Lleva tiempo el PSOE en tierra de nadie. No es tan rojo como Podemos, ni tan del Ibex como Ciudadanos ni tan derechas como el PP.

No es una cosa pero tampoco es la contraria, es un punto medio indefinido, que lo mismo puede ser A, que B, en base a si puede o no gobernar. Es federalista, independentista y centralista a la vez y para algunos está podemizado mientras que el resto considera que se ha derechizado.

Para colmo, desde aquel fatídico momento en el que Zapatero subió a la tribuna de oradores para anunciar los recortes vive en el marco comunicativo e ideológico del PP.

Aquel discurso de Zapatero decía que no había alternativa, que no se podía hacer otra cosa. Dejó establecido que lo que dicta Bruselas es inapelable y que de la crisis sólo se podía salir de la mano de quienes nos habían metido en ella.

Desde entonces, el PSOE no ha salido del marco del PP. La aparición de Podemos no les ayudó tampoco a salir. Con una fuerza que les comía terreno presentando una alternativa desde la izquierda (por incompleta y chapucera que resultara en el fondo) el PSOE se centró más y se abrigó en el discurso de lo inevitable, del “sentido común” y ahora de la gobernabilidad y la estabilidad.

el PSOE se centró más y se abrigó

De aquel PSOE que nos dijo que no había gestión alternativa a los recortes ni propuesta económico social que compitiera con la establecida por la derecha hemos llegado a un partido que se está tragando que por el bien de España lo mejor es dejar gobernar a otro partido que está ante los tribunales y pidiendo nulidades de juicios, en vez de hacer pagas a sus corruptos sus corrupciones.

No hay discurso propio, por lo que se compite en el del PP y ahí lo normal es siempre perder, como le está pasando. El PP le dice al PSOE que España necesita una izquierda moderada fuerte y que lo mejor es que se tome su tiempo para recomponerse y el PSOE se lo cree.

Casualmente para que se recomponga bien el PSOE lo que necesita es dejar gobernar al PP y facilitarle estabilidad. De la necesaria renovación del PP no se habla, no existe, nadie del PSOE la considera.

Así, mientras el PSOE no salga del marco de la derecha va a estar en una posición de sumisión infinita. Hoy es la abstención, que es necesaria por el bien de España, por el bien del PSOE (para recomponerse) y porque lo manda Bruselas. Ya saben, “lo inevitable”.

A cambio de la abstención le dicen al PSOE que así además podrá hacer una oposición dura, pero ese escenario es impensable con los socialistas jugando en el campo contrario. Cuando lleguen los presupuestos y el PSOE intente apretar al PP volverá el chantaje. “Teneís que absteneros, el país no puede estar sin presupuestos, vosotros necesitáis tiempo para recomponeros y no provocar unas elecciones y además es lo que dice Bruselas”. De nuevo, “lo inevitable

Después de los presupuestos será lo siguiente y lo siguiente. Chantaje constante al PSOE por no saber poner el pie en la puerta. O más bien no ponerlo por no tener alternativa que presentar

El PSOE es preso porque ha asumido que la opción del PP es inevitable. Quiere atreverse a matizarla, pero no osa contradecirla o negarla. Y efectivamente, mientras no haya alternativa, lo que diga el PP será inevitable y ante eso ¿para qué votar al PSOE?, se preguntarán muchos.

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