Votos robados

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Desde que en 2011 PP, PSOE, CiU y PNV aprobaran la introducción del voto rogado, la participación entre los emigrantes españoles ha sufrido un gran retroceso, pasando de cifras superiores al 30% en el 2008 a tan solo un 4,7% en 2015. No es de extrañar teniendo en cuenta que a las dificultades propias de un proceso complicado y poco efectivo, la reforma vino a añadir un nuevo trámite: la necesidad de solicitar el voto previamente aunque se esté inscrito en el Censo Electoral de Residentes Ausentes. El derecho de voto requiere para su ejercicio, que se solicite. Es un voto “rogado”.

Ya antes de la reforma, el proceso planteaba dificultades como la falta de actualización del censo, la inaccesibilidad de los consulados, la falta de información institucional adecuada y plazos muy breves para envío y devolución de las papeletas. La reforma de 2011 sólo viene a complicar la situación añadiendo un nuevo requisito sin ampliar los plazos.

A todo ello se suma la falta de diligencia del Gobierno del Partido Popular en las elecciones generales del 20D, que ha convertido el ejercicio del derecho al voto de los españoles residentes en el extranjero en una misión casi imposible. No ha habido una adecuada campaña de información del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, los horarios de atención al público únicamente se ampliaron los últimos días hábiles para votar, la página web del Instituto Nacional de Estadística, así como el servicio de atención telefónica, no funcionaron adecuadamente durante el proceso electoral, limitando así la información necesaria sobre el acceso al censo, el estado de las solicitudes de voto, así como de la tramitación de la documentación necesaria para votar. En definitiva, el Gobierno parece poco interesado en el voto de aquellos que han tenido que abandonar el país en busca de un futuro mejor y con su actitud, ha contribuido a hacer el proceso aún más gravoso.

Ante esta situación solo cabe acometer las reformas necesarias para que todos aquellos españoles residentes en el extranjero que quieran, puedan votar. Para ello, hay que derogar el procedimiento del ruego del voto instaurado en 2011 y crear un procedimiento de voto exterior más flexible, que sepa dar respuesta a la creciente movilidad y temporalidad del proceso migratorio actual.

En definitiva, acabar con un procedimiento que convierte el voto rogado en un voto robado porque son muchas las personas que aún queriendo ejercer su derecho, no pueden. Personas que han tenido que abandonar su país huyendo de la crisis económica, de la falta de oportunidades. Personas a las que se les ha robado un futuro digno en nuestro país y que ahora ven como una reforma injusta y una actitud antidemocrática por parte del gobierno le roban la posibilidad de participar en la conformación del destino de su país.

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Aunque nací en Sevilla en 1974, pasé mi infancia y adolescencia entre diversas localidades, destacando Ronda entre todas ellas. Cursé mis estudios de licenciatura y doctorado en la Universidad de Sevilla, donde soy Profesora Titular de Derecho Constitucional. Soy autora de numerosos artículos en revistas científicas y de los libros Las Cortes Generales en la jurisprudencia del Tribunal constitucional, La autonomía parlamentaria en la práctica constitucional española, y La propia imagen como categoría constitucional. He sido asesora del Secretario de Estado de Asuntos Constitucionales y Parlamentarios, en el Ministerio de la Presidencia. Desde su constitución pertenezco al Consejo Ciudadano estatal de Podemos. En la actualidad, diputada andaluza por Podemos. Tratando de conciliar teoría y práctica, lo que debe ser y lo que es, aprendiendo y desaprendiendo.

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