El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (Trans-Pacific Partnership: TPP), conocido coloquialmente como “Acuerdo Transpacífico” se firmó en febrero de 2016 en Nueva Zelanda por el cual varios países de la Cuenca del Pacífico se comprometen a colaborar en cuestiones de políticas públicas, barreras comerciales, propiedad intelectual, derecho del trabajo y derecho ambiental estableciendo un mecanismo de arbitraje para los conflictos que puedan darse entre el sector privado y el público.

Para Estados Unidos este Tratado es uno de los dos pilares sobre los que edificar su estrategia global. ¿Cuál es el otro? El TTIP, ya conocido por nosotros, pues es un planteamiento muy similar para sus relaciones con Europa.

La firma del TTP supuso la adopción del mayor acuerdo de libre comercio en el que Estados Unidos ha tomado parte durante los últimos 20 años. Para Obama suponía una estrategia a la hora de intentar frenar al gran Dragón chino en el Pacífico.

Sin embargo, el sector más progresista del grupo de los demócratas norteamericanos criticó duramente al Presidente por considerar que la firma del TPP había sido una traición al electorado. Y en este sentido coincidían con los republicanos, puesto que se entendió que este acuerdo supondría abrir la puerta a mano de obra barata de terceros países, deslocalizar empresas y, en definitiva, perjudicar a la economía y al sector laboral norteamericano.

Para el sector más progresista demócrata, la firma del TPP fue una traición al electorado

Así, Donald Trump fundamentó su discurso como candidato a la Casa Blanca en el derribo de este acuerdo, entre otros.

 

Evolución del TTP

En el año 2002, en la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que tuvo lugar en México, el por aquél entonces Presidente de Chile, Ricardo Lagos, junto a los primeros ministros de Nueva Zelanda y Singapur, Helen Clark y Goh Chok Tong, respectivamente, establecieron las bases para el Pacific Three Closer Economic Partnership (P3-CEP).

En 2005 se suma Brunéi y así se suscribe el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica, denominado en aquél momento Acuerdo P4. Desde su entrada en vigor en 2006 han ido sumándose distintos países como Australia, Canadá, Estados Unidos, Japón, Malasia, Vietnam, Perú (en 2008), sumando entre todos ellos el 40% del PIB Mundial, el 30% de las exportaciones globales y el 25% de las importaciones del mundo, afectando a 800 millones de consumidores (el doble que la UE). La intención del acuerdo en ese momento era eliminar la práctica totalidad de los aranceles entre sus firmantes de manera gradual, llegando a su desaparición antes de 2015.

La intención del acuerdo era eliminar la práctica totalidad de los aranceles

Será a partir de la llegada de nuevos miembros, en el año 2008 cuando el nombre sea TTP –y cuando adquiera mayor relevancia por la llegada de EEUU-, y desde este momento se abordarán cuestiones relativas a la agricultura, aduanas, bienes industriales, reglas de origen, servicios, movilidad de personas de negocios, inversiones, telecomunicaciones, competencias comerciales del Estado, medio ambiente, negocios de los gobiernos, propiedad intelectual, industria farmacéutica y cuestiones legales varias.

Hasta ahora han mostrado su interés en adherirse al tratado países como Taiwán, Filipinas, Laos, Colombia, Costa Rica, Indonesia, Bangladesh, India, China, Tailandia y Argentina.

 

Críticas al TTP

Desde el inicio, distintas organizaciones y en especial las referentes en materia de Derechos Humanos, han criticado duramente el procedimiento que se ha llevado a cabo para suscribir este Tratado. El hecho de que toda la información fuera secreta (ni siquiera los parlamentarios de los países suscriptores no han podido acceder a la documentación antes de las firmas) hizo saltar todas las alertas. Precisamente tuvo que ser WikiLeaks en noviembre de 2013 quien hiciese pública una de las secciones, concretamente la relativa a Propiedad Intelectual, Inversiones y Medio Ambiente.

Igualmente criticado ha sido el hecho de que no se haya contado en ningún momento con organizaciones especializadas en las distintas materias que se abordan en los diferentes capítulos.

TTP Abierto alerta que la firma del TTP amenaza las libertades individuales de la ciudadanía

Desde la Organización TPP Abierto se alerta de los riesgos que conlleva la asunción de este Tratado. Y ponen el foco sobre Chile: a pesar de la información publicada en reiteradas ocasiones sobre los beneficios que para este país conllevaría la firma del TPP, desde esta organización se ha manifestado que no hay una sola prueba para tales afirmaciones, y advierte de manera especial que la firma de este tipo de acuerdos amenaza las libertades individuales de la ciudadanía de los países suscriptores, de manera especial el derecho a la libertad de expresión, el acceso a la información y el derecho a la privacidad. Se da un desmedido poder a las empresas norteamericanas dejando en posición de desequilibrio a los firmantes respecto a EEUU. Precisamente por estas razones es por lo que toda la documentación se mantiene secreta a lo largo del proceso.

 

Beneficiados por la decisión de Donald Trump

Una de las primeras medidas que ha tomado el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump ha sido precisamente, la salida del TTP. Fue uno de los puntos fundamentales en su campaña política y no ha tardado en cumplirlo. Su argumento: priorizar los intereses de los norteamericanos, el empleo, sus condiciones laborales y apostar por las empresas que se queden allí.De esta manera, Trump considera que sus relaciones internacionales se establecerán en base a acuerdos bilaterales, negociando pormenorizadamente los intereses de ambas partes.

La acción de Trump apunta también a la posible suspensión del acuerdo TTIP con Europa

Algunos expertos consideran que con la salida de EEUU del TTP se está dejando campo abierto al Dragón chino, y que esto debilitará la presencia global de los norteamericanos. Sin embargo, desde otros puntos de vista, se considera que la puesta en marcha de acuerdos de libre comercio que negocian a la baja en condiciones de garantías medioambientales, sanitarias, laborales y de derechos de la ciudadanía, son la gran lacra de este siglo para las relaciones internacionales a nivel global.

De cumplirse la línea emprendida por el presidente norteamericano, es muy probable, según los expertos, que la firma del TTIP quede también paralizada, puesto que sin Estados Unidos, estos acuerdos carecen de sentido. Veremos, por tanto, cómo los sectores que aparentemente más enfrentados podían estar a Donald Trump puedan celebrar este tipo de medidas.

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