Y mientras tanto, mientras se ondeaban las banderas, y unos agitaban el pensamiento mágico y otros el pensamiento reaccionario, la realidad, la triste realidad, siempre tan terca, seguía impertérrita a pesar de las patochadas.

Así, a pesar de la tan cacareada recuperación, resulta que el 37 % de los españoles, según Randstad, teme perder su empleo a corto plazo. De esta forma España, nuestro país, se sitúa a la cola de Europa, sólo por detrás de Grecia, en el índice de confianza en mantener el trabajo. Al mismo tiempo, según el último informe de la Red Europea de la Lucha contra la Pobreza (E.A.P.N) una tercera parte de los españoles pobres resulta que tiene un empleo remunerado, lo que indica que tener un trabajo ya no salvaguarda ni de la pobreza ni de la miseria, lo que supone, pese a la agitación de los propagandistas, reconocer la degradación que ha sufrido nuestro país en general y el empleo del mismo en particular. Según el mismo informe casi 13 millones de españoles, el 27,9 % de la población de nuestro país, se encuentra en riesgo de pobreza o de exclusión social. 

En el mismo sentido, según Save the Children, España es el segundo país europeo con más niños viviendo bajo el umbral de la pobreza, con casi el 30 % del total, lo que supone  que dos millones y medio de niños de nuestro país son pobres. Se dice pronto. Como también se dice que nuestro país invierte apenas el 1,3 % del PIB en protección social de la infancia, lejos de la media europea, que se sitúa en el 2,3 % del Producto Interior Bruto. Así mismo, ahora que se acerca el frío, conviene recordar que cinco millones de compatriotas o conciudadanos (elijan ustedes el término) pasan frío en invierno para no hacer frente a facturas que no pueden pagar, y que 7.000 personas, sí, siete mil personas mueren cada año por la llamada pobreza energética. Podríamos seguir así ad nauseam, dando cifras y datos, cifras y datos bajo los que se ocultan personas y conciudadanos con nombres y apellidos,  sin que estas cosas impliquen que se salga  masivamente a la calle con velitas o que nadie se lleve la mano al pecho derramando lágrimas o especiales de 24 horas en las televisiones y medios de comunicación. Cosas de nuestro país. 

No puedo por menos además que recordar, en otro sentido, o tal vez en el mismo, que al ver el espectáculo del viernes del Parlament de Catalunya, ajeno a cualquier grandeza o épica, me ha venido a la cabeza esa frase de Karl Marx en  “El 18 de Brumario de Luis Bonaparte”: “La Historia siempre se repite dos veces, la primera como Tragedia, la segunda como Farsa”. Esperemos que se quede en eso.

 

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