El presidente del Gobierno aragonés y secretario general del PSOE Aragón, Javier Lambán, ha intentado descalificar al candidato a las primarias del Partido Socialista, Pedro Sánchez, llamándole “rojo”, algo con lo que hubiera contemporizado conceptualmente el mismo Manuel Fraga redivivo. Queda la duda de cómo calificara Lambán a Fernando de los Ríos, Indalecio Prieto o al mismísimo Pablo Iglesias Posse. En las mismas declaraciones, y ante la afirmación de Sánchez sobre la necesidad de reconocer la realidad plurinacional de España, se manifiesta de forma rotunda apelando a que el PSOE sea el garante de la unidad de la patria, en una verbosidad joseantoniana de rancia tradición en los claroscuros históricos del país.

Lambán es exponente de esa incomprensión ideológica de los valores que debería representar. Es parte de esos dirigentes del PSOE a los que basta que la derecha les señale con dedo admonitorio de radicales, antisistema o de izquierdistas extremos para que una urticaria angustiosa les siembre la piel de pecado y culpa y proclamen su condición de conservadores de terciopelo que entienden la responsabilidad como renuncia a la coherencia ideológica y a su base sociológica, lo que conlleva una política vacía de contenido que deviene en gestualidad de parvenu.

Mientras la corrupción generalizada instalada en todos los intersticios de las instituciones, la quiebra del sistema autonómico y las consecuentes tensiones soberanistas, la intromisión política en los órganos judiciales, el descrédito de los partidos sistémicos, la quiebra social, el tratamiento del malestar y el desencanto ciudadano únicamente desde las perspectivas del orden público y la propaganda, el déficit democrático, trazan un escenario de fractura múltiple ante lo cual estos dirigentes socialistas se posicionan sin voz propia como parte del problema y no de la solución, ya que carecen de la capacidad de vertebrar una alternativa desde una posición de izquierdas.

Todo ello ha llevado al socialismo a encontrarse sin una clara posición y función en la sociedad, ni capacidad de maître à penser para ser capaz de inflexionar la cosmovisión narrativa conservadora y la excesiva influencia del poder económico en nuestro país. El PSOE, por tanto, tendrá que recurrir a una serie de toma de medidas espectaculares y trascendentes, y esperar a que sean aceptadas como verosímiles entre el electorado antes de poder aspirar a preservar su hegemonía en la izquierda. El problema es que esto demanda una recuperación de los modelos ideológicos y una construcción permanente de alternativas reales en todos los formatos de debate político que no se compadecen, en la mayoría de los casos, con el conservadurismo instalado entre los responsables socialistas que estiman que la influencia institucional del partido ha de fundamentarse en el acomodo a una inexistente sociología de centro. Deshabitado de impulso ideológico, de contenido teleológico y valorativo, el Partido Socialista se ha vuelto una organización mesianista.

Esa España radical de los privilegios estamentales y económicos, que impone performativamente la casuística del lenguaje, los ademanes y los actos políticos, ha sido tan asumida por los responsables del PSOE hasta desembocar en una crisis identitaria cuyo pernicioso corolario es la falta de criterio en todos los ámbitos del debate político. No es una crisis coyuntural, sino de índole profunda que afecta a la misma razón de ser del partido y a los elementos más sensibles de su función política y sus modos de relacionarse con la sociedad. En ningún ámbito polémico de la vida pública se ubica sin holgura el partido socialista, salvo vaguedades dialécticas y orfandad de ideas que convierten su posición en un simulacro, un repertorio de actitudes de atrezzo demasiado elementales como para ser convincentes.

 

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2 Comentarios

  1. Luis Gómez Llorente era Rojo y por Rojo tuvo que penar años de carcel franquista que le dejaron el frío en los huesos y mala circulación de la sangre en parte de su cuerpo para toda la vida Luis era SOCIALISTA Luis no tenía coche y se ganaba la vida dando clases de Doctrina Social de la Iglesia en academias a estudiantes del PREU Cuando apenas había salido de la carcel y el PSOE era ilegal, presumía de socialista en público y decía que quien mejor que un socialista para hablar de Doctrina Social aunque fuera la de la Iglesia
    Luis tenia coraje y era un valiente que nunca se doblegó a la represión franquista y siempre defendió sus ideas con honestidad
    Luis nunca fue rico ni se aprovechó de las prebendas de su puesto de Presidente de las Cortes Siempre se ganó el pan con el sudor de su frente
    No se lo qué opinaría Luis de oir a dirigentes de su partido avergonzarse de ser Rojo No sé qué diría Luis si fuese a Aragón y viese el sueldo y el tren de vida de su presidente No sé qué diría Luis de ver que gente de su partido defienden y practican puertas giratorias y pactan con los herederos del franquismo
    A mí por mi parte me da vergüenza ver lo que están haciendo y diciendo algunos de los actuales dirigentes de un partido que ha evolucionado sobre la lucha y sacrificio de muchas personas honestas que han sufrido la represión franquista y de otros que se han dejado su sangre y hasta su vida luchando por el socialismo
    Triste e indigno favor a los que se avergüenzan de pertenecer a un partido de izquierdas o de rojos Ojalá los militantes los expulsen de sus poltronas y prebendas lo a ts posible

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