Iñaki Urdangarín entraba esta mañana, pasadas las 8, en la prisión de Brieva (Ávila). Cuando el caso Noos saltó a la palestra, todos dudábamos de que el entonces flamante, atractivo y exitoso yerno del Rey Juan Carlos fuera a la cárcel. Pero ha ido.

Después, todos pensamos que no iba a haber Justicia ni agallas en este país para sentar a la infanta Cristina en el banquillo. Y se sentó. No ha ido a prisión por colaboración, como fue Isabel Pantoja, pero oye, saber sabemos que todavía tiene el susto en el cuerpo.

El mundo, y especialmente los estados europeos con monarquías parlamentarias, miran de reojo para España y toman nota. Porque ellos saben, y nosotros también, que desde que estalló el caso Noos, nada volverá a ser igual para la Monarquía española. Y es que el cuñado del Rey Felipe VI, quien todo lo tenía sin necesidad de delinquir, ha puesto en jaque la imagen de una Corona contra la que ya se ha abierto la veda.

De momento, nos conformamos desde la opinión pública y publicada con reconocer los amoríos y demás borbonadas del Rey Emérito -como si las hubiéramos sabido ahora y nos hagamos de nuevas con historias, encuentros y desencuentros del monarca con Bárbara Rey, la princesa pero nada noble Corinna, o la cantante Paloma San Basilio-, con mostrar la imagen como víctima de la Reina Sofía -víctima de su esposo el monarca y de su nuera la Reina advenediza- y con culpar de todo lo malo que le ocurre a la Corona a Letizia.

Iñaki Urdangarín está envejecido y extremadamente delgado.

Pero la realidad, nos caiga como nos caiga la Reina actual, es que los problemas de la Corona vienen por los excesos que sus miembros cometieron mucho antes de que la Reina Letizia llegara a Palacio.

Lo que ha hecho Iñaki Urdangarín, el yerno que toda madre monárquica -e incluso alguna sin serlo- hubiera deseado antes del desastre, es que la Corona haya perdido el favor y el respeto de buena parte de su pueblo.

La Corona ha perdido el favor y el respeto de buena parte de su pueblo

Dicen que España fue desde la transición más juancarlista que monárquica. Puede ser. Pero quienes tenemos memoria histórica -por la edad y eso- sabemos que los monárquicos en España existían, que tenían fuerza y poder, a los medios de comunicación callados, y a los ciudadanos contentos con imágenes públicas e idílicas de la familia feliz en bodas, bautizos y comuniones.

Es curioso. Un monárquico del pueblo, doy fe, sabía de las borbonadas, pero era feliz al ver una imagen de la Familia Real con gestos de cariño entre ellos. Es como si necesitaran, para que todo siguieran en orden, para que sus vidas tuvieran equilibrio, para que España fuera bien, que de vez en cuando la Reina entrara al hospital a ver al Rey -que luego no entrara a visitarle a a la habitación era otra cosa-, que doña Sofía fuera al teatro infantil de la mano de sus nietas y nietos, que la infanta Elena no se perdiera la corrida de San Isidro y que don Felipe pareciera el hombre justo, formado, educado y preparado para ser el perfecto jefe del Estado español.

Pues hoy la Corona se ha quedado sin monárquicos de pueblo por culpa de Urdangarín, la infanta Cristina, el caso Noos y quien, ,fuera quien fuera, permitió esos excesos desde la Casa Real.

La Monarquía española se queda sin monárquicos, a los que sus miembros han roto el corazón.

Por la parte que me toca, que la Justicia humana y divina caiga sobre sus reales cabezas. Porque la historia, de eso no tengo dudas, les va a poner en su sitio en breve.

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1 Comentario

  1. A los monárquicos de verdad, estos dos, ex duques de Palma, no nos representan. Mi rey, Felipe VI y mi reina Letizia, no están manchados de NADA, por mucho que algunos intenten que les salpique el lodo, venga de donde venga.
    Ellos son la monarquía, no los delincuentes, uno en prisión y otra multada. No te equivoques.
    Muchos monárquicos son los que lucharon contra Letizia.. y ellos, si llega el caso , se cargarán la monarquía por el apoyo que dieron a estos dos, repito, delincuentes y por ir en contra de la reina , no por el escándalo de Urdangarín.
    Todo esto pasa por tener los monárquicos más repugnantes y clasistas de Europa.
    Felipe VI merece ser rey y lo necesitamos, aunque por ver a estos monárquicos con el rabo entre las piernas, casi que merece la pena la república.

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