Zasca a los líderes de Podemos, la pareja compuesta por Irene Montero y Pablo Igesias. En este sentido, El alcalde de Cádiz, José María González Kichi,, ha defendido que el código ético de Podemos “no es una formalidad” sino “el compromiso de vivir como la gente corriente para poder representarla en las instituciones y supone renunciar a privilegios como el exceso de sueldo”.

Kichi, como se le conoce en los círculos políticos y también entre los ciudadanos de Cádiz, es la pareja de Teresa Rodríguez, líder de Podemos en Andalucía.

Esta declaración de principio tiene lugar después de que esta semana los medios, y la opinión pública, trataran como un escándalo la compra de un chalet por parte de la pareja más conocida de Podemos por 550.000 euros. Ya el jueves, según publicó Diario16, Montero e Iglesias se vieron obligados a dar una explicación a sus bases, pero que no han convencido a casi nadie. Unos callan y otros critican, por el alcalde de Cádiz, pero casi nadie otorga en Podemos, salvo algún caso excepcional.

Kichi ni se ha planteado ni quiere dejar de vivir y criar a sus hijos en un piso “de currante” en el barrio de La Viña

González, que se comprometió al inicio del mandato a cobrar lo mismo que recibiría como profesor de secundaria, ha afirmado que ni se ha planteado ni quiere dejar de vivir y criar a sus hijos en un piso “de currante” en el barrio de La Viña con su compañera, la líder de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez: “Ya es bastante privilegio vivir en la Viña, en Cádiz y con Teresa, por eso no recibo otros ingresos y por eso no genero más ahorro que el que dono cada mes”, ha apostillado.

Tras el duro comunicado, la dirección de Podemos ha preferido no hacer ningún tipo de valoración.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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