Un país, como hemos visto en la Primera parte, para considerarse rico, próspero o desarrollado tiene que tener un sector primario con poca población activa, inferior al 10%, muy mecanizado y con moderna tecnología que exporte productos agropecuarios, pesca, energía y productos derivados de la silvicultura en gran volumen. Un sector secundario con una industria puntera y competitiva que exporte bienes industriales que puedan competir con países de la UE y tener acuerdos bilaterales con Hispanoamérica, Asia y África. Y una población activa en torno al 30%. En cuanto al sector terciario, este tiene que ofrecer servicios al secundario y primario para que estos puedan ser competitivos, y en general a la población, no sólo enfocarlo hacía el turismo, porque éste no es el motor de la economía.

Con datos de INE la distribución en España por activos por sectores económicos en 2017 es el siguiente:

La población activa en Agricultura es el 4,2 %, la Industria el 19,6 % y los Servicios el 76,2 %.

Según datos del INE el porcentaje que aportan al PIB en los distintos sectores económicos en 2015 fue de 2,51% la Agricultura, el 22,5 % la Industria y 74,9 % los Servicios, mientras que en 2017 la Agricultura aportó al PIB el 2,6 %, la Industria el 23,3 % y los Servicios el 74,1 %.

De acuerdo con Europa Prees, en 20 Minutos, de fecha  15.05.2017 “las crisis económicas, a veces, son como una mudanza. Los países aprovechan para analizar qué les arrastró a la recesión, qué pueden tirar a la basura y cómo reorganizar su economía. España está de ‘mudanza económica’ tras la recesión que la dejó groggy. Pero en lugar de reinventar su nuevo hogar… está llevándose los mismos trastos. Los servicios son esa caja que, tras la crisis, reaparece en el nuevo hogar con un peso que ahora, además, es mayor”.

     “En este sentido, indicamos que el Terciario desde 2008 a 2016 subió en el aporte al PIB. Todo lo contrario pasa en la industria (el 16,1% de la producción española, cuatro décimas menos que en 2008), la construcción (cae del 10,1% al 5,1%) y la agricultura, estancada en el 2,3%, asegura Rafael Myro, catedrático de Economía Aplicada en la Complutense, y experto en crecimiento económico, el cuál indica también que hay dos razones para potenciar la industria que son: una, que la innovación está más ligada a la industria que a otros sectores. Y segundo, que la industria favorece la exportación y hace que las economías crezcan más y con equilibrio de balanza de pagos. El mismo experto indica que también se paga más en la industria, y eso es porque hay menos empresas de baja dimensión y productividad y porque el ‘juego sindical’ en la industria tiene más peso que en los servicios. Al haber muchas empresas de servicios muy pequeñas, de menos de 10 trabajadores y con salarios bajos. Que los servicios crezcan es estupendo, pero que crezca la industria está aún mejor porque supone el 60% de nuestras exportaciones. La clave es elevar la productividad y eso se hace con intangibles. La administración debe estimular la innovación, el know how tecnológico, la digitalización, la calidad de gestión y la formación. Pero tenemos una administración que no sabe dialogar y cooperar con las empresas y muy retrasada en meterse en las tripas del sector industrial. Las empresas españolas gastan una cantidad ridícula en formación y en los servicios, donde hay tanta temporalidad, el gasto es completamente nulo”.
Con estos datos observamos que en la economía española se ha producido una Terciarización propia de países tercermundistas, ya que el aporte económico al PIB es muy bajo en Agricultura e Industria y desmesurado en Servicios pero efímero, ya que se basa en el aporte del Turismo que está a expensas de los vaivenes políticos, sociales y climáticos, por ello, dedicar todos los esfuerzos para que venga más turismo, tiene muchos inconvenientes, desde el turismo de borrachera, que es en lo que últimamente se está convirtiendo, como todos hemos visto desde la Costa Brava, Salou, Cambrils, zona valenciana hasta toda la zona levantina, Islas Baleares e Islas Canarias, que económicamente y socialmente no es rentable; por otra parte, cualquier atisbo de inseguridad retrae a los turistas y se dirigen a otros destinos menos contaminados ambientalmente y más baratos; además los tour-operators extranjeros son los que obtienen los máximos beneficios, porque el desembolso de euros que hacen en España es mínimo. Los millones de euros se quedan en los lugares de origen.

Por tanto ¿es el turismo el motor de la economía? Si esto es así, podemos afirmar, por lo explicado anteriormente que España se parece más a un país tercermundista que a los países de la UE y, según, las noticias de Tele 5 de 16/10/17, España es el país más pobre de la UE delante de Macedonia y Rumanía, con 13 millones de personas bajo el umbral de la pobreza, con un paro estructural por falta de inversión pública en la creación de industrias de última generación, una agricultura poco tecnificada y pobre, en la que no se invierte capital financiero suficiente para mejorarla y para que la mano de obra se forme más en Escuelas de Capacitación Agraria, de las que, por cierto, existen pocas. Y que decir de la pobreza energética de millones de ciudadanos, del hambre que pasan más de tres millones de niños que sólo comen una vez al día en las escuelas, y de tantos y tantos problemas sociales, que serían interminables en este artículo. Por tanto, ¿es el turismo el motor de la economía en España?

El turismo, ¿motor de la economía en España?

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Licenciado en Geografía e Historia (Sección Geografía) por la Universidad de Zaragoza. Agregado y Catedrático de Bachillerato. Desde 1982 imparte docencia como Profesor Tutor de Geografía en la Licenciatura y Grado de Historia, y en la Diplomatura de Turismo en el Centro Regional de Cartagena. Profesor Tutor telemático de Geografía en las mismas carreras. Sus líneas de investigación son Climatología, Medio Ambiente y Tercer Mundo. Entre sus libros figuran: "La estadística y las Representaciones gráficas aplicadas a la Geografía", "La Comarca del Campo de Cartagena. Dependencia climática y Biodiversidad. Retos y Realidades", "El Planeta tierra en peligro (Calentamiento Global, Cambio Climático, Soluciones)". Colaborador de revistas científicas de Geografía en Universidades españolas y en el Instituto Geográfico Vasco, en las que constan algunos artículos como: “La región geográfica”; “Las temperaturas del Campo de Cartagena 1940-1980”; “Aspectos de la Degradación del Medio Ambiente: su influencia en el clima”; “Aproximación al estudio de las corrientes oceánicas y su influencia en el clima. El fenómeno de la corriente de El Niño”; “Aproximación al estudio del Subdesarrollo, Globalización, pobreza y hambre en el mundo”; “Consideraciones en torno al impacto medioambiental de las Fuentes de Energía”; “El arte de conocer el tiempo”; “Precipitación, aridez, sequía y desertificación de la Comarca del Campo de Cartagena”. Ponente y coordinador de varios cursos organizados por el Centro Regional de la UNED de Cartagena. Ponente en el II Congreso sobre Etnoarqueología del Agua en el Campo de Cartagena con el artículo “Precipitaciones, sequía y agua del trasvase en el Campo de Cartagena”. Perteneció como miembro electo al Claustro del Centro Regional de la UNED en Cartagena. Dedicado a la docencia y a la investigación geográfica.

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