Según un estudio elaborado por Funcas, la Fundación de Cajas de Ahorro, Telefónica es la empresa española más vulnerable a la hora de caer en manos extranjeras. El fuerte descenso de su capitalización en bolsa y el hecho de la inexistencia de un núcleo duro fuerte en el accionariado la convierten en atractiva para un sector que conseguiría, así, lo que todos buscan en estos momentos: la entrada en el mercado latinoamericano. AT&T y China Mobile son las candidatas favoritas.

AT&T ya lo intentó hace tres años, según informaciones publicadas por el periódico El Mundo, desmentidas por el Gobierno y la Compañía. Ahora, cuando el valor en bolsa de la sociedad que preside José María Álvarez-Pallete, ha caído más de un 50% respecto al de 2012, quedándose en 40.000 millones, y los accionistas de referencia, BBVA y La Caixa, que suman entre los dos el 11,2% del total de títulos, atraviesan por dificultades en sus principales negocios, la multinacional española se está viendo sometida a una serie de presiones por parte de los llamados “inversores bajistas”, los que fuerzan una bajada de la acción con el fin de especular.

el valor en bolsa de la sociedad ha caído más de un 50% respecto al de 2012

Esta bajada traería como consecuencia un alza a medio plazo. Pero, para entonces, el precio de una OPV por parte de un inversor con liquidez suficiente como para garantizar una “prima” a los actuales accionistas, supondría poner en el mercado a la empresa. Un total de 12 euros por acción bastarían para iniciar el proceso.

En Europa, tanto Deutsche Telekom como Vodafone no pueden entrar en ese juego por las condiciones que impone Bruselas en materia de competencia. Quedan, por tanto, las referidas AT&T y la asiática China Mobile, la segunda más grande del mundo. La norteamericana tiene un problema: tiene que digerir una reciente compra, la de Time Warner, con un coste de 79.000 millones de euros. Por su parte, otro candidato norteamericano, Verizon, digiere, aún, la compra del 45% que Vodafone tenía en Verizon Wireless por 95.000 millones de euros. No parece ser la situación más idónea para los ‘telecos’ norteamericanos.

Pero China Mobile es otra cosa. El gigante asiático tiene un objetivo: el mercado latinoamericano y nada mejor para introducirse en él que Telefónica. El negocio estaría asegurado. El problema es Europa, mercado que no les interesa. La ventaja es que Telefónica hizo, en los últimos años, una inversión en infraestructuras, la fibra óptica, que la convierte en la mejor preparada de cara a la futura digitalización tecnológica. La idea que tiene China Mobile cuando baraja la hipótesis de adquisición, es segregar el negocio en dos actividades: de gestionar el latinoamericano se encargaría directamente, y del europeo se lo cederían a un fondo de capital-riesgo.

Otro problema es la enorme deuda que arrastra Telefónica, 50.000 millones de euros. Tal circunstancia ha supuesto el que este año haya tenido que aplicar el “scrip dividend” para remunerar a los accionistas. De 0,75 euros por acción se ha pasado a 0,40 euros, lo que ha permitido que muchos propietarios de títulos hayan optado por cobrar esta retribución en forma de nuevas acciones. Ello ha permitido reducir el endeudamiento en casi 2.000 millones.

Otras operaciones previstas, como la venta de Telefónica 02 a Hutchinson, han sido desautorizadas por Bruselas lo que significa un jarro de agua fría para las pretensiones del equipo de Álvarez-Pallete de quitar lastre. Otra operación, la de la venta de Telxius, la filial que agrupa las infraestructuras de telecomunicaciones en el mercado, tampoco parece estar dando los resultados apetecibles.

Ahora bien, la debilidad de la multinacional española tiene un límite. El Gobierno ya no puede disponer de la Golden Share, la famosa acción de oro mediante la cual impide la adquisición por parte de un inversor extranjero de un sector estratégico para la economía del país. Pero todavía puede seguir utilizado eso, precisamente, la calificación de Telefónica como “sector estratégico” para la economía española, para impedir su absorción por parte de alguno de los gigantes de la telecomunicación. No debe olvidarse que la inversión en las nuevas infraestructuras en España llevada a cabo por el grupo, del cable convencional a la fibra óptica, pone al mercado tecnológico digital de nuestro país en las mejores condiciones para ser el número uno en Europa.

 

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