El sábado se inauguró la Plaza Pedro Zerolo en pleno corazón del barrio de Chueca, en Madrid. Un reconocimiento merecídisimo para un Pedro que no es sólo patrimonio del PSOE, que es un referente para cualquier persona, hombre o mujer, que crea en la defensa de derechos y libertades. Que crea en la igualdad.

Conocí a Pedro hace muchos años, siendo él Secretario de Movimientos Sociales en la Ejecutiva Federal del PSOE. No te dejaba indiferente, era imposible. La fuerza con la que defendía lo que creía, esa capacidad suya de envolverte con aquel dulce acento, con aquel “mi niña”, que encerraba una fuerza y una pasión por lo que hacía, que raras veces se encuentra dentro del traje acartonado que encierra a muchos de los que se dedican a la política. Pedro era muy auténtico, muy de verdad, muy poco de pose y de marketing.

El sábado éramos muchos los que llenábamos una Plaza de Madrid, para siempre ya la Plaza Pedro Zerolo. De todos los colores, muchos compañeros y compañeras que le habíamos conocido, que le queríamos, pero también muchas personas anónimas que sabían cuanto le debían.

Estoy segura que le habría gustado, porque no sólo fue un acto de puro socialismo afectivo, como tanto le gustaba decir; fue un acto de puro afecto a alguien que ha dejado una huella imborrable, a un activista, a un político, que como bien recordaron en la presentación del acto, luchó por cosas que parecían imposibles.

Pedro tenía luces y sombras, como todo el que se dedica a la cosa pública, pero sobre todo creía en lo que hacía y no se rendía. Que obviedad ¿verdad? Que lástima tener que poner en valor algo que debería ser lo mínimo que le podemos exigir a quienes nos representan. QUE CREAN EN LO QUE HACEN.

Hemos oído mucho que tenemos los políticos que nos merecemos, yo creo que merecemos muchos más Zerolos. Creo que la ciudadanía merece más que discursos huecos, focos o platós. Los ciudadanos y ciudadanas de este País, los que han sufrido las peores consecuencias de esta atroz crisis, merecen respuestas y soluciones. Merecen políticos que luchen por conseguir, como hizo Zerolo, lo que parecía imposible. No necesitan narraciones de lo que están pasando, eso lo saben perfectamente, lo viven diariamente, cuando tienen que llenar el carro de la compra, hacer frente a las facturas o cuando comprueban que la nómina, si es que la hay, difícilmente llega para cubrir todos sus gastos. No hablemos ya de ahorrar o de tener algo de vida fuera del viaje de casa al trabajo o de casa a la oficina del paro.

En este camino la izquierda está llamada, nuevamente, a tener un papel protagonista. A volver a construir desde las cenizas que han dejado los gobiernos del PP un nuevo modelo que no deje en la cuneta a nadie. Un modelo, en definitiva, que garantice la igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos y ciudadanas. Que luche por la justicia social.

Decía Pedro que la izquierda, para ser izquierda tiene que ser valiente. Tiene que ejercer de lo que es. Yo añado, valiente, creérselo y de paso dejar de pelearse porque cuando la izquierda de este país está dividida sólo gana la derecha y pierde la ciudadanía.

Ay Pedro, que huérfanos nos dejaste al irte.

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