El franquismo: negrinistas contra prietistas.

Durante el franquismo el PSOE perdió mucha presencia en la España clandestina. La actividad antifranquista del PCE tanto en el exilio como en el interior, junto con la fijación del Régimen en mostrar que su único enemigo eran los comunistas, hizo que los españoles que no estaban a favor de Franco se acercaran al PCE en vez de al Partido Socialista. En esta época del exilio la división en el socialismo español pasaba una factura tal que parecía que el partido iba a pasar a la irrelevancia o que iba a ser abducido por el Partido Comunista. La división se hacía patente en cada uno de los congresos celebrados en el exilio. En el interior el PSOE intentaba reorganizarse pero fue reprimido duramente por el franquismo que llegó incluso a asesinar a Tomás Centeno, presidente socialista en España.

 

La Internacional Socialista apoya a los renovadores frente a los históricos

A medida que van pasando los años, a la división de los socialistas exiliados hay que unir la que se produce entre los líderes del exilio y los jóvenes renovadores del interior, división que se transforma en una pugna que estalla en el Congreso de Toulouse de 1972. En este caso la división venía por el diferente análisis que hacían las dos facciones respecto de la realidad española y a la acción política a desarrollar en aquellos años. No se trataba sólo de una diferencia generacional como se ha llegado a afirmar en algunos estudios. Había algo más. Es en enero de 1974 cuando la Internacional Socialista decide dar su apoyo institucional a los renovadores del interior frente a las candidaturas de los históricos de Rodolfo Llopis y la del Partido Socialista del Interior del catedrático Enrique Tierno Galván. Años más tarde, el presidente de la Internacional Socialista, el socialdemócrata alemán Willy Brandt, reconoció que no apoyaron a Tierno Galván por su marxismo y sí lo hicieron con Felipe González porque, a pesar de la radicalidad del PSOE renovado, vieron en el sevillano a un socialdemócrata que podría conducir al socialismo español hacia un modelo ideológico más similar a los que se desarrollaban en Europa. Esta percepción se pudo certificar en la reunión secreta que mantuvo el propio Felipe González con Nicolás Franco Pascual de Pobil (nieto del dictador) en el año 1974 en la que aquél dijo que él no renunciaba a que el PSOE ocupara el espacio político de la socialdemocracia.

no apoyaron a Tierno Galván por su marxismo

 

La refundación de Suresnes y la Transición

En octubre de 1974 se produjo un hecho que cambió al Partido Socialista tras tantos años de enfrentamientos entre los históricos del exilio y los jóvenes renovadores del interior: el Congreso de Suresnes, un congreso de refundación del partido donde queda definida, además de la renovación generacional, una nueva línea ideológica y el diseño de la estrategia que ha de seguir el partido tras la muerte de Franco. Parece claro que el Régimen no se va derrumbar por una acción revolucionaria, como aún afirmaba el PCE, sino que ese derrumbe vendría provocado por una evolución social. El lenguaje utilizado en ese congreso fue muy duro como consecuencia de los años de clandestinidad y de la represión franquista pero los objetivos quedaron marcados. Hay que tener en cuenta que en aquellos años la militancia socialista no superaba los 5.000 afiliados frente a los cientos de miles con que contaba el PCE. Sin embargo, fue en Suresnes donde se comenzó a cimentar un partido que gobernaría con mayoría absoluta sólo ocho años después.

