Barcelona 20E 

Que un guardia civil o un policía nacional cobre por su trabajo una media de 600 euros menos que un mosso o un ertzaina es algo que pocos alcanzan a comprender.

Esta situación no es nueva ni se ha llegado a ella de la noche a la mañana. Es fruto de un modelo de organización territorial y de un modelo de conformación del poder legislativo, del que brota el poder ejecutivo, que no favorece precisamente la igualdad de condiciones, sino todo lo contrario, ahonda en las diferencias. Y prueba de ello es la brecha salarial que sufren los agentes de las Fuerzas Y Cuerpos de Seguridad del Estado en relación a los cuerpos de policía autonómicos.

Estos, los guardias civiles y policías nacionales, han de soportar un despliegue por todo el territorio nacional, trabajar con menos medios, y en el caso de los guardias civiles -por la naturaleza militar del cuerpo- con una considerable restricción de sus derechos sociolaborales y mayores dificultades a la hora de plantear avances que transformen el modo de promover cambios en las relaciones laborales insertadas en una cadena de mando impermeable a una gestión de recursos humanos o establecer un catálogo de puestos de trabajo para mayor eficiencia.

Pero lo que sí ha cambiado es el momento que estamos viviendo, a pesar de no ser nuevo, puesto que esta reivindicación de equiparación salarial entre los distintos cuerpos policiales es algo demandado desde la década los noventa, llegando a su punto más álgido en el año 2008, donde la Asociación Unificada de Guardias Civiles -AUGC- convocó junto a todos los sindicatos de Policía Nacional una de las mayores manifestaciones en el ámbito de la seguridad pública, saliendo a la calle miles de agentes para protestar por el trato recibido por parte de todos los gobiernos hasta la fecha. Algo que provocó gran nerviosismo en el seno del Ministerio del Interior, y que llegó en forma de advertencia para los representantes de AUGC, por no tener reconocido el derecho de sindicación a sus miembros.

Llegado este nuevo 2018 nada ha cambiado, salvo el gran apoyo social a esta justa demanda de equiparación salarial, de nuevo promesas desde Gobierno y partidos políticos para acabar de manera progresiva con esta brecha retributiva, pero que no se convierte en cifras y compromisos concretos.

Por eso, y para revertir esta situación, el próximo 20 de enero acudiremos a la manifestación que recorrerá las principales calles de Barcelona para decir alto y claro que esta reivindicación se mantendrá álgida hasta que se defina un compromiso real para iniciar el camino hacía una justa equiparación salarial de guardias civiles y policías nacionales con los agentes autonómicos. Ese será el mejor reconocimiento que desde el Gobierno se puede hacer a quienes día a día con su labor, a veces silenciada y otras de gran resonancia pública, hacen que las instituciones a las que sirven sean año tras año las más valoradas por los ciudadanos.

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Guardia civil destinado en la unidad de Tráfico de Tenerife, es el secretario de comunicación y portavoz de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), mayoritaria en la Guardia Civil. Ingresó por vocación y pronto se convirtió en un luchador ingénito en la defensa de los derechos de los y las guardias civiles, para conseguir el cambio hacía una Guardia Civil plenamente democrática y del siglo XXI. Actualmente desarrollando el Trabajo Fin de Grado de Sociología, por la universidad de La Laguna, en la realización de un estudio sobre la percepción de ciudadanía de los guardias civiles y su relación con la sociedad.

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