Susana Díaz sigue deshojando la margarita: Andalucía, Madrid, Andalucía, Madrid… Los grandes gurús del partido la empujan hacia arriba, pero los tiempos corren definitivamente en su contra. Por eso ella sigue afirmando públicamente una y otra y otra vez que su misión es Andalucía, aunque sus palabras preferidas y más reiteradas son España y unidad. A buen entendedor…

Pedro Sánchez, mientras tanto, ha recibido de la baronesa andaluza el último golpe directo en las costillas: “Yo tengo que valorar que en Andalucía hay personas que asumen sus responsabilidades previamente a los que nos pide el código ético por generosidad con el partido y yo creo que eso siempre es loable”. Esto, traducido en clave interna Ferraz-San Telmo significa que la presidenta andaluza le indica el camino a Pedro Sánchez para que deje de apoyar al líder del partido en Galicia, José Ramón Gómez Besteiro, que aunque ha decidido renunciar como candidato a la Presidencia de la Xunta también ha optado por seguir como secretario general del PSdeG-PSOE pese a estar inmerso en dos causas judiciales, Pulpo y Garañón, con una decena de imputaciones.

Díaz echa mano del “ejemplo andaluz” para enmendarle la plana al todavía secretario general del partido, el primer candidato a la presidencia del Gobierno de toda la democracia rechazado por el parlamento. “En Andalucía se asumen responsabilidades más allá de lo que exige el código ético” siempre con el objetivo de “no hacer daño” al partido, argumenta Díaz. Y añade la baronesa del PSOE andaluz que es el único “camino correcto y adecuado”.

Con ello vuelve a echar el enésimo capote a sus predecesores en el cargo, los ex presidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán, que abandonaron sus cargos públicos tras ser apuntados por la justicia en el escándalo de los ERE fraudulentos. De hecho, ambos tendrán que sentarse en un juzgado de Sevilla ante el juez Álvaro Martín este 16 de marzo para responder a sus posibles implicaciones tras ser solicitada por la Fiscalía Anticorrupción.

Por todo ello, y para evitar que el ruido mediático que provoque esta comparecencia judicial se mezcle con sus aspiraciones políticas, Susana Díaz sigue meditando en sordina su probable presentación como candidata a la secretaría general del PSOE, opción ya hecha pública por Pedro Sánchez. El tiempo corre en su contra porque el reloj para la convocatoria automática de nuevas elecciones sonará inapelablemente el 3 de mayo en caso de que Sánchez, u otro candidato, no haya cerrado un acuerdo de Gobierno, hecho cada vez más improbable a tenor de la situación actual de las negociaciones.

Además, Susana Díaz debe decidirse finalmente entre los días 11 y 14 de abril próximos para presentarse como candidata a liderar el PSOE desde Ferraz y no desde el palacio de San Telmo en Sevilla, porque si no es así será Sánchez el que afronte en solitario como cabeza de cartel unas nuevas e inciertas elecciones generales para un PSOE que ha perdido votos a cientos de miles elecciones tras elecciones durante los últimos años. En caso de que haya más de un candidato, la recogida de avales comenzaría el 15 de abril.

El 8 de mayo es la fecha señalada por el PSOE para consultar a la militancia sobre la elección del líder del partido en caso de disputa entre varios aspirantes, quince días antes de la celebración del 39 Congreso Federal, los próximos 21 y 22 de mayo. El silencio prudencial que los barones más influyentes están manteniendo estas últimas semanas se debe sin duda al proceso negociador abierto por Sánchez, que ha finalizado por el momento en un pacto del todo insuficiente con Ciudadanos que contentó con una holgada mayoría a la militancia tras ser consultada pero que no sirvió en absoluto para conseguir la abstención de Podemos.

Mientras Sánchez continúa en su estrategia de buscar un pacto “transversal” a derecha e izquierda para poder se investido presidente con la abstención de Podemos, Susana Díaz sigue de momento los consejos del ex presidente Felipe González, que la conminó a mantenerse de momento en Andalucía, posiblemente con la clara intención de que el actual secretario general queme sus últimos cartuchos y Díaz aparezca como la relevista “natural” de un líder quemado prematuramente ante las andanadas recibidas desde fuera y dentro de un partido que aún busca el norte sabiendo que su granero sigue en el sur.

La famosa sevillana comienza con un “Sueña la margarita con ser romero para ir con la virgen en el sombrero”. Metáfora de una realidad política demasiado compleja de desentrañar que un simple estribillo puede marcar como hoja de ruta.

 

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