Irán ha ejecutado a una mujer kurda iraní de 24 años en la prisión central de Urumieh, provincia de Azerbaiyán Occidental, víctima de violaciones y maltratos reiterados por su marido y su cuñado. La ejecución de Zeinab Sekaanvand viola el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y de la Convención sobre los Derechos del Niño, y se trata de violación fragante de los derechos humano más elementales, además de un atentado contra las mujeres.

Zeinab Sekaanvand Lokran provenía de una familia pobre, conservadora iraní-kurda, y se escapó de su casa a los 15 años para casarse con Hossein Sarmadi con la esperanza de una vida mejor. Sin embargo, poco después de la boda, Hossein comenzó a golpear a Zeinab, ella pidió el divorcio, pero él se negó. Ella le denunció a la policía, pero la ignoraron. La mujer escapó del hombre, pero su familia la repudió. 

Zeinab Sekaanvand dijo que, poco después de casarse a los 15 años, buscó la ayuda de las autoridades y denunció que su cuñado la había violado repetidamente. Sin embargo, en lugar de investigar estas denuncias, las autoridades constantemente la ignoraron y no le brindaron ningún tipo de apoyo como víctima de violencia machista y sexual.

Tenía 17 años cuando su esposo murió. Zeinab fue arrestada y “confesó” que ella le había matado, después de haber abusado de ella durante meses, violándola repetidamente.  La policía iraní la retuvo durante los siguientes 20 días, torturándola repetidamente.

En 2015, Zeinab se casó con un compañero preso en la cárcel Central de Urumia y quedó embarazada. El estado de Zeinab retaso la ejecución. Hace dos meses dio a luz a un bebé muerto, lo que aceleró su ejecución.

Debido a la conmoción por la ejecución de su compañero y amigo de celda el pasado 28 de septiembre, su bebé murió en su útero. Fue devuelta del hospital a la prisión al día siguiente, y se le negó cualquier apoyo o atención posnatal desde entonces.

Zeinab Sekaanvand se retractó de las confesiones de haber matado a su marido, hechas cuando no tenía acceso a un abogado, en la sesión de prueba final, cuando conoció a su abogado designado por el estado.

Después del asesinato de su marido, Zeinab Sekaanvand dijo que fue interrogada bajo tortura por policías varones sin un abogado presente. Durante su última sesión de prueba, donde se le permitió un abogado por primera vez, se retractó de su anterior ‘confesión’ de que había asesinado a su marido, diciendo que había sido obligada a hacerlo. A pesar de esto, el juez se negó a ordenar una nueva investigación y en su lugar la sentenció a muerte.

El 29 de septiembre, la llevaron a la clínica médica de la prisión donde el personal le realizó una prueba de embarazo. Tras la prueba negativa, las autoridades de la prisión se pusieron en contacto con la familia de Zeinab Sekaanvand y se les ordenó ir a la prisión el 1 de octubre, para una visita final, y se les informó que estaba programada para ser ejecutada el 2 de octubre. Como así ha sido.

Philip Luther, Director de Investigación y Defensa de Amnistía Internacional para Medio Oriente y África del Norte, ha afirmado que “la ejecución de Zeinab Sekaanvand es una manifestación enfermiza de la indiferencia de las autoridades iraníes por los principios de la justicia y el derecho internacional de los derechos humanos. Zeinab tenía solo 17 años cuando fue arrestada. Su ejecución es profundamente injusta y muestra el desprecio de las autoridades iraníes por el derecho de los niños a la vida. El hecho de que su sentencia de muerte haya sido seguida por un juicio injusto hace que su ejecución sea aún más escandalosa”.

“Parece que las autoridades iraníes están programando cada vez más la ejecución de personas que eran niños en el momento del crimen a muy corto plazo para minimizar la posibilidad de intervenciones públicas y privadas efectivas. Nos horroriza su uso contínuo de la pena de muerte contra personas que tenían menos de 18 años en el momento del crimen, lo que constituye una violación del derecho internacional de los derechos humanos. Esta es la quinta ejecución de un delincuente juvenil que hemos registrado este año y tememos que no sea la última, a menos que la comunidad internacional tome medidas urgentes.

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2 Comentarios

    • Hay que luchar contra la injusticia allí donde suceda.
      Pero lo que no se puede en países como España es imponer las leyes y la ideología de género, contra todo varón heterosexual.
      Es un crimen y un atentado en un país supuestamente constitucional y democrático de derecho en pleno siglo 21,que se permite leyes que violan la presunción de inocencia, los derechos humanos fundamentales de todo varón heterosexual, generando odio y psicosis de forma institucional y llegando a crear tribunales de excepción o “especializados” solo para los hombres, cientos de ellos repartidos por toda España, ocultando la violencia psicológica y también física sufrida por el varón para agrandar cada vez más el engendro legislativo que nació en 2004 con Zapatero y qué representa lo que jamás un Estado debe hacer, qué es violar derechos humanos fundamentales a una raza un género un colectivo, haciendo responsables a todos los hombres de los delitos de algunos, los mismos principios que inspiraron la ideología nazi y las leyes de Núremberg, con la agravante de producirse de forma silenciosa en un país supuestamente respetuoso con los derechos humanos.
      Allá donde la mujer está realmente vulnerada en sus derechos humanos es donde del feminismo debe luchar teniendo su razón de ser,y obteniendo el apoyo de todo el mundo civilizado.
      Las leyes de género españolas suponen una gran violación de derechos humanos, de todos los hombresm resultando un crimen de Estado. Igual que cuando se dá a la inversa contra el otro sexo,y cuando es un Estado quien no respete los derechos humanos de las mujeres. La más enérgica repulsa en ambos casos.
      Dejen de utilizar los casos solamente de violencia contra las mujeres por parte de hombres en España,un país igualitario constitucional y de derecho,que lo era antes de las leyes de género de 2004
      Las leyes con derecho penal de autor son leyes perversas y criminales pues solamente es culpable de un delito aquel que lo comete, pero jamás todos los hombres, todas las mujeres, todos los blancos,todos los negros a todos los que tengan el mismo color de piel o la misma altura.
      Dejen de utilizar los casos de violencia,sólo de hombres contra mujeres ocultando la violencia a la inversa,para atacar a la Iglesia, para atacar el estado de derecho y para convertirlo en la más perversa Inquisición feminazista de género y en uno de los mayores crímenes contra la humanidad, por producirse de forma premeditada e inadvertidas para muchos hasta que les toca directamente,y ante lo que otros muchos prefieren tener los ojos cerrados, pues se lucran con el género y la injusticia de género, y muy especialmente los partidos políticos que tienen la poquísima vergüenza de autodenominarse partidos constitucionalistas cuándo violan en sus leyes de género, lo más sagrado que son los derechos humanos fundamentales que deberían ser inherentes a toda persona sobre la faz de la tierra.
      Toda, toda la repulsa contra este caso y contra todos los otros casos de injusticias. Ahí es donde se deberían dedicar todos los recursos y todas las acciones para evitar casos terribles y repugnantes de violación de derechos humanos.

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