La política está enferma, y como tal, lleva un tratamiento. La enfermedad es contagiosa, ambiental, coyuntural, y cada partido político a día de hoy se medica según sus síntomas, según su situación personal; así que tras un exhaustivo análisis de diagnóstico, observamos las recetas de nuestros partidos mayoritarios.

CIUDADANOS toma “Sycrest”. Un tratamiento de Litio y Asenapina. Su trastorno de identidad y su facilidad para posicionarse a la izquierda o a la derecha, según convenga, y sin sentir la más mínima sensación de incoherencia, reflejan un claro diagnóstico de bipolaridad. Primero pactó con el PSOE y luego con el PP, sin temblarle la mano al dársela a cada uno, convencido de cada elección en todo momento (obviamente afectado por ese brote que le hace tener una percepción de la realidad variable) Para compensar dicho maniqueísmo suelen adelantar por la derecha poniendo el indicador izquierdo, confundiendo así al resto de vehículos. Una dosis de Sycrest en su justa medida tal vez consiga reorientarles y ubicarles en su lado natural.

PODEMOS toma Orfidal y Lexatin. Una benzodiazepina para combatir los duros golpes de la nueva realidad que viven. Encontrarse de bruces con los problemas de la altura que antes criticaban desde abajo da vértigo y mareos, por lo que una Biodramina tampoco les vendría mal para sobrellevar las turbulencias. Además lidian con una crisis de ansiedad de liderazgo y parece que empiezan a perder el contacto con la realidad que les hizo emerger. Difícil tarea la de mantenerse en el suelo común, y cuando se pierde el contacto con ese suelo surge la frustración y la depresión. Un Orfidal al día tal vez calme las ansias y puede que así los neurotransmisores vuelvan a funcionar con el sentido común que siempre han exigido.

El PSOE lleva tiempo con Aducanumab, un tratamiento experimental que elimina las placas amiloides del cerebro causantes de la pérdida de memoria. Tiene diagnosticado un claro principio de Alzheimer (y un oscuro final de ciclo) Ya no recuerdan quiénes eran; a veces se les ve un brillo en los ojos e intuímos que recuerdan algo, pero es una leve ráfaga que no dura lo suficiente. Es probablemente la peor enfermedad de todas, ya que quienes más la sufren son sus seres queridos, mientras ellos están en la inopia. Son sus adeptos los que lloran de impotencia por la degeneración de sus neuronas, por ver como queda poco ya de lo que fueron. Ahora donde dicen digo dicen “abstengo” y donde “No” era “No Rotundo” ahora es “Sí a medias”. El recién descubierto trastorno TAH (Trastorno Antonio Hernando) es considerado uno de los más peligrosos de la pérdida de memoria, ya que no sólo hace que olvides lo dicho hace 20 días sino que cuando lo recuerdas, eres capaz de convencerte a ti mismo llevándote la contraria con tus mismos argumentos y darte la razón sin creerte. Tal vez con el experimental Aducanumab consigan rememorar el significado de palabras como “Socialista” “Obrero” y “No”

Y por último el PP con su Viagra. Es una fuerza que ya chochea y necesita de estímulos. Estos estímulos suelen ser en su mayoría demérito de sus rivales políticos, y es así como crece y sigue creciendo, sin hacer nada, en silencio, echando días y tramitas de corrupción pa´atrás; viendo como el resto se comen entre sí. Ellos prefieren, como si de Matrix se tratara, elegir la pastilla azul para llegar con “firmeza” a las próximas erecciones generales. La Viagra es la única razón lógica (o fisiológica) que hay para que, con la que tienen encima, sigan “levantando cabeza”. Es un partido que empíricamente ha demostrado no estar a la altura ni dar la talla, ya que no funciona por méritos propios, sino por estímulos externos como la fidelidad ciega de su “erectorado”. Es por eso que la Viagra es su remedio y lo “endurece” más aún, y quiso la casualidad que también fuera azul.

En definitiva, la política está enferma porque al fin y al cabo, hemos sido nosotros los portadores, y ahora son ellos los que nos contagian el virus que nosotros les inoculamos. En este caso, hubo mayoría azul de inoculadores, y es este azul quien nos gobierna, manteniéndose fiel a sus raíces y a su ideología (y gracias a la Viagra) al grito de ¡ARRIBA ESPAÑA!

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

1 + Doce =