Según un análisis realizado por OCU, tras analizar 19 toallitas húmedas específicas para higiene infantil, se desprende que ninguna de ellas resultó ser ni desechable ni biodegradable, ni siquiera aquellas 15 que se anuncian como tales, según la organización de consumidores.

Mientras que el papel higiénico se desintegra en el agua casi por completo (95%) en solo media hora, las toallitas húmedas se disgregan sólo un 36% después de dos días en el agua, señalan desde OCU. “Esta escasa y lenta desintegración tiene consecuencias mayores de las que a priori podría parecer, ya que al desecharse en los inodoros propician atascos en los desagües con el correspondiente impacto en el bolsillo de los hogares. Además, están afectando a las redes de saneamiento y al funcionamiento de las depuradoras lo que provoca pérdidas de 200 millones de euros al año en España según datos de AEAS (Asociación Española de Abastecimientos de Aguas y Saneamiento)”, añaden las mismas fuentes.

Por otro lado, “ninguna de las toallitas analizadas se degrada después de dos meses más del 5% cuando debería superar el 60% para considerarse como biodegradable. El consumidor espera que, si se venden como desechables, este tipo de productos desaparezca del ecosistema con la misma rapidez que el papel higiénico pero el problema está en que las toallitas son algo más que celulosa, contienen fibras sintéticas y sustancias que impregnan el tejido (conservantes, surfactantes, hidratantes, etc). OCU ha comprobado que esto hace que se inhiba la acción de las bacterias responsables de la descomposición de estos materiales. Esta persistencia genera un impacto ambiental importante cuando alcanzan las riberas de los ríos o nuestras costas”, se advierte en el análisis de OCU.

También se señala que “hay otro problema medioambiental adicional al tirar las toallitas por el W.C ya que OCU ha demostrado que las fibras sintéticas pasan al agua residual con lo que estaríamos contribuyendo a la contaminación de los ecosistemas con microplásticos. Ya se han comenzado a observar los primeros efectos, el Instituto Español de Oceanografía ha revelado que uno de cada seis peces comestibles contiene microplásticos en sus estómagos”.

OCU advierte a los consumidores sobre los riesgos que supone tirar las toallitas húmedas al inodoro y pide su colaboración para se depositen siempre en el contenedor de restos o en la basura y recomienda limitar en lo posible su uso y, optar siempre por comprar aquellas que están envasadas en envases flexibles y evitar los envases rígidos que tienen un mayor impacto ambiental.

Esta organización exige también a los fabricantes “una acción inmediata que pasaría por retirar todos aquellos mensajes donde se está indicando que las toallitas son desechables, biodegradables, papel higiénico húmedo, ya que inducen a error y esto repercute negativamente en el comportamiento de los consumidores. Así mismo, solicita que se advierta siempre en el etiquetado que las toallitas no deben tirarse por el inodoro por el peligro de atasco en cañerías y depuradoras”.

Finalmente y, opinión de OCU, “los fabricantes de toallitas húmedas infantiles desechables por el WC son en gran parte responsables del daño causado, tanto por los atascos y las alteraciones en las depuradoras, como por el impacto en el medio ambiente. Por lo que considera que deberían, al menos, financiar una campaña de sensibilización global informando sobre sus efectos adversos si se arrojan al inodoro”.

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