El Centro de Trabajadores Al Hassan en Jordania es un lugar seguro para los miles de los migrantes que trabajan en el sector de la confección. Muchos de estos trabajadores pueden ser muy vulnerables a los abusos. El centro fue creado en 2013 por los empresarios y los sindicatos de la industria textil, el Gobierno de Jordania y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y ofrece una serie de servicios entre los que se incluyen el asesoramiento jurídico, la formación profesional y la orientación psicológica. Para un grupo de 100 trabajadores migrantes provenientes de Asia Meridional para trabajar en una pequeña fábrica de la confección en la zona industrial, el Centro de Trabajadores Al Hassan fue el lugar que los ayudó a liberarse de la esclavitud moderna.

El empresario para el que trabajaban violó la ley jordana y las normas internacionales del trabajo al confiscarles sus pasaportes en el momento de su llegada, además de no obtener los permisos de trabajo ni de residencia requeridos por las autoridades. Esto significaba que los migrantes trabajaban ilegalmente. Cuando las autoridades lo descubrieron, les impusieron una multa de más de dos dólares al día. Ellos tenían que pagar esa cifra antes de que pudiesen trabajar en cualquier otro lugar o regresar a su país de origen. Atrapados en este limbo y con una deuda que aumentaba día tras día, su desesperación también creció.

Sin embargo, el Centro de Trabajadores Al Hassan ayudó a los trabajadores migrantes del sur de Asia a encontrar un camino alternativo a la justicia.

Dado que los trabajadores se habían afiliado al sindicato de trabajadores de la confección de Jordania cuando llegaron al país, estaban cubiertos por un convenio colectivo sectorial que incluye una cláusula de procedimiento de reclamación. Junto a un representante del sindicato, miembro del personal, el Centro de Trabajadores desempeñó un papel determinante, en representación de los trabajadores, estimulándolos a ejercer sus derechos y beneficiarse del convenio colectivo, e impulsar el proceso hasta su conclusión.

Además, el personal del Centro se puso en contacto con el Ministerio de Trabajo y, al cabo de un tiempo, cerró la fábrica. Los trabajadores no tuvieron que pagar la multa y le ofrecieron la posibilidad de trabajar en otra fábrica o de regresar a su país de origen, sin costo alguno. La unidad anti trata del gobierno jordano presentó una demanda judicial contra el dueño de la fábrica, con la acusa de trata de seres humanos. El caso sigue pendiente en los tribunales.

El acceso a la justicia

La OIT estima que, en el mundo, 150 millones de trabajadores migrantes son vulnerables a los abusos y la explotación por parte de los empresarios desaprensivos, los intermediarios y otros, y algunos terminan en situaciones de trabajo forzoso o semi esclavitud. Las diferencias culturales, las barreras lingüísticas y la falta de dinero hacen que muchos de ellos se sientan ciudadanos de segunda clase. Con frecuencia, las leyes y la protección de las que se benefician los ciudadanos no los incluyen.

La mayoría de los migrantes que son víctimas de abusos no acuden a los tribunales porque los procesos legales son largos y complicados.

El Protocolo sobre trabajo forzoso

El acceso a la justicia es uno de los cinco puntales del Protocolo sobre trabajo forzoso de la OIT .

Los países que lo han ratificado se comprometen a:

  • Adoptar medidas eficaces para identificar, liberar y proteger a las víctimas y permitir su recuperación y readaptación
  • Garantizar que las víctimas tengan un acceso efectivo a acciones jurídicas y de reparación apropiadas y eficaces, tales como una indemnización, independientemente de su situación jurídica o de que se encuentren o no en el país.
  • Velar para que no sean impuestas sanciones a las víctimas por su participación en actividades ilícitas que se han visto obligadas a cometer mientras estaban en situación de trabajo forzoso.
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