Tras 16 años de Juan Vicente Herrera hay un nuevo liderazgo en el PP de Castilla y León. Alfonso Fernández Mañueco, alcalde de Salamanca, tras unas primarias broncas, el choque entre la Junta de Castilla y León y el PP nacional y autonómico se ha saldado con la victoria de Alfonso Fernández Mañueco, el candidato preferido de Génova.

El final de la campaña de sucesión ha dejado un partido dividido y ha destapado la caja de los truenos. Rosa Valdeón, exvicepresidenta de la Junta y la delfín caída de Juan Vicente Herrera, ha atacado en El Mundo a Maíllo acusándole de filtrar a los medios el incidente de tráfico que le hizo dimitir, porque como explica la sentencia triplicaba la tasa de alcohol permitida. La clave está en que se dejó a entender en la filtración que iba a 170 km/h, detalle falso dado que no aparece en la sentencia. Este incidente hizo que Juan Vicente Herrera tuviera que actuar de una cierta forma improvisada para su relevo, lo cual permitió que los críticos con el partido regional, comandados por el coordinador general Martínez Maíllo cogieran fuerza para una batalla de sucesión que acabarían ganando con la entrada de Mañueco en la presidencia autonómica.

Con la interpretación de las fuentes consultadas, se abre una nueva etapa en el Partido Popular. En ella, la gente de la Junta perderá importancia orgánica y es posible que sea sustituida en 2019, dado que cómo explican las fuentes consultadas, “fueron los únicos que se posicionaron con Silván”. Las próximas elecciones autonómicas serán la fecha clave dado que Mañueco querría posicionarse para liderar las listas del Partido Popular a la Junta dado que cómo dijo el mismo en los últimos días de campaña, no es partidario de la bicefalia. La clave que se ha mostrado dentro del aspecto sucesorio es que el aparato del partido ha tenido más fuerza que el gobierno llegando a ganar incluso en Burgos, ciudad de Juan Vicente Herrera, ha ganado el candidato no deseado por él.

Ahora tras una campaña de primarias tensa con desilusión en parte de los afiliados, sobre todo León y Valladolid, toca caminar hacia la integración. Mañueco en declaraciones a los medios este viernes después de que se conocieran los resultados explicó que “quería contar con todos” para su futuro proyecto del Partido Popular. En los días anteriores a que empezará esta precampaña se especuló con que ambos precandidatos habían llegado a un pacto para que el que perdiera fuera el número dos orgánico, el secretario general autonómico del otro. Sin embargo estas posibilidades no son claras ya que Mañueco ofreció ese puesto días después a Eduardo Fernández, el presidente del PP de León, con un objetivo errado de dividir el voto en esa comunidad. La integración entre las dos partes del PP de Castilla y León, a falta de que Mañueco de sus primeros pasos, se podría interpretar como la integración simbólica de Silván y guiños al cambio de bando a los cargos de la Junta por parte de Mañueco, consciente de que necesita a aliados para aguantar dos años sin cargos de responsabilidad autonómico. Dentro de estos primeros pasos será clave la intervención de Juan Vicente Herrera, que buscará rebajar la tensión en los catorce días que le quedan de presidente.

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