Enfermo y repudiado por los suyos -el PP tardó minutos en decir que actualmente el ex ministro de Aznar estaba más cercano a Ciudadanos- Eduardo Zaplana es la imagen de un fracaso. De quien todo lo tuvo para perderlo por avaricia, soberbia, ansias de un poder -que ya tenía- y cuya ambición le ha llevado a la prisión de Picassent.

Justicia lo investiga por llevar a paraísos fiscales más de diez millones de euros que, supuestamente, cobró en sobornos mientras fue presidente de la Generalitat Valenciana.

Por si a alguien le queda duda de su capacidad para la delincuencia, esta cantidad inmoral de dinero la ocultó en el extranjero utilizando una compleja red de despachos de abogados y empresas tapadera. Vamos, que tuvo Zaplana que dedicar tiempo y dinero a su trama particular.

Los jóvenes tienen que saber que delinquir no sale gratis

Los investigadores creen que el valenciano llegó a acumular “decenas de millones” fuera de España, y que todavía mantiene una importante cantidad fuera del país, lo que en su opinión eleva el riesgo de que pueda intentar escapar.

Ni la leucemia de la que todavía se trata, ha conseguido librarle de prisión por una cuestión de humanidad, tal y como ayer no tardó en apelar su ex jefe José María Aznar.

Pero lo realmente grave es que, además de trincarle con esas cantidades insultantes de dinero, el robo a las arcas públicas le permitiera después lanzarse al estrellato como miembro del Gobierno de España, y como uno de los hombres fuertes del PP en España.

Porque hoy sabemos, aunque lo podíamos intuir de antes, que cuando llegó al Gobierno de España ya era un corrupto sin parangón. Un chorizo, muy abrasadito con ese moreno de mal gusto, pero un chorizo al fin y al cabo.

Durante años en nuestro país triunfaban los mentirosos, ladrones, timadores y quienes utilizaban el poder para su expreso provecho personal y el de sus familias, claro.

Por eso hoy, para mostrar a las nuevas generaciones que el camino más corto y el de la delincuencia -aunque sea de guante blanco y moqueta institucional- no es el bueno, sin alegrarme jamás de desgracias ajenas, la imagen de la derrota que representa Eduardo Zaplana, es hoy una buena imagen.

Los jóvenes tienen que saber que delinquir no sale gratis. Pues eso.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

1 Comentario

  1. Espectacular: Eduardo Zaplana es la imagen de un fracaso. De quien todo lo tuvo para perderlo por avaricia, soberbia, ansias de un poder -que ya tenía- y cuya ambición le ha llevado a la prisión.

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