El terrorismo islamista regresó este jueves a España con un doble atentado en el corazón de Barcelona. Apenas habían pasado unos minutos del atentado y las redes sociales ya eran un hervidero: fotos de la zona, vídeos de gente corriendo y todo tipo de material gráfico y audiovisual de agentes de los Mossos d’Esquadra en pleno operativo policial.

Con el paso del tiempo todos nos acordaremos dónde estábamos en el momento que sucedió de igual manera que nos acordamos dónde estábamos el 11M. En aquella ocasión yo estaba en Columbus, a punto de examinarme de mis exámenes de doctorado; ahora me pilló en Biarritz, disfrutando de un paseo en la Côte des Basques junto a mis amigos Philippe y Marc. Fue Marc quien me comentó lo que estaba pasando, como se dice en estos días, ‘en tiempo real’. Así es la cosa: mientras unos procuran vivir otros urden el caos. Al principio no me podía creer lo que pasaba; luego me rendí a la evidencia. La foto que ilustra este texto la hice en una de mis últimas visitas a Barcelona porque una de las conclusiones más reveladoras de este acontecimiento es que cualquiera podríamos haber sido víctimas de estos actos de violencia.

Me pasé la tarde denunciando contenidos en Instagram, Twitter y Facebook, porque si por un lado es importante visualizar la barbarie por otro lado les estamos haciendo el discurso a los terroristas con nuestro miedo. Y es que esa parte de la estrategia de los conflictos asimétricos ya la tienen ganada: hoy en día todos somos conscientes de que algo así puede pasar en cualquier sitio, en cualquier momento. Por eso no deberíamos contribuir a hacer hinchar su discurso y si has presenciado imágenes del atentado de Barcelona o las estás recibiendo en tu móvil no deberías difundir nada de lo que tengas o recibas porque puedes entorpecer la investigación policial, puedes contribuir a difundir bulos, puedes revelar la identidad de un herido o fallecido y, sobre todo, puedes crear alarma gratuita.

Lo que sabemos hasta ahora es lo siguiente: El primer atentado se produjo pasadas las cinco de la tarde, cuando una furgoneta de alquiler se subió al paseo de las Ramblas y arrolló a todos los viandantes que encontró a lo largo de unos 500 metros, desde la plaza de Cataluña hasta el mosaico de Gaudí. Dejó 13 muertos y más de 100 heridos, una quincena de ellos en estado grave. El único ocupante de la furgoneta logró emprender la huida a pie.

Hubo un segundo intento de atentado ocho horas después cuando un vehículo con cinco terroristas en su interior accedió al paseo marítimo de Cambrils para perpetrar un nuevo atropello masivo. El vehículo consiguió alcanzar a seis peatones, pero agentes que estaban desplegados en las inmediaciones lograron neutralizar el vehículo antes de que avanzara más metros. Los ocupantes salieron del coche y fueron alcanzados por disparos de la policía y murieron en el tiroteo.

Entre un acontecimiento y el otro el Daesh se atribuyó la autoría del atropello de las Ramblas y, nuevamente, se convirtió en el foco informativo en esta otra guerra asimétrica que es la narración del terror.

Por ahora la Agencia Española de Protección Civil solo ha detallado que hay víctimas de al menos 18 países: Alemania, Argentina, Australia, China, Bélgica, Cuba, Filipinas, Francia, Ecuador, España, Estados Unidos, Grecia Holanda, Hungría, Irlanda, Italia, Kuwait, Macedonia, Pakistán, Perú, Reino Unido, Rumania, Taiwán, Turquía y Venezuela, sin especificar si se trata de heridos o de fallecidos. No se conoce aún el nombre de ninguna de las víctimas del ataque de ayer en Barcelona, con un balance provisional de 13 muertos y un centenar de heridos, 15 de ellos graves, 23 menos graves y alrededor de 50 leves. Estos números pueden variar debido a la gravedad de algunos de los heridos.

La investigación sigue en marcha y no podemos más que agradecer a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado su trabajo sean Mossos, Policía Nacional, Guardia Civil, CNI o Protección Civil.

T’estimo Barcelona per tants moments de felicitat que ens has donat. I t’estimaré per tants moments de felicitat que encara ens hauràs de donar. Ànims i força a tothom!

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