Esta noche la Selección Española se enfrentaba a la de Croacia con la intención de mantener la primera posición en el Grupo D de la Eurocopa de Francia, a una distancia de dos puntos con el combinado balcánico, que finalmente se ha clasificado como primera de grupo al imponerse por 2-1. Lo cierto es que el juego de los españoles ha tenido dos caras bien distintas, si bien es cierto que en el ataque España ha resultado peligrosa durante todo el partido, también lo es que de medio campo hacia atrás se han mostrado bastante desastrosa, superada por la ofensiva croata, y plagada de imprecisiones que dieron vida a los pupilos de Ante Cacic.

Comenzaba el partido con el once inicial elegido por Del Bosque, exactamente el mismo con el que se enfrentó de inicio tanto a la República Checa como a Turquía, confiando en la solvencia en defensa y en la inventiva en ataque que tan buenos resultados le ha dado hasta el momento. Por parte balcánica, Croacia salía con un 4-2-3-1 que servía para suplir la baja del madridista Luka Modric, y confiando en la calidad de Iván Rakitic y el peligro de Nikola Kalinic para hacerle daño al combinado español. Lo cierto es que los hombres del Marqués se enfrentaban a un equipo que de medio campo hacia delante sabe hacer un buen juego, aunque en esta ocasión uno de sus mejores jugadores no pudiera participar.

Comenzado el encuentro en el estadio Matmut Atlantique de Burdeos, el equipo español no tardó mucho en encontrar el camino del gol. Con un David Silva y un Cesc Fábregas inspiradísimos, encontraron el espacio por el costado derecho para plantarse en el área pequeña y dejarle en bandeja el gol a Álvaro Morata, que ya suma tres en esta Eurocopa. Era el minuto 7 de partido, y todo se encontraba de cara para el cuadro español, que se veía por delante en el marcador en las primeras de cambio. Sin embargo, la defensa española, comenzando por Sergi Busquets, pasando por los laterales Juanfran y Jordi Alba, y terminando por los centrales Gerard Piqué y Sergio Ramos, dieron la sensación de nerviosismo al acumular varias imprecisiones que propiciaron los primeros acercamientos con peligro de los croatas, cuando en realidad estaban prácticamente dominados de medio campo hacia arriba.

Y justo con una imprecisión, en este caso del meta De Gea al tratar de despejar un balón, llegaba la primera ocasión seria de Croacia. El delantero Kalinic presionó al meta madrileño en las filas del Manchester United, adelantándose a éste para recuperar la pelota al tiempo que el guardameta español le daba una patada en el tobillo al croata que bien pudo ser señalada como penalti. La jugada continuó, y la pelota le llegó al barcelonista Rakitic, que sin pensárselo dos veces, y con una calidad fuera de toda duda, levantó la pelota por encima de De Gea para terminar estrellando el balón primero en el larguero y después en el palo mientras Piqué no pudo hacer nada para evitarlo. Fue la suerte la que quiso que esa pelota no entrara en la meta española, evitando lo que pudo ser el empate en ese momento.

Con Silva y Cesc en estado de gracia, y con Nolito y Morata muy voluntariosos, la Selección Española comenzó a dominar a Croacia durmiendo la pelota en posesiones largas, y consecuentemente embotellando a su rival en el frontal del área. Sin embargo los croatas, jugadores de calidad contrastada, respondían desplegando rápidos contragolpes, aunque afortunadamente no llegaban más allá de la frontal del área española. A pesar de ello, casi al final de la primera mitad, una colada desde la izquierda propició que Perisic pusiera el balón en el área para encontrar a Kalinic a primer palo, batiendo a De Gea gracias a un precioso remate de espuela en el que nada pudo hacer el meta español para evitar el empate. Cabe mencionar que en la jugada Sergio Ramos perdió la marca del delantero croata, y que gracias a ello pudo encontrar una posición de remate a placer en el primer palo. Con el 1-1 en el electrónico se llegaba al descanso en Burdeos.

Comenzada la segunda parte, se pudo ver cómo Croacia adelantó líneas, mientras que poco a poco el combinado español les iba concediendo los espacios e incluso el dominio de la pelota. Con un panorama bien distinto al acontecido en la primera mitad, España se fue apagando poco a poco delante de un combinado croata que demostró tener mucho más hambre de victoria que los españoles, cada vez más atrás, y cada vez peor en el juego y en las transiciones de balón. Tanto fue así, que el dominio correspondió a los chicos de Ante Cacic, que superaron con creces a España gracias a mucho trabajo en la medular y una gran entrega física en la presión. Con los españoles sin inciativa, Croacia se fue creciendo hasta adueñarse del juego e incluso de las ocasiones de gol. Tan solo una jugada aislada que terminó con un timorato remate de Juanfran inquietaba a la defensa balcánica, mientras que en la portería contraria, cada vez que Kalinic, Rakitic y Perisic combinaban entre sí se producían espacios que a punto estuvieron de ser traducidos en goles. España, en ese momento, era un títere de los croatas, y era el momento de comenzar a hacer cambios para dar refresco al juego del equipo, que se iba perdiendo de forma alarmante conforme avanzaba el cronómetro.

