Se acumulan los interrogantes en el populoso barrio León de la Sevilla trianera, bastión por antonomasia del susanismo en su más pura esencia y lugar de residencia de la lideresa indiscutible hasta hoy del PSOE de Andalucía. ¿Por qué? ¿Qué hemos hecho mal? ¿La culpa es nuestra o de la movilización extrema de todas las derechas? ¿La desunión de ‘las izquierdas’? ¿Los ERE? ¿Endosamos el mochuelo a la inexistente lluvia en un resplandeciente y soleado domingo electoral del otoño andaluz? ¿Simple desgana de una izquierda desmovilizada conscientemente o voto de castigo a políticas demasiado escoradas al liberalismo? ¿Las fratricidas primarias socialistas de 2017 están pasando ahora factura por el sur? ¿Las arriesgadas políticas de Pedro Sánchez en el entuerto catalán?

La sangría de votantes que ha ido perdiendo sucesivamente el socialismo andaluz es una constante desde el ya lejanísimo 2004

Infinitas preguntas, ni una sola respuesta. Y mucho menos una convincente que aclare la hecatombe del PSOE en Andalucía, del susanismo, esa forma sui géneris de aplicar políticas de izquierda moderada abrazada a los preceptos básicos del capital. Bueno, sí, una sola respuesta clara entre tanta pregunta sin aclarar: el susanismo ha muerto. Sólo queda ya a estas alturas leer el responso y enterrar el cadáver.

Nunca en apenas dos años una figura política como la de Susana Díaz (Sevilla, 1974) pasó desde tan alto a tan bajo. Nunca una figura política como la de esta sevillana se quemó tan rápido cuando los augures del socialismo la elevaron ad eternum a los altares de los elegidos. Mamó desde niña el socialismo en casa de su padre fontanero y de su madre ama de casa, y después desde su juventud entre las paredes del cuartel general del PSOE sevillano (cuna de otros históricos como Felipe González o Alfonso Guerra, entre otros muchos) en la avenida Luis Montoto. Desde los tiempos de González y Guerra, nunca dos socialistas como Sánchez y Díaz han acaparado tanta atención mediática en tan poco tiempo.

El punto de inflexión se produjo el 21 de mayo de 2017. Susana Díaz, que vino del sur a la capital del reino con la maleta llena de ambiciones, se tuvo que volver Despeñaperros abajo y quedarse ahí, entre sus más fieles y plantear una política de contención del susanismo cuando las alertas internas daban ya señales de aviso desde mucho tiempo atrás. Nunca se atendieron estas alarmas en la calle San Vicente de Sevilla, sede del PSOE andaluz. Y ahora todo son caras circunspectas de asombro y shock total.

¿Simple desgana de una izquierda desmovilizada conscientemente o voto de castigo a políticas demasiado escoradas al liberalismo?

Ampliando el foco, el mal que ha derivado en la pérdida de la mayoría socialista en el granero de votos por excelencia de este partido centenario viene inoculándose poco a poco desde mucho tiempo atrás. La tupida red clientelar tejida durante 36 años de gobiernos ininterrumpidos, un sistema que se retroalimenta a sí mismo de sus propias verdades absolutas y unos mecanismos endogámicos de actuación y dulcificación de la realidad a sus intereses partidistas han provocado durante décadas un caldo de cultivo difícil de digerir.

A nadie escapa que la sangría de votantes que ha ido perdiendo sucesivamente el socialismo andaluz es una constante desde el ya lejanísimo 2004, en tiempos de Manuel Chaves, hoy a punto de conocer si queda inhabilitado durante diez años por el caso de los ERE irregulares, como su sucesor José Antonio Griñán, al que también se le pide prisión por presunta prevaricación y malversación.

Nunca nadie hasta hoy, 3 de diciembre de 2018, se ha empezado a hacer todas las preguntas que encabezan este análisis, porque no lo han creído necesario. Han vivido muy cómodos en la complacencia que otorgaba una comunidad autónoma que nunca le ha fallado a unas siglas que en Andalucía adquieren una idiosincrasia muy particular. El susanismo como fenómeno político sólo ha tenido una vigencia de cinco años, pero parece un siglo por las simientes que plantaron en esta tierra sus antecesores.

