Traten otros del gobierno, del mundo y sus monarquías escribía Luis de Góngora en sus letrillas esas hoy que parecen relucir más en el lustre en el que se abrillantan las armas de la estrategia electoral de las más que probables terceras elecciones a las que el PP parece querer entregarse a fin de seguir aumentando sus votos frente a un famélico partido como Ciudadanos en donde su espacio de centro derecha en la política española parece difuminarse. Con todo parece que Mariano Rajoy ha hecho suyas las palabras gongorianas en una perfecta estrategia de posicionamiento en la que el interés particular o personal parece más importante que el de un país en donde el paso atrás del propio Rajoy podría haber facilitado tal vez una investidura del PP con la abstención del resto de partidos políticos.

Con todo, parece que la estrategia del ombligismo político de los grandes partidos y las minorías de bloqueo partidista a las que nos parecen querer acostumbrar los líderes de los partidos en este nuevo multipartidismo emergente no cambiaran los bloqueos actuales tras las elecciones del próximo mes de Diciembre, máxime cuando los ingredientes preelectorales son los mismos: Idénticos lideres, programas , posicionamientos y posibles apoyos. Eso sí con un mayor mosqueo del respetable y un aumento de la abstención – ganadora a priori de unos terceros comicios-

En definitiva, sería conveniente que ante las probables terceras elecciones y resultados previstos se abordasen en la escena política algunas cuestiones básicas para evitar unas cuartas elecciones allá por la primavera del 2017. En primer lugar, el abordaje necesario de la reforma de la Ley Electoral con la introducción de una segunda vuelta que permitiese ante unas condiciones como las que actualmente vive nuestro país avanzar en la investidura de un gobierno, en segunda lugar la clarificación necesaria del liderazgo en el seno del PSOE , principal partido de la oposición y pilar fundamental de la política en nuestro país y por ende de la democracia en donde además se muestra como urgente fijar un único proyecto político socialista para lo que deberá ser el abordaje de los grandes retos de una España donde la crisis económica y el endeudamiento del país son realidades que deberán ser abordadas con urgencia. Y por último, y en tercer lugar la renovación completa y profunda del PP, un partido en donde la corrupción ha logrado crear una aluminosis peligrosa y perfecta ocultada a base de los resultados electorales obtenidos elección tras elección por los populares pero que de no atajarse corre el riesgo de llevarse por delante a parte de nuestra democracia.

Tres sencillos pasos y tres pasos fundamentales para el desbloqueo y la búsqueda del consenso a través de una visión profunda de lo que nuestro país necesita , todo ello desde un liderazgo con altura de miras y visión a la larga, esa que tanto hecha uno de menos en los partidos políticos de hoy y que tan buen resultados dieron en una transición en donde el acuerdo y el progreso de muchas generaciones se logro a partir de la renuncia de programa máximo de cada uno para lograr el marco básico de conformidad de todos. Ese fundamental para que un país prospere y enfrente los desafíos con capacidad de superación.

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