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -Libro de los silencios (2018) -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es. Libro de los silencios ha sido galardonado por el jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 en la modalidad de relatos.

3 Comentarios

  1. La violencia esta ahi, escondida..larvada… dice francisco en su articulo, y yo no puedo estar mas de acuerdo, pero actualmente no creo posible un conflicto politicamente organizado como el del treinta y seis, sino un progresivo estallido muy desordenado de frustracion acumulada. En realidad, lo que no sale como debe, acaba saliendo como puede, y la creciente y sociologicamente inexplicable violencia de genero, no es mas que una forma, tan irracional como cualquier otra, de aflorar esa violenta frustracion generalizada, donde desde mi perspectiva no hay buenos y malos, solo basura politica que roba y desahucia a su pais de un futuro que no sea miseria en todos los ordenes, y basura que con su incalificable voto, la sigue sosteniendo donde esta

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

cuatro × 1 =