La ciudadanía andaluza, a derecha e izquierda de los diferentes ejecutivos de Susana Díaz desde que sucediera a Griñán en el palacio de San Telmo (sede de la Presidencia de la Junta) en 2013, siempre ha mostrado el mismo hartazgo por una forma de hacer política que exasperaba igual a conservadores que izquierdistas, incluidos los que se sienten orgullosos de militar en este partido desde mucho antes de que Susana Díaz acumulara todo el protagonismo de forma cesarista en su persona hasta el punto de arrinconar las siglas históricas a un rincón casi inapreciable.

Estas elecciones andaluzas ponen punto y final al susanismo. De ello no cabe duda. Y lo hace de la peor manera posible: permitiendo alentar el fantasma de la ultraderecha, hasta el punto de tener una representatividad parlamentaria más que alarmante por primera vez en la democracia española tras la Transición. Pero también pone fin a la hegemonía histórica de un partido al frente del gobierno autonómico, en una simbiosis que hasta ahora parecía indestructible e inamovible.

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2 Comentarios

  1. FRANCO ESTABA DESCANSANDO ETERNAMENTE EN EL VALLE DE LOS CAIDOS HASTA QUE PEDRO SANCHEZ LO HA RESUCITADO DE NUEVO.
    vox sube como la espuma,la visita al valle de los caidos supera records .
    la foto de franco aparece por todos lados ,es mas se dirige a la almudena ante el estupor de todos .
    de repente la guerra civil parece que fue ayer y se recuerdan de nuevo las atrocidades cometidas por ambos bandos.quien no ha recibido por whassap alguna de ellas.
    En lugar pedro sanchez de trabajar con nuestros problemas en el presente que ya son bastantes con el independentismo, inmigracion ,la estafa del banco popular ,pensiones la justicia que esta hecha unos zorros se dedica a despertar al caudillo de su tumba.
    gracias a la estupidez de sanchez que no deja descansar a los muertosen en paz
    sera verdad la maldicion de tutankamon ,en este caso la maldicion del caudillo
    que ha vencido una batalla en andalucia despues de muerto como el cid y se dirige a madrid a ganar las generales.
    muy bien pedro sanchez muy bien ,

  2. Su discurso es propio de un fascista español aunque puede que usted no quiera darse ese apelativo.
    Mire usted,en una guerra todos los bandos(de ahi la palabra bandera,no olvide usted esto)matan y cometen atrocidades,El genocidio en españa empezo una vez acabada la guerra,incluso antes,el bando(bandera,la del aguilucho)vencedor asesino a miles de españoles y los arrojaron en cunetas y fosas comues,entre ellos al mas gran poeta del siglo XX que aun esta en una fosa no encontrada,despues de acabada la guerra y hasta el año 1975 y desde ese año hasta otros despues los fascistas españolessiguieron matando a estiudiantes,trabajadores y abogados(Atocha,1977) y cuyos asesinos vivieron de maravilla y sus nombres engalanaban grandes avenidas españolas.Si señor,Franco fue un asesino de guerra(declarado asi esta en el juicio de Nurenberg)y su momia no debe d estar en un lugar privilegiado ni santo,entre otros motivos porque el NO MATARAS es ley sagrada,ley de DIOS.
    ¿Que este pais llamadao españa tiene muchos problemas?de acuierdo,como los tiene cualquier pais del mundo y uno de ellos es mantener una herida mal cerrada,cicatrizada en su exterior pero llena de pus en su interior.
    ¿Usted y gentes como usted no se han dado cuenta de que las españolas y las eurpeas en general no tienen hijos que puedan producir un cambio y recambio generacional?¿Que no se pare lo suficiente como para ,mantenerse el pais?Gracias a los que vienen de fuera quizas este gran problema pueda solventarse,pues son ellos los que van a trabajar y cotizar ya que en gran medida cientos de miles de españoles NO QUIEREN trabajar y si vivir del cuento y de las subvenciones,en todas las ciudades hay barrios enteros de gente ociosa que te dicen que no van a trabajar por la cara,pero claro,elproblema es que los que se juegan la vida para labrarse una vida les va a quitar el trabajo en los invernaderos de Almeria¿verdad?
    El problema de Sanchez y del Psoe es que han olvidado lo que es ser socialista y obrero para dedicarse a ser contable y gestor del capitalismo feroz y para esto sobran alforjas pues para eso la derecha lo hace mejor sin duda.
    Respecto a Andalucia,el problema no se llama Pedro,se llama Susana y la cuasi mafia del psoe en Andalucia,que no han querido ver que a Susana no la queria ni sus bases.

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