Afortunadamente, las 630 personas del Aquarius, ya están a salvo en Valencia, y están siendo atendidas. En esta dramática situación de ayuda humanitaria, todos los gobiernos europeos han quedado retratados. Pero antes de hablar de eso, y de lo complejo del tema, recuerdo que cuando los telediarios sacaban las imágenes del ministro de interior italiano diciendo que no dejaría a estas personas llegar a un puerto seguro, uno de mis hijos, de diez años, me preguntó porque hacia eso. Le expliqué lo que estaba pasando en el Mediterráneo. Y tras un momento, poniendo cara de no entender nada, su respuesta fue: “Ya, no les deja entrar porque son pobres”.

Esa es la cuestión, son pobres, pero son seres humanos. Por ese motivo, lo urgente es atender las necesidades humanitarias de todas estas personas que pretenden llegar a Europa como sea. Porque al tiempo que el Aquarius alcanzaba el puerto de Valencia, al menos 1.290 inmigrantes llegaban en patera a Andalucía. Y como señala la ley, se les abría expediente para su devolución por haber entrado de manera irregular en España.

Lo urgente, es que la Unión Europea acuerde y ponga en funcionamiento, de verdad y de manera definitiva, en su próxima reunión, una política conjunta que evite las tentaciones populistas y xenófobas de algunos gobiernos europeos, que ven en la inmigración una oportunidad para conseguir apoyos ciudadanos en sociedades muy fragmentadas políticamente.

¿Cómo calificar las palabras del canciller austriaco anunciando un eje de países, junto con Italia, Alemania y Hungría, dispuestos a luchar contra la inmigración ilegal de manera más dura, como si el resto de gobiernos europeos no hiciera nada? Vergonzantes, pero dejan claro que los ultras europeos se organizan en contra de los valores que fundan la propia UE.

¿Cómo calificar el ultimátum de dos semanas que el ministro del interior alemán ha dado a la canciller, Ángela Merkel, para que pacte con los socios de la UE una fórmula que permita rechazar en las fronteras alemanas a refugiados que hayan pedido asilo en otro país europeo? ¿Cómo calificar la amenaza de actuar por su cuenta y cerrar las fronteras alemanas al margen de cualquier consenso europeo? Vergonzantes, pero visualizan la urgencia del acuerdo en la UE, y la necesidad de más coordinación, de más política, y de más recursos internos y externos para llevarlo a cabo.

En estos momentos, España, con su nuevo gobierno, puede y debe encabezar un acuerdo en materia de inmigración. Un acuerdo de verdad, porque no vale reunirse y decir que se van a poner recursos y medios, para posteriormente dejar solos a los países que son frontera sur de Europa.

¿Por qué digo esto? Porque repasando las últimas reuniones o conferencias internacionales se puede observar como las palabras no van acompañadas de los hechos. Primer ejemplo, en la Cumbre UE-Turquía, 29 de noviembre de 2015, la UE se comprometió a aportar una suma inicial de 3.000 millones de euros para financiar el Mecanismo para los refugiados en Turquía. Segundo ejemplo, Conferencia internacional de febrero 2016, la UE se compromete a aportar más de 3.000 millones de euros para ayudar al pueblo sirio. Tercer ejemplo, Conferencia internacional, de abril de 2017, la UE y los donantes internacionales se comprometieron a aportar 5.600 millones de euros en ayudas para 2017 con el fin de atender a las enormes necesidades de los sirios.

Después de tantas promesas, los países frontera de Europa están desbordados, con pocos recursos y en algunos casos, como en Italia, con un gobierno incendiario que no duda en potenciar la xenofobia. Ante este panorama, hay que pasar de las palabras a los hechos, como ha hecho el gobierno de España en el caso del Aquarius.

La llegada de inmigrantes de manera irregular por mar se está agravando en los últimos años, y va a continuar. La UE debe actuar de manera conjunta. Lo positivo, es que parte del camino está hecho. La UE ya acordó que la política migratoria de la UE comprendía: Colaborar con los países de origen y de tránsito; Reforzar las fronteras exteriores de la UE; Gestionar los flujos migratorios y poner freno a la actividad de los traficantes de migrantes; Reformar el Sistema Europeo Común de Asilo; Ofrecer vías legales de migración; Fomentar la integración de los nacionales de terceros países.

Ese es el camino que ahora hay que recorrer. Ese es el camino que ya hay que recorrer. Y todo, con un acuerdo europeo de migración real y amparado en los valores de la Unión Europea.

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