González, rodeado en el restaurante La Choza de El Rocío por Díaz, la alcaldesa de Almonte y la cúpula del PSOE de Huelva.

A 40 euros el menú en el restaurante La Choza y pagado a escote, en un lugar privilegiado de Andalucía, frente a las marismas que cobijan la basílica de la virgen del Rocío, en Almonte (Huelva), la presidenta andaluza y candidata del PSOE a la reelección, Susana Díaz, ha vuelto una vez más a echar mano del ex presidente del Gobierno Felipe González para arrancar una campaña electoral que, a priori, solo guarda una única incertidumbre: quién y en qué condiciones la hará presidenta de la Junta de Andalucía para los próximos cuatro años y dé comienzo a la XI Legislatura del Parlamento autonómico. Definitivamente, el susanismo parece que goza de buena salud, al menos eso es lo que ha recetado hace unos días el sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) desde la cocina de La Moncloa.

La campaña del PSOE andaluz se la ‘diseñó’ de antemano el PP bajo la consigna del victimismo frente a la afrenta de lo andaluz

Pero ninguna salud inquebrantable es eterna. El PSOE de Andalucía es consciente de que su lideresa no puede apechugar con todo ella sola, pese a que en los carteles electorales las siglas del partido siguen arrinconadas, casi avergonzándose de ellas, mientras la palabra “Susana” ondea en verde a todo trapo mientras posa con la chupa de cuero roja que tanto la identifica con el socialismo y una pulsera con los colores verde y blanco de Andalucía. En la campaña de 2015 no le fue mal del mismo modo, y aunque el PSOE siguió perdiendo miles de votos –una constante desde las autonómicas de 2004–, la campaña personalista de Díaz con su “Yo con su Susana” frenó la caída. Es lo mismo que certifica el reciente sondeo del CIS, que el PSOE puede perder algún que otro escaño pero mantiene el porcentaje de votantes de hace tres años.

Para que este esfuerzo desmedido por estar al frente del cotarro otros cuatro años le dé sus frutos, el PSOE de Andalucía tendrá que hilar muy fino el traje de su padrino de boda que la lleve en volandas al altar de la Presidencia de la Junta de Andalucía en una tercera legislatura consecutiva, la segunda salida de las urnas. Es plenamente consciente de que las mayorías absolutas son cosa de otros tiempos ya muy lejanos, pese a que Andalucía sigue siendo el granero por excelencia del PSOE.

El partido a batir por el resto del pelotón (al que el CIS otorga un empate técnico a tres bandas) ha comenzado, como siempre, prometiendo que hablará en positivo, haciendo del victimismo y la afrenta de siempre contra los clichés andaluces una bandera patrimonial exclusiva del socialismo andaluz, como si el resto de formaciones en liza no estuvieran también hasta el gorro de los insultos y el constante ninguneo a una tierra y una comunidad autónoma que sigue sin salir del furgón de cola de buena parte de las regiones de la Unión Europea, con unas tasas de paro que siguen siendo insultantes para una región que es la tercera que más PIB nominal aporta al Estado, aunque el PIB per cápita sigue a la cola a nivel nacional.

Chupa de cuero rojo, pulsera de Andalucía, y más “Susana” que “PSOE de Andalucía” en el cartel de campaña del partido.

Susana Díaz y el susanismo son los cocos de los tres partidos que intentarán batirse el cobre por ocupar la bancada de principal formación de la oposición. La incertidumbre en este sentido es máxima, y así se ha encargado de subrayarlo la encuesta del CIS. Si Adelante Andalucía se consolida como segunda fuerza, a nadie escapa que Pedro y Pablo no son Susana y Teresa, porque la formación morada en Andalucía ya se ha encargado de sacar los colores a Pablo Echenique en un pulso que se ganó desde el sur. Las lideresas de las principales formaciones de izquierda tendrán que dejar a un lado el palpable desafecto mutuo que han evidenciado a diario en los debates parlamentarios si quieren reeditar un pacto de gobierno similar al que ha llevado a Pedro Sánchez a La Moncloa.