Tras la muerte de Franco el PSOE tuvo cierta mano abierta por parte del gobierno por la necesidad de Adolfo Suárez y de Juan Carlos de Borbón de tener a un partido de izquierdas dentro de su proceso de transición, un partido progresista que fuera el contrapunto del PCE. Por eso, cuando se producían detenciones, los representantes socialistas eran liberados casi de inmediato o se permitió que se celebraran los congresos de la UGT (con Fraga aún como ministro de la Gobernación) o del PSOE cuando aún eran organizaciones ilegales.

cuando se producían detenciones, los representantes socialistas eran liberados casi de inmediato o se permitió que se celebraran los congresos de la UGT (con Fraga aún como ministro de la Gobernación) o del PSOE cuando aún eran organizaciones ilegales

Durante la Transición, además del papel jugado en las negociaciones de la Comisión de los 9 con el Gobierno, el PSOE se presentó ante los españoles como un partido reformista y no rupturista, aceptando públicamente en los meses anteriores al Referéndum de diciembre de 1976 que la iniciativa política la tenía el gobierno de Suárez y que la meta no era la imposición de un programa marxista sino la conquista de parcelas de libertad a través de reformas legales negociadas con el poder. A pesar de tener un discurso lleno de dialéctica marxista en los órganos de prensa del partido, de cara a la ciudadanía se transmitía un mensaje mucho más moderado, un mensaje con constantes guiños a la socialdemocracia sueca. Incluso se llegó a tomar uno de los símbolos del Partido Socialdemócrata Sueco en uno de los carteles emblemáticos del PSOE: el sol naciente del que surge el puño y la rosa con el lema «¡Socialismo es libertad!». Este juego ideológico y la presencia de González en todos los grandes acuerdos firmados con el gobierno hicieron que los españoles progresistas se decantaran por el Partido Socialista en vez de por el PCE en las elecciones de 1977.

el abandono del marxismo como modelo ideológico para adoptar el modelo socialdemócrata de los partidos europeos

 

El PSOE y el desarrollo constitucional. Marxismo o socialdemocracia

En la legislatura constituyente el PSOE tuvo una importancia capital en la firma de los Pactos de la Moncloa y en la redacción de una Constitución mucho más progresista que lo que pretendían los representantes de la derecha. Si a ese papel le unimos la labor de oposición real tenemos que los españoles dieron mucho más apoyo en 1979. En ese año se produjo un hecho capital para el futuro del Partido Socialista: el abandono del marxismo como modelo ideológico para adoptar el modelo socialdemócrata de los partidos europeos. La división volvía a presentarse en el PSOE. En el Congreso Extraordinario celebrado en el mes de septiembre de 1979 nos encontramos por un lado, a Felipe González y Alfonso Guerra defendiendo el modelo socialdemócrata mientras que Pablo Castellano y Francisco Bustelo se convirtieron la bandera de quienes apostaban por el mantenimiento del marxismo como línea ideológica oficial del partido. El debate fue tan duro que no hubo un claro ganador ya que aunque el marxismo dejó de ser la ideología oficial del PSOE se mantuvo como un instrumento teórico, crítico y no dogmático dentro del programa máximo. Sin embargo, en la elección de los miembros de la Comisión Ejecutiva los defensores del cambio de la línea ideológica lograron un 86% de los votos.

Tras las elecciones de 1979 la oposición que hizo el PSOE hacia una UCD que se estaba descomponiendo a un ritmo preocupante para el centro derecho derecha fue directa. Incluso se llegó a plantear una moción de censura que estaba perdida de antemano por la distribución de escaños pero que fue una oportunidad de presentar a los españoles un programa político progresista, reformista, socialista y socialdemócrata centrado en las necesidades reales de los ciudadanos. La imagen presidencial que ofreció Felipe González en esa moción de censura junto al programa hizo que muchos vieran en aquel momento al futuro presidente del gobierno.

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2 Comentarios

  1. “el abandono del marxismo como modelo ideológico”, fíjate tú que trauma …
    Eso no es mas que un símbolo del abandono rupturista y sumisión pública al poder establecido
    Por cierto “Nicolás Franco Pascual de Pobil (nieto del dictador)”, es sobrino

  2. Un artículo demasiado sesgado y que lleva irremediablemente a la confusión para quien no conozca la evolución del PSOE durante los años setenta del siglo pasado. Por supuesto que no fue un problema de “diferencia generacional”, sino algo bastante más sórdido: “había algo más”; pero no lo busquen en este artículo.

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