Albert Rivera logró imponer en el pacto suscrito con Pedro Sánchez una reforma constitucional exprés para liquidar las diputaciones. En el discurso de investidura, el candidato socialista, ¿se olvidó? mencionar el asunto, algo que no pasó desapercibido ni por la ciudadanía ni por la otra parte contratante, esto es Ciudadanos. Tampoco hablaría del tema en la segunda sesión. O sea, que no fue un olvido. Sencillamente quiso obviarlo pensando en los suyos.

Santa Rita, Santa Rita, lo que se da no se quita y, además, está firmado en el papel de la escenificación del pacto de gobierno por “el cambio”, vino a decir Juan Carlos Girauta, la voz cantante de Cs en las maratonianas reuniones para el parto del pacto.

La reacción más dura y contundente a la propuesta se produjo fundamentalmente en las propias filas del PSOE. Abrió fuego Paco Reyes desde Jaén. Curiosamente fueron sobre todo presidentes de diputación socialistas quienes asumieron el papel de ariete contra un proyecto que el municipalismo socialista  ya se habían cargado, con éxito, en tiempos pasados.

Alfonso Perales lo intentó

Ciertamente, fue Alfonso Perales, el prematuramente desaparecido político gaditano, hombre cercano a Rubalcaba y Chaves, figura ideológicamente respetada, cuyo nombre preside la fundación de ideas del PSOE-A, Perales fue quién ideó y diseñó el futuro sin contar con estas instituciones del XIX. La batalla fue interna, como ahora, y Perales tuvo que meter en un cajón  su diseño legislativo por el que se optimizaban los recursos públicos, haciendo desaparecer carísimas estructuras de personal, fundamentalmente del llamado “personal de confianza”, normalmente una extensión de los aparatos provinciales de los partidos. En la mayoría de los casos puestos copados por políticos derrotados en sus pueblos a los que, por ser magníficos capataces del partido en sus respectivos feudos, se les busca un sueldo de tres mil pavos ya sea como asesor, ya como cojecosas en un área cualquiera.

Tras conocerse el acuerdo PSOE-Cs por el que las diputaciones desaparecían como tales –no los servicios que prestan– las baronías  guardaron cierta compostura. Susana Díaz habló de reformarlas, pero dando a entender que de eliminarlas ni mijita.

Asesores de cervecitas

Aún recordamos todos aquel asesor socialista de una diputación andaluza que, ante una cámara oculta de Tv, con la camisa abierta y en un chiringuito de playa, confesó que se pasaba el día tomando ‘cervecitas’, viviendo a su bola y que a la Diputación iba solo a cobrar una vez al mes.

El sueldo público que recibía este el asesor mensualmente, como sucede con otros muchos, era algo así como su particular seguro de “desempleo”, dado que como concejal que había sido le hizo grandes servicios a los intereses del partido.

Pero no hay que irse tan lejos en el tiempo. Hace unos meses, con Susana Díaz de presidenta, su gobierno nombró un alto cargo económico provincial, pese a las informaciones adversas circulantes en el propio partido sobre supuestos problemas económicos del designado, con embargo de nómina incluido. Al cabo de unos meses, el mismo consejo de Gobierno, disimuladamente, le cesa en el cargo. Pero al mes siguiente reaparece nombrado “asesor” del grupo socialista en la Diputación de su provincia, confirmándose una vez más el estatus de una diputación como “guardería” financiada con dinero público . A título anecdótico sobre este caso concreto, señalar tan solo que a los dos meses, el mismo consejero y el mismo Consejo de Gobierno, le volvía a nombrar exactamente para el mismo cargo para el que fue nombrado y cesado. Puro surrealismo en el BOJA.

Tras conocerse el acuerdo PSOE-Cs por el que las diputaciones desaparecían como tales –no los servicios que prestan– las baronías  guardaron cierta compostura. Susana Díaz habló de reformarlas, pero dando a entender que de eliminarlas ni mijita.

Villalobos, ariete de Susana

No obstante, la presidenta andaluza usó a uno de sus peones de máxima confianza política en la actualidad, el presidente de la Diputación de Sevilla, para liderar el que se interpreta posicionamiento oficial del socialismo andaluz ante este tema de las corporaciones provinciales.

