Vox, el partido ultraderechista que ha logrado 12 escaños en las pasadas elecciones andaluzas, no lo tuvo fácil en sus inicios. Según aseguran sus informes contables, en 2015 pasó por un período de crisis que estuvo a punto de asfixiarlo económicamente. Sin embargo, y en apenas dos años, ha logrado recuperarse y hoy va lanzado hacia las próximas elecciones generales, la gran meta de Santiago Abascal, su líder político.

En la auditoría anual del partido, a la que ha tenido acceso Diario16, consta que Vox se financia “única y exclusivamente” con dinero proveniente de sus afiliados. Sin embargo, esta afirmación contrasta con las acusaciones del vicesecretario de Organización del PP, Javier Maroto, quien durante la campaña electoral andaluza llegó a insinuar que la formación ultraderechista está recibiendo fondos de partidos neofascistas europeos.

La auditoría llevada cabo por Ábaco Auditores Consultores SL sobre los datos de Vox del año pasado asegura que el dinero “registrado en el epígrafe importe neto de la cifra de negocios de la cuenta de pérdidas y ganancias adjunta proviene íntegramente de las cantidades aportadas por los afiliados adheridos y simpatizantes en concepto de cuota anual o donativo”. En el balance, los consultores hacen constar que “hemos considerado esta área como clave para nuestra auditoría debido a la cantidad de apuntes contables que se requieren para un eficaz control”.

Los auditores han verificado que los datos proporcionados por Vox a la Agencia Estatal de Administración Tributaria “coinciden” con los registros contables y la verificación del cobro de las cuotas recibidas en las diferentes cuentas corrientes.

El balance de las cuentas de Vox a 31 de diciembre de 2017 acreditaba un activo de 141.528,31 euros, superando ampliamente los recursos que el partido de Santiago Abascal tenía un año antes (60.303 euros). Según el informe de gestión, las cuentas que presentaron en 2015, después de hacer frente al “importante gasto incurrido en las elecciones europeas de 2014”, cerraban con un patrimonio neto negativo (debido a los compromisos de pago asumidos). Es decir, la formación estaba en apuros económicos y tuvo que echar mano de sus afiliados, ya que el Estado no le aportaba ni un solo céntimo.

En aquella rendición de cuentas de 2015 Vox explicó que ese “desequilibrio patrimonial se iba a corregir en base a una política de contención del gasto” para evitar la “fragilidad que podría suponer la falta de reservas”, según consta en sus informes contables. Cabe recordar que el Tribunal de Cuentas da un plazo de dos años para corregir esta situación, pero ya en 2016 las cuentas presentadas por el partido de Abascal arrojaban una “mejora patrimonial y unos ratios de solvencia más que correctos”, añade el informe.

A partir de ese bache, el partido empezó a remontar casi milagrosamente. “Durante el ejercicio 2017 el equipo de gestión ha seguido con las mismas directrices y apoyados por un volumen de afiliados creciente podemos decir que el balance de situación refleja ahora una situación patrimonial sólida. Esto nos permite hacer frente a desembolsos extraordinarios como las fianzas judiciales que hace solo dos años no habrían sido posibles”, explica la auditoría.

“Hay algo importante a destacar en cómo se ha llegado hasta aquí y es el hecho excepcional de que la totalidad de los recursos provienen de donativos y cuotas de afiliados y simpatizantes. Sin ningún tipo de subvención pública”, añade el informe interno de Vox.

“Para el año 2018, sin por ahora una cita electoral a la vista, la política de gestión seguirá por la misma línea que nos ha llevado a esta situación patrimonial equilibrada, y que nos permita afrontar los retos que nos esperan”, concluye el balance contable.

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