Humor a toda costa y por encima de todo y de todos. Es como se pueden interpretar los aplausos y el posterior silencio atronador de la justicia española ante lo que se podría plantear como un delito de odio, después de que la chirigota La familia Verdugo condenara a morir en la guillotina a un personaje disfrazado del destituido president catalán Carles Puigdemont. Cataluña es sin duda el plato fuerte de la temática elegida prioritariamente por las agrupaciones, y con este ejemplo se puede deducir que los participantes están poniendo toda la carne en el asador en esta edición del Carnaval de Cádiz 2018.

Ya bien entrada la actuación de La familia Verdugo, hacia el minuto 15, la agrupación plantea sin medias tintas decapitar a Puigdemont. “Según el artículo 155 de la Constitución, se condena por alta traición al ‘gafas’ de ahí detrás”, apunta un protagonista principal de la chirigota. Entran a continuación tres réplicas del líder independentista catalán con estelada en mano y el himno de España sonando de fondo. Atemorizado, y entre las risas del público gaditano, el trasunto de Puigdemont exclama: “Bona nit”.

Inmediatamente después comienza la chirigota a entonar los acordes de la canción de Antonio Orozco Devuélveme la vida, que en este caso cambian para adecuarla al contexto político del momento con el estribillo “Perdóname la vida”. Mientras tanto, las réplicas de Puigdemont comienzan a meter sus cabezas en las guillotinas preparadas sobre el escenario para ser decapitadas.

La letra original de la canción es cambiada por frases como “pido perdón por haber celebrado el referéndum, por las urnas que allí coloquéopido perdón, que no quiero cumplir más condena”. También las esteladas que enarbolaban los presuntos Puigdemont de la chirigota son cambiadas por banderas de España. Es entonces cuando se le pregunta al público: “¿Le perdonamos la vida a Puigdemont? ¿Sí o no?” Atruena sobre el teatro Falla de Cádiz un “¡No!” rotundo. Y el portavoz de la chirigota recalca la decisión del público: “La sentencia es bastante clara, son las cosas de la democracia”.

En este caso la justicia española ha decidido con su inacción y su silencio que es sólo humor y no hay incitación al odio, como sí ha estimado en otros casos recientes relacionados también con el proceso independentista catalán.

 

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