Fue justo cuando Del Bosque entendió que lo que necesitaba “La Roja” era controlar el juego de medio campo, por eso quizá se decidió a sustituir a un desgastado y hoy no tan brillante Nolito en favor de Bruno Soriano, para que éste ayudara a un Sergi Busquets que registraba uno de sus peores partidos de la temporada. Sin embargo, el cambio no tuvo el efecto deseado ya que Croacia todavía adelantó más sus líneas y desplegó mayor presión sobre el juego de los españoles, teniendo incluso a Iniesta muy vigilado por Rog, que le mantuvo a raya durante todo el encuentro. Tanto sujetaba el croata al manchego, que éste terminó desesperado y sin opciones, deambulando por el terreno de juego en busca de espacios que nunca terminó de encontrar, y con el problema de no poder encarar la portería rival en ningún momento de la segunda mitad. Más tarde el Marqués decidió sustituir a un agotado Álvaro Morata, quien además comenzó a encararse con varios defensas croatas, en lugar del donostiarra Aritz Aduriz, que trató de llevar el peligro a la meta de Subasic sin fortuna, apenas tuvo oportunidades para conseguir premio, pese a que se mostró generoso en el esfuerzo desde ingresar en el terreno de juego.

Pese a todo, con Iniesta controlado, y con España desgastada y sin ideas, llegó el golpe de suerte. En un balón al área servido desde el costado izquierdo, Aduriz empujó a Vrsaljko lo suficiente como para que éste terminara chocando de cara con Silva, que en cuanto notó el contacto se fue al suelo. El colegiado del encuentro, el holandés Bjorn Kuipers, entendió que hubo falta en la acción del croata sobre el canario, y determinó un penalti que discutieron tanto los jugadores balcánicos que el trencilla terminó castigándolos con cartulinas amarillas tanto para Vrsaljko como para el capitán Srna. Fue el momento clave del encuentro. Todo el mundo pensó que deberían ser Iniesta o Silva quienes se encargaran del lanzamiento, pero en ese momento apareció Sergio Ramos, aparentando confianza cuando menos la tenía, y queriendo ser protagonista en uno de los peores partidos que se recuerdan del de Camas. Y claro, ocurrió lo normal, Ramos tiró el penalti como un colegial, al centro y a media altura, y el guardameta Subasic lo detuvo sin problemas, sacándole los colores al capitán español y al resto del equipo. Y lo peor no fue solo el fallo, sino que a partir de ese momento Croacia se creció mucho más, desdibujando el juego español hasta empequeñecerlo.

En el último tramo del encuentro, España se dejó llevar por el juego de los croatas, que buscaban la portería de De Gea con ahínco. Tanto fue así, que en el minuto 87 solo dos jugadores croatas al contragolpe se deshicieron de la desastrosa defensa española y hasta del portero, que tampoco actuó como debería. Una jugada absurda terminó con la recuperación de balón por parte de Croacia en la medular, balón interior para conectar con Kalinic, que vio cómo su compañero Perisic se doblaba por la izquierda. Delante, los balcánicos tenían hasta cinco jugadores españoles, pero Busquets, Ramos, Piqué, Juanfran y Alba terminaron poniéndole la alfombra roja a su rival para que llegara al área de “La Roja”. Y no se terminó ahí el desaguisado, sino que cuando Perisic disparó con la zurda, De Gea se lanzó hacia la izquierda buscando unos gamusinos que claro, no encontró, por lo que la pelota se terminó colando por el primer palo, ese que los porteros deben de cubrir más que siempre no, lo siguiente. Jugada de manual para que aprendan los chavales de las escuelas de fútbol cómo jamás se debe defender una jugada. Y claro, vergüenza española, y derrota al canto.

En definitiva, se nota que España baila al son que toca Andrés Iniesta, y que cuando el manchego no anda fino, “La Roja” sufre, y mucho. También ha quedado bastante claro que cuando de medio campo en adelante la presión se trabaja bien, España acumula grandes posibilidades de llevarse la victoria, pero cuando delante se encuentra un equipo con un nivel similar, y que se decanta por presionar a la defensa de Del Bosque, ésta termina liándola cuando menos debe, y como menos se espera. Se podría decir que ni tan bueno era el combinado español cuando jugó contra Turquía, ni tan malo cuando les ha tocado jugar contra Croacia, uno de los mejores equipos del campeonato, pero sería mentira cochina. Ésta selección no huele a campeona, y más después de dejarse ganar por los balcánicos, que relegan a España a la segunda posición del grupo, y la condenan a enfrentarse a Italia el próximo lunes a las 18:00 horas. Y por si fuera poco, el combinado español ha quedado encuadrado en el mismo lado que Italia, Alemania y Francia, y francamente, con el nivel demostrado ante Croacia, mejor que Dios les coja confesados o que Santa Rita, patrona de los imposibles, les acoja en su regazo.

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