Ya nadie se llama a escándalo cuando un club cesa a un entrenador. Se ha convertido en algo tan habitual en una temporada como los jugadores que caen lesionados. Siempre los hay, de un lado y de otro. Y la cosa ha ido a peor desde que millonarios orientales o jeques se han hecho con la propiedad de equipos en algunos casos históricos.

Cuando ya se depende del capricho de un señor al que se le caen los dólares de los bolsillos.  Que le importa un bledo, porque no saben ni les importa la labor que realizan, poner de patitas en la calle a un profesional, la cosa ha ido a peor. Como a peor han ido la mayor parte de los clubes que han decidido optar por la medida más fácil que hay en el fútbol. Echar al entrenador.

Pellegrino, Valverde, Simeone, Luis Enrique, Berizzo, Mendilibar, Quique Sánchez Flores, Setién, Garitano, Zidane, Eusebio, Sampaoli y Escribá son los trece que han aguantado, ojo que todavía quedan dos jornadas y cualquier tropelía se puede ver todavía, de principio a final.

Pasemos al capítulo de los destituidos. Salvo uno, al ser el último, me voy a abstener de escribir sus nombres. No hace falta, todos saben quiénes son. En el colmo de la locura cinco clubes han visto pasar por su banquillo a tres técnicos diferentes. Curioso es que dos de ellos son los que primero han conseguido el pasaporte a Segunda. ¿Cómo se puede llevar una plantilla a buen puerto sin tener la certeza de que quien les manda tiene la sartén por el mango? Los futbolistas no son tontos. Huelen la sangre a distancia y saben la fortaleza que tiene o no en su puesto el entrenador.

De esta forma se llega a situaciones surrealistas. A las que ya estamos acostumbrados.  Datos que a cualquier persona sensata y que entienda de fútbol le pondrían los pelos de punta. Tras el cambio de Trujillo por Víctor en el Betis, ya son 32 los técnicos que han pasado por la Liga.

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