voz

Soy profesor y, al regresar a las primeras horas de clase postelectorales, la chavalería me aguarda para hablar de lo ocurrido. Me gusta su miedo y su sorpresa, porque son consciencia. Me asusta que cuenten de sus alrededores, de sus amistades y familias, que el discurso xenófobo y patriotero, que el victimismo machirulo y el tradicionalismo esencialista sean denominador común de sus conversaciones vulgares de ciudadanía vulgar que vive vidas vulgares.

No estoy de acuerdo. No estoy de acuerdo. Claro que hay una preeminencia ética en buscar la Justicia, en definir la Igualdad, en aspirar a la Paz y a una vida en armonía con la Naturaleza; yo me defino como progresista no por una discusión ideológica o teórica, sino porque intento ser una buena persona sin caer en la estupidez. Yo no me considero de izquierdas por mis ideas sino por mi actitud racionalista, comprometida, librepensadora y promotora del análisis y el debate libres, todo sin hagiofilias y siempre repleto de contradicciones. Las únicas personas de derechas con las que debato a gusto son las que defienden abiertamente su liberalismo naturalista, quienes optan por asumir a nuestro salvaje interior como sustento de la vida social y no se rodean de hipócritas teorías para justificar egoísmos ramplones.

Por tanto niego ese tópico reciente que atribuye un prurito ético supuestamente falso a la izquierda: la izquierda sí es ética, y si no lo es no es izquierda; la derecha es moral, dícese: Derecho Natural, y yo pienso que cabe el debate pero prefiero la Libertad frente a la constricción. Lo que cada vez tengo más claro es que la Verdad lleva a los campos de exterminio o al gulag y me duelen los testículos, por aquello de mi anatomía, de aguantar una falsa voluntad de objetividad, de supuesta equidistancia no militante por parte de autodenominados demócratas ante quienes, al parecer, la Historia pasa indiferente mientras en su soberbia adoctrinal y arresponsable mira inocente cómo todos los demás cometemos crímenes. Soy de izquierdas y claro que Stalin me parece un asesino megalomaníaco, no hace falta que me pregunten por personajes cómo Hitler o Franco.

Los gulags de hoy, los Auschwitzs de estos días los hemos construido con la economía desde la Crisis del Petróleo del 73 y el fin de las políticas reguladoras; hemos cambiado el concepto de “judío” o de “contrarrevolucionario” por “inmigrante”, y lo que todavía es peor, en un giro de tuerca criminal e ideológico: el concepto de “inmigrante” ha sustituido al de “pobre”… Nadie afirmaría que un pobre no deba ser socorrido, sin quedar abiertamente como un criminal; pero si definimos a priori la nacionalidad dándole prioridad a esta mentira esencialista (apoyada en una “verdad”) el problema del socorro a un extranjero pasa por encima del de la necesidad, y nos preguntamos por qué ayudar a una colombiana antes que a una pobre española necesitada.

Una sociedad justa discutiría sobre equilibrios en el reparto de la riqueza, una sociedad neonazi sobre inmigrantes; unos Estados justos debatirían sobre la libre circulación de las personas y cómo articularla, una sociedad neoconservadora sobre el movimiento del capital… Los seres humanos cuando encuentran en mitad de la mar a otros seres humanos, les ayudan bajo el peso ético de sus conciencias y bajo el peso de la Ley; los canallas desde la distancia y el despacho muelle, discuten sobre dónde deberían recalar esos ilegales… ¿Ven las diferencias?

Por eso hay que alzar la VOZ más que nunca, por eso hay que preguntarse más qué nunca por nuestras ideas, por eso tenemos que ser obligatoriamente (y esto es el compromiso) cultos, sabias, porque para no dejarse entontecer por la demagogía más criminal del último medio siglo hay que saber argumentar, explicarse, preguntarse el por qué y tener alternativas… si no: vencen los que vencen, y esto es siempre, porque siempre hay que estar alerta porque es más cómodo pisar que ayudar a moverse.

Decaigo, me pierdo, me hundo, la estulticia ignorante nos alaga como una melaza que nos impidiera avanzar y respirar; el disfraz de supuesta demócrata sólo sirve para mantener el estatus, bajo la hipócrita careta de la paz: descansamos sobre el crimen… y lo sabemos, pero simulamos que no. Equidistancia en la esclavitud femenina llamada sociedad, familia… equidistancia con el terrorismo que impone su ideal violentamente… equidistancia con los aspirantes a eyacular en un jacuzzi sin tener en cuenta a quienes tendrán que limpiar su semen pegado… equidistancia con los dictadores muertos que descansan en la paz robada a sus víctimas… equidistancia es el término que ilustra la definición del fascismo más torpe. Mirésela.

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es

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