Dos dudas por el flanco derecho: ¿Cuánto de espectacular será el ascenso de Ciudadanos y cómo de gordo el batacazo del PP?

Y a partir de aquí entran en liza las derechas, más fraccionadas que nunca, de todos los colores (azul, naranja y hasta el verde de la ultraderecha de VOX), con mensajes a cual más virado a la derecha y en clara posición de desventaja con respecto al PSOE según todos los sondeos. Andalucía será su primer termómetro para la que se avecina en 2019, electoralmente hablando. Dos son las preguntas a despejar el próximo 2 de Diciembre dese el flanco derecho. La primera: ¿Cuánto de espectacular será el ascenso de Ciudadanos y cómo de gordo el batacazo del PP, hasta ahora principal partido de la oposición? Y la segunda y más preocupante: ¿hasta qué punto la amenaza de VOX desde la ultraderecha fructifica con algún representante en el hospital de las Cinco Llagas, sede del Parlamento de Andalucía?

Esta crónica termina en el mismo municipio en el que comenzó, como ejemplo de lo que el PSOE de Andalucía representa en un enclave básico para sus intereses: Almonte. 23.000 habitantes, y dos pedanías emblemáticas: la aldea de El Rocío y la playa de Matalascañas. El Parque de Doñana alrededor. En Almonte, el PSOE gobierna con una mayoría absoluta relativamente cómoda, de inquebrantable sentir susanista, y una oposición fracturada que no ha sabido frenar la inercia hacia un nuevo mandato socialista.

Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, cabeza de cartel de Adelante Andalucía, la confluencia andaluza de Podemos e IU.

Tanto es así que Francisco Bella, ex alcalde socialista de la localidad durante 20 años entre 1991 y 2011, concurrirá a las próximas municipales de 2019 como candidato de una nueva formación, Ilusiona. Las ansias de éste por volver a enarbolar el bastón de mando municipal, el temor de la actual alcaldesa y futura candidata del PSOE a las municipales, Rocío Espinosa, a perder el sillón y un PP descolocado jugarán sus cartas respectivas, en una partida en la que se aventura que los votos de Bella sirvan al PSOE para apuntalar su victoria, aunque sea a costa de la cabeza de su candidata y actual alcaldesa. Cosas de la política.

Felipe González: “Nunca metí la mano, todo lo que tengo me lo gané con mi esfuerzo”

Mientras tanto, los 170 invitados al acto de homenaje a Felipe González –donde no falto la plana mayor del PSOE onubense– realizaron una aportación de 20 euros cada uno para la causa. La Choza nunca defrauda, la calidad del género de la tierra es su principal carta de presentación. Por cierto, el ex presidente del Gobierno, en su discurso de agradecimiento sentenció: “Nunca se puede meter la mano, es imperdonable, y como seguirán atacándome hasta que me muera, quiero que sepan que nunca metí la mano y que todo lo que tengo me lo gané con mi esfuerzo. Lo que quiere decir que tengo poco 22 años y medio después de salir del Gobierno”. Queda dicho, y escrito.

Por la noche, Susana Díaz abarrotó el Palacio de Congresos de Granada en el inicio de campaña.
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2 Comentarios

  1. Para ser un diario independiente… ¿Por qué no habláis de la agresión que sufrió una mujer por una simpatizante socialista, ayer día 15 de noviembre, en Granada? La mujer participaba en una manifestación pacífica a las afueras del Palacio de Congresos de Granada, contra la corrupción institucionalizada del PSOE-A, y la simpatizante socialista, por no llamarla estómago agradecido o apesebrada, la agarró del pelo y le tiraba puñetazos y patadas. Hay vídeos grabados. Además, también soltó varios insultos.

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