El Tempo, movimiento o aire, en terminología musical, se refiere a la velocidad con la que debe ejecutarse una obra musical. Es una palabra italiana que literalmente significa “tiempo”.

Los compositores, a lo largo de la história de la música occidental,  utilizaron dos formas de indicar el tempo. Hasta la invención del metrónomo, sobre 1812, que es un instrumento mecánico que procuraba reemplazar a los latidos del corazón, referencia usada hasta entonces, se empleaban palabras como andante, allegro, adagio, etc. que sugerían una idea subjetiva de la velocidad de la obra, además de aportar información sobre la expresión que había que dar a la misma, según los autores.

En la tarde de la primera jornada del XXXIX Congreso del PSOE,  las nuevas generaciones socialistas dieron la sorpresa cuando, en la comisión que debatía las grandes líneas políticas que el partido asumirá en los próximos cuatro años, lograban el 20% mínimo de votos para que esa enmienda a la Ponencia Marco pasase a ser votada en el Pleno.

Luego del “pánico” suscitado, según testigos presenciales, y gracias a una directa implicación del flamante Secretario General, el PSOE finalmente no apostará por avanzar hacia la III República. El equipo de Pedro Sánchez consiguió pactar finalmente con las JJSS una redacción alternativa en la que se suprimió la aspiración de llegar a una III República y se limitó “sólo a fortalecer los valores republicanos”, según informó Europa Press.

El texto de los jóvenes socialistas decía que, el “proyecto de futuro” para España, era avanzar hacia el sistema republicano. Concretamente: “Una sociedad libre, justa, donde todos los ciudadanos sean iguales ante la ley, y donde todos tengan los mismos derechos, pasa por un proyecto republicano para nuestro país”, se señalaba en la propuesta. Esto sería un ejemplo de un tempo que pretendía ser “Allegro maestoso”, pero, los dueños de la partitura, lo cambiaron por un “Allegro ma non troppo”.

Tal como en la Música la invención del metrónomo aportó mayor precisión. Menos posibilidades a la subjetividad de los intérpretes. En función del tempo que el intérprete o dirección, una misma obra musical tiene una duración más o menos larga. En la política española en general, y en el socialismo en particular, se ha dado “objetividad” necesaria para evitar que los tempos se desmadren.

Sería de agradecer a los dirigentes de este país que, llegados a este punto, fueran conscientes de la desincronía entre los “tempi” de las víctimas del austericidio, y los de las élites políticas, situación esta que, hace muy poco, pusieron en evidencia los propios militantes del. PSOE… y hace pocos años los indignados del 15M. Jugoso botín electoral este último, que se sigue resistiendo a entregarse por completo.

En Europa, en torno al siglo XVII, los compositores siempre quisieron dejar indicaciones claras sobre la partitura, en relación la velocidad, y expresividad consecuente, a la que querían que se interpretara su música. Muchos históricos dirigentes del PSOE, PP o la vieja guardia del Partido Comunista, siguen pretendiendo condicionar la nueva interpretación que imponen las actuales condiciones sociales, políticas y económicas de España. Estas indicaciones han sido de varios tipos y consecuencias, según los momentos y las formaciones. Las consecuencias insatisfactorias. Porque, en todos los casos, el recorrido histórico que lideraron para traernos hasta aquí, es de dudosa efectividad, tanto en resultados como en valores. En ese camino, quedó alterado el espíritu de la obra común. De la misma manera que un legado musical puede derrumbarse al forzar una interpretación que corrompa su espíritu. Cómo llamar si no, a esta conclusión a la que se llegó este fin de semana en Madrid: “Los socialistas aprueban defender los valores republicanos, pero sin cuestionar la forma del Estado”. Si temen cuestionar, entonces no son socialistas.

Mucho me temo que no parecen haber comprendido que la militancia les ha dado un mandato. No un cheque en blanco. Deberían dejar de lado el metrónomo y dejarse guiar por los latidos de sus corazones.

Por el bien de España.

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