El clan Villar Mir pretende recuperar inversión y saldar deudas y para ello necesita que la Xunta de Galicia, que de momento no está por la labor, le autorice la venta de las centrales hidroeléctricas cuyas concesiones se concedieron exclusivamente para el negocio de ferroaleaciones.

Está resultando una situación incómoda para la Xunta de Galicia que, con tanta luz y taquígrafo, no puede autorizar una operación que podría ser recurrida ante los tribunales y que, además, afectaría a la imagen del presidente gallego, Alberto Núñez Feijoo.

La filial británica del ‘holding’ español, presidida por Javier López Madrid, ha recibido el rechazo de la Xunta de Galicia a la venta de sus plantas hidráulicas, operación que el ‘holding’ había cerrado el pasado mes de febrero con el fondo canadiense Brookfield por 255 millones de euros. La promesa de la familia de poner en marcha unas inversiones millonarias para calmar los ánimos de los trabajadores y de Alberto Núñez Feijóo en la región, no han servido de mucho por el momento.

Así lo ha reconocido Ferroglobe en un comunicado a sus accionistas, en el que asegura que no ha conseguido la necesaria aprobación regulatoria de la Entidade Pública Empresarial Augas de Galicia, el administrador hidráulico de la comunidad autónoma española. Esta era una de las condiciones ‘sine qua non’ para poder traspasar sus plantas a Brookfield, por lo que la operación queda ahora anulada. La compañía cotizada en el Nasdaq asegura que “explorará todas las opciones, incluidas alternativas para obtener el visto bueno oficial, para captar todo el valor de estos activos”.

La empresa Ferroglobe, en la que la familia Villar Mir controla la mayoría del capital (55%), y cuyo presidente ejecutivo es todavía Javier López Madrid a expensas de que el Supremo le retire la condena por el uso de las tarjetas ‘black’ cuando era consejero de Bankia y si no es condenados en otras causas, ha informado al regulador bursátil de Estados Unidos (SEC) que buscará todas las opciones, incluyendo ofertas alternativas a la Xunta de Galicia, para que esta institución ceda y le autorice la venta de las centrales hidroeléctricas, según informa Gonzalo Garteiz en La Celosía.

La Xunta de Galicia, ante la presión de trabajadores, ayuntamientos y los partidos de la oposición al gobierno del Partido Popular, y sobre todo por la penosa reputación del clan Villar Mir, y de Javier López Madrid, se vio forzada esta semana a denegar a Ferroglobe la autorización de venta de las centrales hidroeléctricas, con las que pretendían conseguir 255 millones de euros con los que pagar deudas del grupo.

Las centrales hidroeléctricas gallegas y el negocio de ferroaleaciones sito en Galicia fue comprado por Juan Miguel Villar Mir en una opaca operación pactada con el turbio Banesto de Mario Conde, con financiación del propio banco, a la multinacional Carburos Metálicos a un precio de saldo. Con este negocio fabuloso, el ínclito último ministro de Economía del gobierno de Arias Navarro, construyó un emporio en ferroaleaciones tras adquirir también en condiciones impropias Hidronitro a la multinacional francesa Pechiney con una opa poco limpia. Tras una fusión con la estadounidense Globe, se constituyó Ferroglobe, que es ahora la propietaria de los activos gallegos, según La Celosía.

Todas las acciones que el clan Villar Mir tiene en Ferroglobe están prendadas en beneficio del Crédit Agricole, Banco Santander y HSBC, y la venta de las centrales gallegas es vital para recomponer el balance de la empresa. “Un fracaso en la conclusión de la venta (de las centrales) supondría la incapacidad para pagar ciertas deudas y de esta forma reducir el apalancamiento, y puede afectar negativamente a nuestra capacidad para mantener la liquidez  y honrar nuestras obligaciones financieras”, subraya la compañía en otro comunicado enviado a la SEC a primeros de julio.

Moody´s anunció en febrero la calificación de Ferroglobe como empresa de alto riesgo (rating B1) y de bono basura (B3), a una anunciada emisión de deuda de 350 millones de dólares para pagar otras deudas que vencían, ambas calificaciones declaradas “provisionales”, ya que una de las condiciones que debían cumplirse era la de la venta de las centrales hidroeléctricas, con las que Ferroglobe confiaba en obtener 165 millones de dólares netos.

Inversiones con el favor de la Administración

La capacidad energética de estas centrales, cuya principal víctima es el apresado río Xallas, sin cuyas presas daría de comer a miles de gallegos con el inmenso turismo de aventura y rural que absorbería, se acerca a los 200 megavatios de potencia. El patriarca del clan, Juan Miguel, es uno de los mayores expertos en conseguir favores y regalos de la Administración, en la que se doctoró en sus años mozos ocupando puestos de responsabilidad en entes y empresas públicas durante la tecnocracia franquista. Desgraciadamente para él y los suyos no se puede engañar a todo el mundo con la cantinela de que es un salvador de las empresas y de la patria, aunque durante años contó con la bendición de gran parte del periodismo patriótico para martillear la falacia, y finalmente su emporio (Construcción, Fertilizantes, Inmobiliaria y Ferroaleaciones), descapitalizado y creado bajo el manto de la protección política se tambalea, explica La Celosía.

La ciudadanía gallega tendrá que estar extremadamente atenta a la nueva jugada que preparan los Villar Mir y López Madrid. La Administración, o sea la Xunta, tiene la sartén por el mango, y debe exigir que las concesiones de las centrales sigan ligadas a una actividad económica absolutamente dependiente de la energía gratuita que generan, o pensar en una expropiación a justiprecio y que reviertan al patrimonio público, que casi con seguridad sería la mejor alternativa. No pueden dejarse engañar con señuelos de inversiones diversas, algunas de las cuales podrían incluso ser financiadas con dinero público, ya que los Villar Mir consiguieron a finales del año pasado dos créditos por valor de 72 millones de euros del ministerio de Industria, para montar una empresa, dedicada a componentes fotovoltaicos, de la que sería socio otra compañía ligada a López Madrid (Aurinka) y la propia Ferroglobe.

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