La Administración de Donald Trump ha emitido una norma que limita bruscamente la cobertura de anticonceptivos recogida en la Ley del Cuidado de la Salud a Bajo Precio. Esto significará que muchas mujeres estadounidenses ya no podrán acceder al control de natalidad de forma gratuita.

La norma la ha emitido el Departamento de Salud y Servicios y permite a un mayor número de empresas y aseguradoras a eximirse de la cobertura de anticonceptivos por motivos morales o religiosos. Este es el último giro ideológico de Trump contra la libertad de las mujeres por motivos religiosos o morales. Los grupos religiosos más ultras de los Estados Unidos han acogido con satisfacción esta nueva norma. Sin embargo, asociaciones de médicos o agrupaciones de defensa de los derechos de la mujer lo han descrito como un ataque frontal contra la salud de la mujer porque derivará en un mayor número de embarazos no deseados.

Todo se enmarca en los movimientos de Trump para desmantelar el legado de Barack Obama.

Aunque la administración asegura que todas las mujeres seguirán teniendo cobertura de control de natalidad, la realidad es que la inclusión de objeciones morales o religiosas a empresas o aseguradoras provocará que esta cobertura sea retirada, sobre todo en Estados donde la religión tiene un peso muy importante, por ejemplo, Utah. Los propios funcionarios del Departamento de Salud estiman que, al menos, 120.000 mujeres perderán la cobertura de manera automática, mientras que las asociaciones opuestas a la reforma quintuplican esta estimación.

Esta nueva norma conllevará una lluvia de demandas judiciales. Según el Centro Nacional de la Mujer, la norma de Obama ahorró 1.400 millones de dólares a las mujeres en anticonceptivos y ya ha anunciado que luchará contra la intolerancia y el fundamentalismo de Trump desde los tribunales, ya que esta nueva norma es un claro caso de discriminación sexual y religiosa porque las empresas o las aseguradoras impondrían sus creencias respecto a la de las mujeres.

Mara Gandal-Powers, miembro del National Women’s Law Center lo ha explicado muy claro: «Trump está tratando el control de la natalidad como si ni siquiera fuera el cuidado de la salud. Vemos esto como parte de la guerra que están llevando a cabo contra la salud de las mujeres».

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