Al amanecer de este sábado el golpe de estado que un numeroso grupo de militares protagonizaron en Turquía para derribar al presidente  Recep Tayyip Erdogan y su Gobierno habría fracasado. Tras una intensa noche en la que en determinados momentos ha existido una gran confusión y en la que se han registrado duros enfrentamientos en los que se han podido producir entre 60 y 70 víctimas mortales la situación parece estar bajo el control del Gobierno que dirige Binali Yildirim, aunque la calma no se ha recuperado. Poco antes lograron liberar al jefe del Estado Mayor Hulusi Akar.

Los golpistas desde un estudio de la televisión pública turca, TRT, llegaron a decir que el país a partir de ese momento sería dirigido por el Consejo de la Paz en Casa.

La violencia y la determinación de los golpistas ha sido tal que llegaron a atacar el avión presidencial en el que viajaba Erdogan y bombardearon el hotel en el que se alojó poco antes de su vuelo.

Las tropas tomaron los centros neurálgicos y críticos de Ankara, la capital y Estambul, la televisión estatal, TRT, puentes, como el del Bósforo y otras infraestructuras e incluso el Parlamento en donde un grupo de diputados se encerró en actitud desafiante frente a los golpistas. Uno de ellos murió por efecto de las balas. Incluso aviones de combate atacaron determinados puntos de ambas ciudades.

A partir de lo que se conociendo, parece que el golpe lo han instigado oficiales de edad mediana y jóvenes que acusaban a Erdogan, islamista moderado, de traidor por intentar, según ellos, llevar su presidencia hacia una autocracia.

De hecho, la mayoría de los generales, con el jefe de Estado Mayor al frente, han permanecido leales al presidente y son los que podido desmontar la asonada.

“Sois nuestros hijos”

El presidente se dirigió de inmediato al país asegurando que “esto terminará bien” enviando a los golpistas el siguiente mensaje: “Sois nuestros hijos. Es inaceptable que dirijáis vuestras armas contra padres, madres e hijos. Si apuntáis las armas al pueblo que os las dio, pagaréis las consecuencias”. Erdogan también animó a los ciudadanos a “alir a la calle, tomad las plazas, id al aeropuerto (de Estambul). ¿Qué van a hacer? ¿Van a disparar al pueblo? Esto es un ataque contra la democracia”.

Fethullah Gülen

Turquía es un país en permanente estado de convulsión desde que Mustafá Kemal Ataturk creara lo que se denominó el “nuevo estado”, laico, al término de la I Guerra Mundial.

Desde entonces los militares han tenido una posición vigilante de los sucesivos gobiernos y en varias ocasiones se decidido por la intervención. 1967, 2004… siempre y cuando han considerado el Gobierno se desviaba de lo que ellos consideraban las esencias del laicismo de Ataturk.

Ahora, sin embargo, pudieran existir células islamistas dentro de las fuerzas armadas turcas sobre todo integradas por militares jóvenes.

Y, probablemente, cercanas a al iman Fethullah Gülen antiguo aliado de Erdogan y ahora autoexiliado en Estados Unidos y enemigo declarado del presidente.

 

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