Amanece en el campamento de refugiados de Dajla, en Tinduf (Argelia). Veinticinco años han pasado ya desde que el Frente Polisario dejó las armas. Cuarenta y dos desde que la ocupación marroquí los echó de su tierra. Ahmed Mohamed Lamin tiene 28. No ha conocido otra cosa aquí que esta situación por la que el tiempo se arrastra polvoriento sin asomo de refresco.

–¿Cuánto hace que dejaste México?

–Bueno, no sé si he dejado México. Creo que vivo en México ahora.

Un rebaño de ocho cabras flacas pasa en silencio por delante de la puerta. El polvo empieza a flotar en el aire, puede masticarse.

–Ah, pensaba que vivías aquí, en los campamentos saharauis.

Ahmed se queda pensativo.

–Bueno, sí. Es que vivo aquí.

Hace un cuarto de siglo, exactamente el 6 de septiembre de 1991, el Frente Polisario decretó el alto el fuego. No más guerra. A cambio, Marruecos facilitaría el referéndum que iba a conducir a la independencia. Y los refugiados de lugares como este en el que los primeros críos que salen ya de jaimas y casetas de adobe, volverían a sus tierras en el Sáhara Occidental.

No fue así.

Jamás se convocó el referéndum. Los saharauis, sin embargo, decidieron no volver a la guerra, no enfrentar la frustración, algo parecido a una tomadura de pelo, con armas. Muy pocos pensaron que ese impás entre la guerra y el regreso a su tierra duraría más de un cuarto de siglo. Ya más de cuarenta años de exilio.

–A ver, hombre, ¿vives en México o aquí, en el campamento de Dajla?

Ahmed se licenció en Economía en la Universidad de Santiago de Cuba y cursó estudios de cine en México, a donde regresa habitualmente.

–Esa pregunta no es del todo correcta. Vivo allí y aquí. Nosotros viajamos, vivimos allá, buscamos información, y luego la damos aquí.

Hoy empieza probablemente el proceso más importante desde que aquel septiembre de 1991 se dejaron las armas. En las próximas 24 horas, el Frente Polisario tendrá un nuevo secretario general, y por  lo tanto, el pueblos saharaui tendrá un nuevo presidente. El pasado 31 de mayo murió Mohamed Abdelaziz, que ocupó ese cargo durante los últimos 40 años.

Y entonces, ¿ qué pasará?, se preguntan propios y extraños.

–Y entonces, ¿qué crees que pasará, Ahmed?

–Yo no lo sé. Lo que sé es que aquí todo el mundo tiene el mismo objetivo: recuperar nuestra tierra, volver allí. La pregunta es cuál será el camino para lograrlo, por qué vía llegaremos a eso.

No son pocos los que consideran que este tiempo de espera dura ya demasiado, que la paz está dando poco fruto. Veinticinco años comiendo polvo.

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