Nada mejor para potenciar una Liga Iberdrola que crece sin que nadie sepa hasta dónde puede llegar, que su actual edición decidiera el ganador en la penúltima jornada.

Ya nos lo dijo Enkarny. Un Barcelona-Atlético de Madrid donde las cosas estaban claras. La victoria por la mínima dejaría a las culés el título casi en sus vitrinas pero un empate o victoria visitante se lo daría a las visitantes.

Las veintidós jugadoras sabían lo que había en juego. Previsible el comienzo del partido, con las de Llorens llevando el mando del juego pero creando apenas una ocasión de gol. Hasta que apareció la capitana atlética. No les voy a negar que era la primera vez que veía, completo, un encuentro de la Liga Iberdola. Pero como diría el desaparecido Boskov, fútbol es fútbol. Lo jueguen hombres o mujeres.

Por eso es fácil distinguir una jugadora que puede marcar las diferencias. Y en mi humilde opinión esa fue Amanda Sampedro, que tiene tantos pulmones como clarividencia para saber por dónde llevar el juego de su equipo. Gracias a ella el Atlético pasó de dominado a dominador.

Bien es verdad que también sin crear oportunidades nítidas ante el marco de Sandra Paños, pero consiguiendo algo que buscaban en el Mini Estadi. Que el partido no estuviera en manos del Barcelona. Por ese lado, misión cumplida.

Jenny Hermoso, treinta y tres goles a sus espaldas, no tuvo ocasión de demostrar sus dotes goleadoras. Enfrente, tampoco Sonia gozó ni de espacio ni de pases que le permitieran lucir sus dotes, pero apareció más en el juego que su rival.

Los segundos cuarenta y cinco minutos comenzaron como los primeros. Con el balón en los pies de las azulgranas. Con más ganas que acierto, pero sí oportunidades de gol. Pero se veía a un Atlético muy consciente de sus posibilidades.

Aumentadas con las salida de Marta Corredera, habitual en los esquemas de Villacampa pero ayer suplente. Apenas llevaba unos minutos sobre el campo cuando hubo penalti en el área culé. Clarísimo y que Sonia convirtió en gol después de que el rebote del despeje de Sandra Paños le diera en su pierna y casi sin querer permitiera al Atlético de Madrid dar un paso de gigante.

Treinta minutos para que el Barcelona consiguiera la remontada. Y apareció Jenny Hermoso para aprovechar un desajuste defensivo atlético y lograr el empate. Más emoción no se podía pedir al partido.

Nada mejor para evitar sufrimientos que tener el balón en tu poder. Lo que hicieron las de Villacampa tras recuperarse del golpe moral recibido. El Barcelona sacó todo su poder ofensivo perdiendo con ello la capacidad de crear jugadas de gol. Y así hasta el final sin que se volviera a mover el marcador.

Falta una jornada, las de Villacampa lo tienen todo a favor porque juegan en casa ante una Real Sociedad que nada se juega. El título de la Liga Iberdrola le queda en bandeja al Atlético tras su empate en Barcelona.

 

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