El otro día pudo conocer al tipo con la cabeza más grande que yo he visto en mi vida. Ni les hago hipérbole ni les miento si les digo que en aquella cabeza se podrían hacer picnics, campos de fútbol, centrales eléctricas, reservas naturales para rinocerontes, proyecciones de cine…

Consecuentemente, tenía el cuello como el de un cantaor. Ancho como la M-30, sus venas bien podrían haber sido carriles de esos reversibles.

Le vi en el Metro, como no podía ser de otra manera. En el Metro de Madrid se juntan todos los extraterrestres que viven en la Villa y Corte. Además de él, estaba un señor con la camiseta del Atleti que decía sin cesar: “mira que le dije a Juanfran que tirara el penalty p’al otro lao, p’al otro lao, Juanfran, p’al otro lao.” Veinte metros más hacia allá, un hombre observaba: “Pero cómo se iba a esperar el Stark que la boda aquella le iba a pasar lo que le pasó, que alguien me diga cómo se lo iba a esperar, vamos, que me lo digan. Que venga aquí, qué sé yo, el mismísimo Albert Rivera y me lo explique, vamos.” Aquel ser de calabaza no parecía un ser extraño entre tanta fauna.

Cuando el metro llegó, se tuvo que poner de canto para entrar al vagón, claro está. Parecía que iba a bloquear toda luz posible, nada más lejos de la realidad, el hecho de tener tanta superficie (blanca, por calvo que era), hizo que la luz se distribuyera de una forma más eficiente a través de los reflejos. Si le hubieran puesto una linterna en la boca hubiera sido como la Torre de Hércules o el Faro de Chipiona, pero en deforme.

No pudo sentarse, yo sí, cosas de ser un hombre pequeño, pero me tuve que levantar para entrevistarle, es por vocación periodística que tengo. Me contó que nació en Toledo pero, cosas del curro, se vino a Madrid a los veintitrés años. “La gran ciudad”, decía. Heredó su inusitada testa de la familia de su padre, una saga de cabezones insignes de la capital manchega que se dedicaban a oficios naturales de quien goza de semejante molondra: Rematadores de saques de esquina en el fútbol, apertura de arcos mozárabes, modelos de farolas y yunques… Para finalizar con el toque humano que todo reportaje necesita, me contó que a los catorce se quitó el complejo de cabezudo disfrazándose de chupa-chups para un evento colegial: Sencillamente se pintó la cara de amarillo, es un tipo alto.

Hicimos amistad, es bueno compartir complejos. Yo les conté los míos, no los reproduciré, está uno como para reproducir sus complejos en un diario de tanto calibre. En cualquier caso, supongo que mis faltas son imaginables.

Le conté, eso sí, que recién estaba escribiendo para Diario 16 columnas sobre la vida, pareció impresionado. Él dijo que sus planes eran otros, había estudiado cosas de alquimias y ciencias inexactas que no le habían dado ningún resultado laboral, dadas las circunstancias y la situación global del país, decidió meterse en política, como tanta gente: Hizo de su cabeza un plan de negocio, desde octubre del pasado dos mil dieciséis, sencillamente, espera a que venga alguien del PP para que le recalifique la cabeza por zonas y así repartir el dinero que se saque a pachas. Hay gente que espera a su príncipe azul, él espera a su concejal de urbanismo:

“Si el socio es bueno, podríamos hacernos millonarios -me contó ilusionado-. Por mí se han interesado varios corruptos, pero todos eran corruptos muy de poca monta. Yo, hasta que no me venga uno de los grandes, seguiré esperando mi oportunidad”. Me contó cómo pensaba recalificar su chorla inmensa, dónde pensaba que iban a estar los apartamentos familiares, dónde la zona verde. Tenía pensado proyectar incluso un centro comercial, proyectar, eso sí, nada de construir luego, ahí estaba el negocio.

Antes de bajarse me confesó: “lo malo de la corrupción son los juicios y tal, pero, bueno, el que no arriesga no gana. Yo tengo un sueño y lo voy a cumplir, como la chavala de “La la land”.

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En twitter (@FernanCamacho) ando cientocuarentando pensamientos. En Instagram (también @FernanCamacho) difundo literatura. Sevillano en Madrid, me encontrarán escribiendo de política y teatro en @AndaluciaAlDia. Si buscan con más ahínco, también me leerán en @secretolivo. Estoy corrigiendo mi primera novela (cuya sinopsis se basa en las cosas de por la tarde) y casi siempre estoy escribiendo un poemario (sobre las cosas de por la noche).

1 Comentario

  1. En otros sitios sueñan con acabar con el hambre en el mundo o con las guerras…

    en españa se sueña con pegar un pelotazo, si es posible ilegalmente

    Seguro q a las 9 cuando abran las mesas electorales en las siguientes elecciones, ya esta d.cabezudo votando al pp, y otros q se quejan mucho haciendo vete tu a saber q

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