La pasada semana se produjo un hecho en el escenario político español que bien podría erigirse como el primer síntoma real de que la tan manida y manoseada por algunos “ segunda transición “ ha producido al fin su primer destello;iniciando un incipiente camino del que resta mucho trecho por recorrer. Si el referente en cuanto a la capacidad de dialogar, negociar y empatizar es lo vivido en nuestra primera transición de la dictadura a la democracia, es cuando menos una temeridad poner en el mismo plano al día de hoy aquella situación con la presente. Algunos deberían de apearse del pedestal de la vanidad a poco que se molesten en repasar mínimamente los hechos históricos que se produjeron en nuestro país en la década de los setenta del pasado siglo.

No, la segunda transición no se ha iniciado con la desaparición  de la mayoría absoluta, ése hecho no es suficiente, máxime  cuando el gobierno entre otras prerrogativas atesora la posibilidad de abortar iniciativas de la oposición que impliquen alteración al alza del presupuesto. El cambio real se produce cuando entra en juego la negociación derivada de compromisos adquiridos desde la seriedad, el sentido común y la política ejercida con utilidad en beneficio de la ciudadanía. El señor Luis  de Guindos ha manifestado que el pacto con el equipo económico de Ciudadanos en lo concerniente a los Presupuestos Generales del Estado ha sido arduo y complejo, matiz que pone de relieve que el partido naranja ha apostado por poner sobre la mesa medidas sociales de calado, respecto a muchas de las cuales el gobierno del PP era  a priori absolutamente reticente.

Es difícilmente entendible que el PSOE haya adoptado la postura de cerrarse en banda a cualquier diálogo con el gobierno sobre los presupuestos. La filosofía del  “no es no” parece ser que sigue vigente en el principal partido de la oposición, sin más argumentos que el posicionamiento  en laconfrontación ideológica. Un posicionamiento lícito pero que no debería excluir cualquier intento de aproximación en éste capítulo o en cualquier otro que afecte de forma tan importante y tan directa al conjunto de los españoles.

Respecto a los grupos parlamentarios de la izquierda radical y populista se ha producido lógicamente lo esperado, que bien se pude resumir en un intento de dinamitar e intentar desprestigiar cualquier acción encaminada al consenso y al diálogo. A éstos señores se les debería aconsejar que se ilustren en la historia política de la Europa democrática desde el fin de la segunda contienda mundial hasta el presente. En ésa Europa, los consensos en el ejercicio cotidiano de la acción política distan mucho de ser un hecho excepcional. Lo cierto y verdad es que los grupos humanos que adoptan actitudes radicales e intransigentes al final acaban adoptando el roll y el modus operandi de las posiciones antagónicas, ésas a las  que ellos mismos han combatido. Volviendo a la historia, solo entender lo acontecido en la entonces llamada Europa del Este.

Pues sí, ése acuerdo cerrado entre Cs y el gobierno del PP que implica una dotación de más de 4.000 millones de euros para la ampliación presupuestaria en ámbitos tan importantes como  educación, sanidad, inversión social, I+D+I, en definitiva más inversión en  políticas sociales, se debe de entender como un buen trato respecto al cual,  Ciudadanos estará vigilante en su materialización para que sea un “trato sin truco”.

Señor ministro de Economía y Competitividad, cierto es que la negociación ha sido dura y extensa en el tiempo, pero convendrá conmigo en que ha merecido la pena. Escritoquedó por la más universal de nuestras plumas: “Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”. (D. Miguel de Cervantes).

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