Una nueva tregua de 48 horas había entrado en vigor el mediodía del pasado sábado tras el anuncio unilateral por la coalición árabe-saudita de cese de las hostilidades. Un portavoz de esta misma coalición dio por terminado este alto el fuego el mediodía de ayer, acusando a los rebeldes hutíes de haberlo violado. De nuevo, otro intento fracasado de detención de la catástrofe tras la fallida tentativa del pasado 20 de octubre, de la que informó Diario16.

La coalición militar “árabe” denunció que los rebeldes hutíes habían cometido 563 violaciones de la tregua dentro de Yemen y 163 a través de la frontera con Arabia Saudita. Por su lado, un portavoz del ejército yemení pro-hutí culpó a la coalición de quebrantar también el alto el fuego. Señaló a los bombarderos de la coalición y “a sus mercenarios” de ser responsables de 114 quebrantamientos del acuerdo en estos dos días, usando bombas de racimo y bombardeando posiciones hutíes cerca de la frontera saudita.

Sólo Sanaa, la capital, vivió estas últimas 48 horas sin bombardeos

Sólo Sanaa, la capital controlada por los rebeldes hutíes, respiró relativamente tranquila estas últimas 48 horas. Tras el fin de la tregua, ayer al mediodía se reanudaron los ataques aéreos sauditas alrededor de la ciudad.

 

Puesta en escena a las órdenes de Washington

Esta última tregua llegó tras un mal entendido entre Estados Unidos, que apoya logísticamente a la coalición liderada por los sauditas, y el gobierno yemení “legítimo” exiliado en Arabia. El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, había afirmado a principios de la semana pasada que la coalición y los hutíes habían acordado un alto el fuego que debía comenzar el pasado jueves. Pero el gobierno yemení en el exilio, a quien la comunidad internacional reconoce como legítimo y que está liderado por el depuesto Abdrabbuh Mansour Hadi, desmintió a Kerry y rechazó la medida denunciando que “se le sorteaba en la negociación”.

El atasco entre aliados duró poco: en los últimos días de la presidencia Obama, y tras las continuas atrocidades saudíes en Yemen desde hace más de año y medio y denunciadas por diferentes organismos internacionales —como recogió Diario16—, Washington exigió un gesto a quienes apoya logísticamente y así se escenificó la propuesta unilateral saudita de este último simulacro de tregua.

 

Taiz, como Alepo y Mossul

Una de las condiciones fundamentales puesta por los sauditas y sus aliados para extender la tregua, era el cese de hostilidades en la ciudad de Taiz y que se permitiera la entrega de ayuda en las zonas asediadas. Pero los ataques hutíes a la ciudad sitiada “no cesaron”, se afirmó desde la coalición saudita, por lo que “automáticamente no se dan las condiciones para la extensión de la tregua”,

Taiz ha sido una de las ciudades más afectadas en el conflicto de Yemen, donde la lucha entre los rebeldes chiítas hutíes, que cercan la ciudad, y las fuerzas leales al gobierno suní reconocido por la comunidad internacional, se intensificaron esta semana previa a la tregua, amplificando la tragedia que viven sus habitantes desde hace más de un año.

20 civiles murieron en un bombardeo a un mercado en Taiz el pasado viernes

El pasado viernes, momentos antes de anunciarse el alto el fuego, más de 20 civiles murieron y 75 personas resultaron heridas en el bombardeo de un mercado muy concurrido de la ciudad. En el ataque un miembro de un grupo de ayuda internacional falleció, según comunicó Médicos Sin Fronteras.

 

Catástrofe fuera de los medios

Van ya casi 20 meses desde que Arabia Saudita empezó a masacrar a sus vecinos del sur en Yemen. Desde que comenzó el conflicto, más de 7.000 personas han sido asesinadas y hay alrededor de 35.000 heridos, de acuerdo con la ONU.

Tanto los rebeldes y como el régimen “legítimo” han cometido atrocidades. Sin embargo, la mayoría de los muertos, civiles, lo son por ataques aéreos saudíes. Casi 14,4 millones de personas, más de la mitad de la población del país, están ahora en “inseguridad alimentaria”, según el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, y 2,8 millones de personas han sido desplazadas. En 2015, hubo 101 ataques contra escuelas y hospitales.

Yemen se ha convertido en un escenario dantesco por la hegemonía política de la zona entre Arabia Saudita e Irán. A nadie se le escapa que hay un conflicto, otro más, entre sunníes, como los sauditas, y chiíes, como los iranís. A pesar de las evidencias geopolíticas, la intervención iraní en el conflicto de Yemen, no ha podido ser probada hasta el momento.

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