Seguramente hay mucha gente que todavía no ha leído a Oscar Wilde, pero para situarnos en un contexto apropiado diré que nació en el año 1854 y que murió en 1900, hace ya 118 años. En este siglo, desde que nos dejara Wilde, han pasado muchas cosas en Europa, entre ellas guerras y revoluciones que han cincelado nuestro futuro. Una de las obras de este magistral autor, El retrato de Dorian Gray, ha sido, y es, mi libro de cabecera. Deseché la Biblia, como le correspondía a los de mi generación, y la cambié por este libro, más acorde, más actual y más verosímil. A no ser que alguien crea en los milagros y por eso condecore a las correspondientes Vírgenes con Medallas al Mérito Policial, como ya se ha dado el caso en el pasado reciente.

Les quería hablar de Wilde porque recientemente he rescatado una frase de su obra y que considero memorable:

 

            Ningún artista es nunca morboso. El artista puede expresarlo todo. Pensamiento y lenguaje son para el artista instrumentos del arte.

El retrato de Dorian Gray

            Me ha parecido apropiado recordar que hace más de un siglo un escritor nos recordaba que el artista puede expresarlo todo. Y me ha parecido apropiado porque en un solo día hemos retrocedido varios siglos atrás en el tiempo y varios miles de kilómetros en el espacio, acercándonos más al medievo feudal y a países en los que todavía no han pasado revoluciones que los hayan situado en el eje de modernidad y libertad como el que se nos “supone” a nosotros. Un rapero, José Miguel Arenas Beltrán, con el nombre de batalla de Valtonyc, ha de ingresar en prisión. Y no digo que lo que haya dicho o cantado o rapeado sea criticable, sobre todo por enaltecer el terrorismo y esas amenazas incondicionales que dicen ha proferido (no he escuchado su Rap, aún). Pero… ¡¿cárcel?!

El segundo hecho, que enlazo con la frase de Wilde, es referente a que la galería Helga de Alvear haya decidido retirar antes de la apertura de ARCO la exposición de 24 retratos de diferentes personas encarceladas en España a las que Santiago Sierra (el autor) les ha aplicado un pixelado sobre el rostro. No me voy a pronunciar, porque creo que con esa decisión ya se ha dicho todo lo que se puede decir sobre este asunto. Y si tanto se insiste en que no son “presos políticos”, entonces no debería molestar que hubiera un exposición haciendo referencia a ellos. ¿O sí?

Y para cerrar esta trilogía de incomprensibles decisiones, una jueza de Collado de Villalba (Madrid) ha acordado el «secuestro» cautelar del libro “Fariña” del periodista Nacho Carretero, donde profundiza en la historia del narcotráfico gallego. De estos tres acontecimientos el secuestro del libro, con toda seguridad, es el que más ha hecho por la cultura, consiguiendo que se agotaran todos los ejemplares en tan solo unas horas.

Seguramente, si hubieran leído a Wilde pensarían de forma diferente respecto a la libertad del artista, que, no me cabe ninguna duda, puede expresarlo todo.

 

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