Fernando Rodríguez Villalobos, por lo que pueda pasar, ha optado por institucionalizar la ofensiva, no ir a pecho descubierto –”que se me calienta la boca”– y sin cortarse un pelo ha puesto en marcha la Federación Andaluza de Municipios y Provincias, (FAMP) de la que es presidente, junto a los presidentes de diputación de Andalucia que este jueves se han reunido en Sevilla. Por supuesto que ninguno de ellos, sean del PSOE o del PP, está a favor de la desaparición de las corporaciones provinciales, que es tanto como dejar de ser Excmo. Sr. y detentar el poder real en sus respectivas provincias, con sitial en el protocolo oficial.

Los procuradores del Movimiento supieron hacerse el harakiri con más dignidad; los que viven de y se oponen a la liquidación de las diputaciones en la actualidad resultan cansinos en su defensa numantina con el único argumento que esgrimen machaconamente para defender el mantenimiento: el apoyo que se da a los pueblos pequeños de menos de 20.000 habitantes.

En Andalucía existen un total de 778 municipios, de los cuales 29 superan los 50.000 habitantes y 12 los 100.000.

Ocho diputaciones: 1800 millones

Las ocho entidades supramunicipales andaluzas tuvieron un presupuesto público de unos 1.794 millones de euros en 2015, (unos trescientos mil millones de las viejas pesetas) que se gastaron en nóminas y gastos corrientes, según datos que publicó el periodista Agustín Rivera en El Confidencial.

Resulta muy significativo desgranar el coste de ciertas partidas ya que como se comprobará echan por tierra el argumento opositor de defender los intereses de pueblos, pueblitos y aldeas desde los respectivos palacios provinciales.

Solo en nóminas se utilizaron 504 millones de euros, de los cuales 204,5 lo fueron para el cuerpo de funcionarios. El resto, los casi 300 millones restantes, han ido a parar a cargos políticos y su respectivo personal de confianza. Solo en dietas y locomoción las diputaciones andaluzas se gastaron más de cuatro millones de euros.

Otra partida curiosa, que hay que interpretar en clave de clientelismo político y económico, es la dedicada al capítulo de publicidad y propaganda.

En el ejercicio de referencia 2015 las diputaciones han invertido más de seis millones de euros, distribuidos a medios de comunicación locales, provinciales e incluso regionales. Medios, todo habrá que decirlo, que en algunos casos se prestan a enjuagues, ética y legalmente cuestionables, como facturar gato por liebre. O lo que es lo mismo, se firma una campaña falsa de inserciones publicitarias, todo legal, pero se compensa con una entrevista para mayor gloria del presidente de diputación de turno, que venderá la excelente labor que está desarrollando él y su partido. En un juzgados se investiga un caso concreto similar a este.

Otro foco de corrupción

Las diputaciones, como sucede desgraciadamente en el resto de administraciones, también son fuente inagotable de casos de corrupción.

Sin ir más lejos esta semana se han conocido las peticiones de Fiscalía en el llamado Caso Facturas de la Diputación de Almería. Pide el fiscal en un durísimo alegato pena de prisión para un ex vicepresidente socialista, en un procedimiento que incluye una veintena de procesados con distintas responsabilidades. Otro sumario similar que afecta a medios de comunicación pero en la actual etapa del PP,  avanza mucho más lentamente que éste en otro juzgado de Almería.

La utilización que el PSOE andaluz ha hecho de la FAMP, reuniendo a su ejecutiva y a los presidentes de diputación “para abordar el papel que desempeñan estos organismos supramunicipales”, deja entrever la existencia de una linea roja no prevista impuesta a Sánchez desde sectores del PSOE muy poderosos en la estructura orgánica.

Está por ver, llegado el caso, como se comporta el socio (embozado) de Susana Díaz en este asunto. Nadie duda que Juan Marín y su grupo en el Parlamento de Andalucía harán exactamente lo que les ordene Albert Rivera.

Para terminar dejo sobre la mesa la propuesta de un ejercicio de observación, consistente en analizar la campaña de muchos medios de comunicación defendiendo la supervivencia de estos vetustos chiringuitos. Vaya luego al respectivo BOP, busque a que empresas han ido a parar las inversiones publicitarias y saquen sus propias conclusiones.

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